Es diseñadora de moda, pero el terremoto cambió su trabajo para siempre: la historia de Estefanía Sánchez - Revista Para Ti
 

Es diseñadora de moda, pero el terremoto cambió su trabajo para siempre: la historia de Estefanía Sánchez

Es diseñadora de moda, pero el terremoto cambió su trabajo para siempre: la historia de Estefanía Sánchez
La diseñadora venezolana Estefanía Sánchez transformó su taller de moda en un espacio de ayuda humanitaria tras el devastador terremoto. Su historia conmueve por el compromiso y la solidaridad con las familias afectadas.
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Cuando el terremoto que sacudió Venezuela dejó miles de víctimas y una crisis humanitaria sin precedentes, Estefanía Sánchez jamás imaginó que su taller de moda se convertiría en un lugar clave para asistir a las familias que atravesaban uno de los momentos más dolorosos de sus vidas.

Formada como diseñadora en París, cambió por completo su rutina para confeccionar bolsas mortuorias destinadas a las víctimas del desastre. Gracias a su iniciativa y al trabajo de un equipo de voluntarios, ya logró entregar más de 3.200 unidades. Todo empezó el 27 de junio, apenas tres días después de los terremotos que afectaron especialmente al estado venezolano de La Guaira.

Una clienta llamó a Estefanía para contarle que muchas familias no podían retirar los cuerpos de sus seres queridos porque no había suficientes bolsas mortuorias. Lejos de quedarse inmóvil frente a esa realidad, la diseñadora reunió a su equipo de costureras y comenzó a buscar una solución.

Al día siguiente ya estaban realizando las primeras pruebas para definir el tamaño adecuado, los materiales y el sistema de cierre que permitiera fabricar bolsas resistentes y seguras.

Aunque el trabajo técnico demandó muchas horas, Estefanía reconoció que el momento más difícil fue diseñar bolsas destinadas a niños. Incluso llegó a meterse ella misma dentro de uno de los prototipos para comprobar que la tela soportara correctamente el peso.

Finalmente desarrollaron un diseño con una capa interior de tela antifluido, una cubierta exterior impermeable y un cierre reforzado para garantizar la mayor seguridad posible. Durante la primera jornada lograron producir 90 bolsas, con la ayuda de costureras, familiares y voluntarios, entre ellos su madre y su tía.

Estefanía Sánchez construyó una red de solidaridad que no dejó de crecer

Con el correr de los días comenzaron a llegar donaciones para comprar rollos de tela, cierres y otros insumos necesarios para continuar con la producción. Mientras algunas personas colaboraban confeccionando las bolsas, otras se encargaban de transportarlas hasta las zonas más afectadas.

Estefanía explicó que la demanda era mucho mayor de lo que su pequeño taller podía cubrir, pero aseguró que su objetivo siempre fue ofrecer la mayor dignidad posible a quienes habían perdido la vida.

La carga emocional fue enorme para todos los que participaron de la iniciativa. Su tía, Hilda Chacón, confesó que cada vez que doblaba una bolsa rezaba en silencio por la persona que la utilizaría.

Según recordó, al principio todos llegaban al taller entre lágrimas, pero poco a poco comprendieron que ese trabajo también era una forma de acompañar a las familias que atravesaban el duelo.

Cada bolsa representaba mucho más que un elemento indispensable: era un gesto de respeto hacia quienes habían perdido la vida y hacia sus seres queridos. Hoy, el trabajo de Estefanía Sánchez se convirtió en un símbolo de solidaridad en medio de una de las mayores tragedias que vivió Venezuela en los últimos años.

La diseñadora, que había construido su carrera creando prendas de vestir, encontró una manera distinta de poner su oficio al servicio de los demás. Su historia demuestra cómo, incluso en los momentos más difíciles, un gesto nacido del compromiso puede marcar una enorme diferencia.

 
   

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