Daño térmico en el pelo: trucos para usar la planchita y el secador sin secarlo
 

Daño térmico en el pelo: trucos para usar la planchita y el secador sin secarlo

Daño térmico en el pelo: trucos para usar la planchita y el secador sin secarlo
No es solo la baja temperatura lo que apaga la fibra en los meses fríos: el secador diario, las planchitas y la calefacción cobran su factura. Georgina Buscaglia, especialista en color y cuidado del pelo, explica cómo usar las herramientas de calor con inteligencia para mantenerlo sano y brillante.
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El frío no es el único responsable del daño capilar en invierno: el uso frecuente de herramientas de calor, el agua muy caliente y los ambientes calefaccionados desgastan la fibra. Aprender a regular la temperatura, elegir la potencia adecuada y aplicar el protector térmico correcto según la herramienta son los pasos esenciales para conservar la flexibilidad y el brillo.

Salir a la mañana con el frío en la cara, refugiarse en ambientes con la calefacción al máximo y encender el secador en el baño todas las mañanas son postales clásicas de los meses frescos. En esta época, la tendencia natural es buscar refugio en el calor, pero esa búsqueda constante deja marcas visibles en la cabeza: la fibra pierde humedad, se vuelve opaca y el frizz parece instalarse para siempre.

Suele pensarse que el aire helado es el gran responsable del deterioro, pero la realidad es otra. El verdadero desgaste no lo genera la temperatura ambiente, sino las herramientas que usamos para combatirla. La buena noticia es que no hace falta erradicar la planchita ni el secador; la clave periodística y práctica está en aprender a utilizarlos de manera inteligente.

Más potencia de aire, menos temperatura

Uno de los errores más frecuentes al momento del secado es asumir que a mayor calor, mejor resultado. La especialista en color y cuidado del pelo Georgina Buscaglia aclara el panorama: "Un error muy común es creer que cuanto más caliente está el secador, mejor seca. En realidad, lo que más ayuda a reducir el tiempo de secado es una buena potencia de aire".

Optar por un secador profesional con gran caudal de aire genera un flujo intenso que seca rápido sin necesidad de trabajar en graduaciones extremas. Al reducir el tiempo de exposición directa al calor, el pelo conserva su hidratación natural, evitando el quiebre y la pérdida acelerada de brillo.

Regular el calor según la zona de la cabeza

No toda la fibra capilar tiene la misma resistencia ni la misma historia. Por eso, al momento de pasar la planchita, la posibilidad de regular la temperatura resulta determinante para no comprometer la salud del pelo.

"En largos y medios que están sanos se puede trabajar con temperaturas intermedias utilizando mechones un poco más amplios, evitando hacer muchas pasadas sobre la misma sección", señala Buscaglia. En cambio, los sectores linderos al rostro y las puntas suelen ser las zonas más sensibilizadas, en especial si cuentan con trabajos de decoloración o mechas. En esos tramos concretos, la indicación de la experta es bajar la temperatura de la herramienta para minimizar el daño y cuidar la calidad de la fibra.

Calor directo o indirecto: el secreto del protector térmico

Incorporar el protector térmico es un hábito tan indispensable como ponerse filtro solar en la piel antes de salir a la calle. Sin embargo, existe una distinción técnica que casi nadie tiene en cuenta al momento de aplicarlo: el tipo de calor al que se va a exponer la fibra.

No todos los protectores actúan de la misma manera:

  • Para calor indirecto: Están formulados para el uso del secador, donde el aire circula y no entra en contacto directo con la fibra capilar.
  • Para calor directo: Están diseñados para resistir temperaturas considerablemente más altas, soportando la fricción de las placas de planchitas, bucleras o rizadores.

Elegir la fórmula adecuada según la herramienta que se vaya a usar genera la barrera de contención precisa que el pelo necesita.

Sellado final para combatir el opacamiento del invierno

Además de la protección previa, el toque de cierre determina la textura con la que el pelo va a responder al ambiente. Las bajas temperaturas y la calefacción tienden a restar luminosidad a la superficie de la fibra.

Para contrarrestar ese efecto, aplicar unas gotas de aceite o una bruma de brillo al finalizar el peinado ayuda a devolver la suavidad, controlar la estática y potenciar el reflejo de la luz. Ajustar la técnica, elegir herramientas con regulación adecuada y usar el producto indicado permite atravesar el invierno con un pelo flexible, saludable y impecable.

 
   

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