Fiorella De Benedictis, la hija de Piero, habla de su camino musical
 

Fiorella De Benedictis, la hija de Piero, habla de su camino como cantante: "La música es refugio, es encuentro con papá también"

Hija de Piero y cantante desde chica, Fiorella De Benedictis construye su propio camino artístico bajo el nombre de Fiorel. En diálogo con Para Ti, habla de su vínculo con el folklore, el proyecto Crezco del viento y la huella que su papá dejó en su vida: "A través de sus canciones siento su compañía, su omnipresencia, su sabiduría".
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Ser hija de Piero significa llevar un apellido ligado a algunas de las canciones más emblemáticas de la música popular argentina. Para Fiorella De Benedictis, conocida artísticamente como Fiorel, también supone el desafío de encontrar su propia voz y construir una identidad musical.

A sus 23 años, está comenzando a darle forma a ese camino después de cantar desde chica, pasar ocho años en el Coro de Niños del Teatro Colón y explorar distintos géneros hasta encontrar en el folklore argentino una forma de expresión que la conecta con sus emociones, sus raíces y su manera de mirar el mundo.

Fiorella es hija del cantautor y de Mariana Schettini, su segunda esposa, y tiene dos hermanos: Juan de Benedictis, de 50 años, también músico, y Giuliano, de 24. A través de Juan, es tía de Ámbar de Benedictis, la hija de Juana Viale. En una familia atravesada por la música, Fiorel busca construir una identidad propia sin renegar de esa herencia artística y afectiva.

Fiorella de Benedictis: "Siempre amé cantar"

Hoy, esa búsqueda toma forma en Crezco del viento, un proyecto que combina la tradición folklórica con la poesía y la improvisación. El domingo 25 de octubre se presentará en La Carbonera, en San Telmo, junto a Sol Portillo, en vientos, y Martín Quaglia, en guitarra, bajo la producción de Darío Arellano.

En una etapa personal atravesada por la reciente muerte de su papá, la música también se convirtió en refugio y en una manera de sentirlo cerca. En diálogo con Para Ti, Fiorel habla de sus primeros pasos como cantante, de las enseñanzas que recibió de Piero y de los sueños que quiere cumplir con sus propias canciones.

"Recuerdo que, a eso de los 8 años, estaba todo el día arriba de la mesa con algo que hacía de micrófono en la mano, cantando"

Fiorel y el camino hacia su propia identidad musical: "Siempre amé cantar"

—Creciste en una familia muy ligada a la música y sos hija de Piero. ¿En qué momento sentiste que querías construir tu propio camino artístico y cómo fuiste encontrando tu identidad como cantante?

—Siempre amé cantar. Recuerdo que, a eso de los 8 años, estaba todo el día arriba de la mesa con algo que hacía de micrófono en la mano, cantando. Ya se me venían pensamientos del estilo de “es difícil que te vaya bien con la música” o “el músico se caga de hambre”. En un momento de lucidez, un día atajé uno de esos pensamientos y me dije que, si no me dedicaba a la música, iba a ser de cagona, porque yo amaba cantar con toda el alma.

Poco después ingresé al Coro de Niños del Teatro Colón, donde ensayaba casi todos los días durante ocho años y participé de óperas, festivales y conciertos. Después empecé a redirigirme hacia la música popular, que nunca había dejado de escuchar, y me metí en la facultad para estudiarla.

Fiore tiene 23 años y el 25 de octubre se presenta en La Carbonera.

Siempre disfruté de muchos géneros, pero desde que descubrí el folklore me marcó definitivamente. Un día fui a un homenaje a la Negra Mercedes Sosa, que invitaba a la gente a cantar sus canciones, tanto a cantores como a quienes simplemente las adoraban y querían homenajearla con el corazón.

Ahí descubrí algo que iba más allá de la forma y la estética: una profunda razón para cantar y comunicarme tanto conmigo misma como con el entorno. Son letras que tienen mucho para decir sobre la vida, la muerte, el tiempo, el amor, la pena, la distancia, la tierra de uno, el río y toda esta cosa de estar vivos.

"En el folklore es notable esta relación inseparable que tenemos con la naturaleza"

—Pasaste por distintos géneros musicales hasta encontrar una conexión especial con el folklore argentino. ¿Qué descubriste en esa música que te hizo sentir que era tu lugar?

—A mí me da mucho, mucho placer cuando un sentir es nombrado con “la palabra justa”, como si me ayudara a encauzarlo, a sacarlo afuera como la primavera. También suelo estar constantemente escuchando canciones en busca del pensamiento y la reflexión que afloran al escucharlas.

En el folklore es notable esta relación inseparable que tenemos con la naturaleza, a la que le debemos la existencia y que, a la vez, es un recurso poético que permite rozar lo inefable, hacer memoria e inspirar muchísimo. Además, está eso de la guitarreada, que hace de cada reunión en una casa un encuentro con el otro.

"Siempre disfruté de muchos géneros, pero desde que descubrí el folklore me marcó definitivamente".

Crezco del viento, un proyecto entre la tradición y la improvisación

—Estás presentando Crezco del viento, una propuesta que combina voz, vientos, guitarra e improvisación. ¿Cómo nació este proyecto y qué te gustaría transmitirle al público?

