Hay historias familiares que permanecen durante años en silencio. Para Cris Morena, una de ellas estuvo relacionada con la salud mental de su mamá y con una infancia atravesada por situaciones que, según contó, recién pudo comprender de otra manera con el paso del tiempo.
En una entrevista con Infobae, la creadora habló de ese dolor y de cómo aquella experiencia terminó formando parte de la mujer que es hoy. También se refirió al vínculo con su mamá y a la posibilidad de reencontrarse con ella desde otro lugar.
“Mamá tenía un problema mental muy grave”
Cris contó que descubrieron que su mamá atravesaba un problema de salud mental cuando ella tenía 14 años. “La disfuncionalidad de mi mamá, que era seria, me permitió a mí rebelarme contra ella y contra el mundo, pero esa rebelión me salvó la vida”, recordó.
Según relató, la conducta de su madre podía cambiar de manera abrupta. “Yo tenía una mamá totalmente descontinuada, o sea, a un día le agarraba un ataque y me castigaba por nada y otro día era la mamá más genial del mundo”, expresó.
En ese contexto también describió a su papá, un ingeniero al que definió como “totalmente rígido” y que, según sus palabras, no sabía cómo afrontar lo que sucedía en la familia.
Una historia familiar atravesada por la salud mental
Durante la entrevista, Cris también habló de otros antecedentes familiares que marcaron su historia. “Mi bisabuela se suicidó, mi abuela fue lobotomizada, mi mamá tuvo un problema muy grave de salud mental”, contó.
La creadora explicó que durante su infancia recibió comentarios relacionados con la palabra “loca”, una expresión que rechazaba especialmente. “Lo único que no me gusta que me digan que estoy loca, porque no estoy loca, estoy supercuerda”, recordó haber respondido.
Para Cris, esa mirada sobre ella también estaba relacionada con su manera de observar el mundo. “Lo que pasa es que leo y veo más allá que otra gente”, señaló.
El vínculo con su mamá: “La amo y la amé profundamente”
Hablar de aquella etapa no resulta sencillo para Cris porque, pese al dolor, asegura que siempre hubo un profundo amor por su mamá.
“Me cuesta un poco hablar de esto porque amo a mi mamá. La amo y la amé profundamente, lo que pasa es que fue muy dura conmigo”, contó. Según explicó, esa situación la llevó a irse muy temprano de su casa y comenzar su vida de manera independiente.
Con el tiempo, sin embargo, el vínculo pudo transformarse. Cris recordó que cuando su mamá tenía 50 años encontró un tratamiento con litio que, según relató, produjo un cambio importante en ella.
“Nos daba un terror bárbaro y el litio la fue acomodando”, contó. A partir de entonces, describió a su madre desde otro lugar y destacó especialmente su faceta creativa.
La escritura como refugio y una forma de transformar el dolor
Cris recordó a su mamá como una mujer brillante, que incluso escribió un libro a los 80 años y también escribía poemas. “Era increíble”, aseguró.
Pero, al mismo tiempo, reconoció que ella misma necesitó encontrar una forma de atravesar todo aquello. “Mi salvación era escribir, escribir, escribir y leer, leer, leer”, contó.
En esa frase aparece una de las claves con las que Cris explica su propia historia: la creatividad como una manera de procesar experiencias difíciles y convertirlas en algo diferente.
“Los dolores fuertísimos y complicadísimos que no sabés cómo resolver te preparan, si tenés fuerza y lo sabés llevar para esta que soy ahora”, reflexionó.
Hoy, al mirar hacia atrás, Cris asegura sentirse feliz. Y define ese recorrido desde una idea que atraviesa todo su relato: haber logrado transformar el dolor en una parte de su historia sin dejar que ese dolor fuera el final.