—El proyecto nació como mi tesis. En junio hicimos este mismo concierto, pero con muchísimos invitados, pensado más a modo de divulgación del folklore latinoamericano. Si bien el concierto que presento ahora ya no tiene ese formato, sí busca despertar curiosidades, invitarnos a la reflexión y dejarnos llevar por la belleza de este mundo.

El nombre surge de una canción mía, una especie de huayno, y busca nombrar esa sensación de aventura y riesgo que siento cuando me impulso hacia lugares incómodos en busca de algún deseo o algo que me haga crecer. Esa misma sensación tengo al cantar estas canciones que, al sonar, ya te meten en esa dinámica con aire de monte y de vida, de la misma de la que me nutro y crezco.

"El proyecto de Crezco del viento nació como mi tesis".

El 25 de octubre, en La Carbonera, nos presentamos como trío de guitarra, vientos y voz, junto a algún invitado sorpresa. Navegamos a través de la improvisación: si bien los temas los ensayamos muchísimo, hay mucha diferencia entre cada ejecución, lo que nos da la libertad de hacer de cada interpretación algo único. Ahí también hay riesgo y hay viento, y lo elegimos profundamente, porque nos hace disponer de la presencia necesaria para que eso viva.

"Las canciones que busco compartir son las que logran vincularnos con nuestra existencia"

—Además de interpretar canciones del repertorio folklórico, estás desarrollando tus propias composiciones. ¿Qué historias o emociones te interesa contar a través de tus canciones?

—Las canciones que busco compartir son las que logran vincularnos con nuestra existencia, que nombran cosas que nos pasan para que afloren el pensamiento, la reflexión y la contemplación.

Esas canciones que hacen que aflore una tristeza que no sabía que tenía o a la que no le daba lugar; un sentir de gratitud, una nueva forma de ver algo, algún recuerdo, una imagen interesante, una metáfora con la que me sienta identificada o una risa. Ese tipo de cosas.

"El viejo me enseñó con su ejemplo, entre varias cosas, que se pueden armar cosas lindas".

"Papá decía que lo más grande que hay es la ternura, y eso también lo llevo en el corazón"

—Piero fue una figura fundamental de la música popular argentina, pero también fue tu papá. ¿Qué recuerdos o enseñanzas de él sentís que te acompañan hoy en tu vida y en tu camino como artista?

—El viejo me enseñó con su ejemplo, entre varias cosas, que se pueden armar cosas lindas. Sus conciertos eran una especie de reunión espiritual para conectar con las cosas mundanas que son la vida, la familia, los amores, el deseo de ver crecer a la tierra de uno y entender que eso empieza con uno y sus acciones.

La gente se iba completamente movilizada por ese encuentro, así que eso me parece algo muy grande y planeo seguir haciéndolo: aprovechar cada encuentro con los otros para comunicarnos, sentir la vida entre tanta anestesia que anda dando vueltas, unirnos como pueblo y crecer con el otro.

Este deseo de querer vivir la vida y hacer cosas piolas, con lo complejo que es encauzar ese deseo… Yo creo que él nunca dejó de preguntárselo y de reproducir todo lo que veía que generaba amor y conciencia. Así ha logrado mucho: acompañó numerosos contextos de guerra, de mucha violencia, con su semilla de paz; apostó por la educación y la ternura. Papá decía que lo más grande que hay es la ternura, y eso también lo llevo en el corazón.

Fiorel hablando de Piero, su papá: "A través de sus canciones siento su compañía, su omnipresencia, su sabiduría".

"La música es refugio, es encuentro con papá también"

—En este momento tan reciente y doloroso, ¿qué lugar ocupa la música para vos? ¿Sentís que te ayuda a transitar el duelo y que hay canciones que hoy adquirieron un significado diferente?

—La música es refugio, es encuentro con papá también. Nos dejó tantas canciones que tienen todo esto que menciono; tiene una canción para cada momento y, a su manera, con esa simpleza de pocas palabras, dice todo. A través de sus canciones siento su compañía, su omnipresencia, su sabiduría.

Fiorella con su papá, Piero.

Canciones como Otra vez cambio de casa, Y mi gente dónde va, Cómo somos, A mí me dieron el mar, Me declaro culpable y Que viva el gran amor se vuelven mantras. Las canto una y otra vez. Además, las tocaré tanto en este concierto de La Carbonera como en el homenaje que le haré el 14 de noviembre en el Teatro Santa María.

La familia y los sueños de Fiorel

—Tu historia familiar también está vinculada a Juan de Benedictis y a Ámbar, una de sus hijas, muy conocida por ser hija de Juana Viale. ¿Cómo vivís esos vínculos y qué lugar ocupa la familia en tu vida, más allá de la música y de la exposición pública?

—Son dos imprescindibles, ambos son personas que adoro y de quienes se aprende mucho compartiendo. Siento mucha sintonía y cada encuentro se vuelve inolvidable, de esas charlas de las que salís conociéndote un poquito más.

Hablando de Juan y Ámbar de Benedictis: "Son dos imprescindibles, ambos son personas que adoro y de quienes se aprende mucho compartiendo".

—En esta nueva etapa, con tu proyecto como Fiorel y tus propias canciones, ¿qué sueños te gustaría cumplir y cómo imaginás el camino que empieza a abrirse para vos?

—Quiero recorrer muchos lugares, conocer culturas para seguir aprendiendo, generar reflexión, amor, disfrute y mucha música para el alma.

 
   

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