Con apenas 25 años, Joana Marcús logró lo que parecía imposible: pasar de escribir historias en Wattpad bajo un seudónimo, cuando todavía le daba vergüenza que supieran que escribía, a convertirse en una de las autoras más leídas de habla hispana. Hoy, sus novelas agotan ediciones, convocan multitudes en cada firma de libros y generan un fenómeno de lectoras que crecieron con sus personajes y encontraron en ellos un refugio.
Pero su historia empezó mucho antes del éxito editorial. A los 9 años, tras ser diagnosticada con dislexia, le recomendaron leer apenas veinte minutos por día. Lo que comenzó como un ejercicio terminó convirtiéndose en una pasión que le cambió la vida. "Harry Potter y la piedra filosofal" fue el primer libro que la hizo descubrir que leer podía ser un placer y no una obligación. Después llegaron otras autoras, Wattpad y, casi sin darse cuenta, la necesidad de escribir sus propias historias. "Me di cuenta de que muchas de las autoras que más me hacían sentir tenían mi edad. Ahí pensé: ¿y si yo también lo intento?", recuerda durante su paso por Buenos Aires.
Desde entonces publicó sagas como "Ciudades de humo" y "Meses a tu lado", esta última integrada por "Antes de diciembre", "Después de diciembre" y "Tres meses", títulos que la consolidaron como una de las grandes referentes del romance juvenil contemporáneo. Sin embargo, lejos de quedarse en una fórmula que ya sabía que funcionaba, decidió desafiarse.
Ese desafío tiene nombre: "Los ecos de Jude", su primera novela escrita íntegramente para editorial, sin el tradicional proceso de publicación por capítulos en Wattpad y sin la devolución inmediata de miles de lectores que durante años marcaron el pulso de su escritura. Fue, según ella misma reconoce, un verdadero salto al vacío. "Mi opinión es la única que voy a tener y tengo que confiar en que sea la buena", nos cuenta sobre el proceso creativo de un libro que escribió prácticamente en secreto.
Y esa búsqueda también atraviesa a la protagonista. A diferencia de sus novelas anteriores, donde el romance ocupaba el centro de la escena, en "Los ecos de Jude" el amor deja de ser el destino para convertirse en una consecuencia. La verdadera historia es la de una joven que intenta reconstruir su autoestima después de crecer sintiendo que nunca fue suficiente.

En esta charla exclusiva con Para Ti, Joana Marcús repasa sus comienzos en Wattpad, habla de la dislexia que cambió su relación con los libros, reflexiona sobre el peso de la fama, explica por qué decidió romper con el romance tradicional y revela cuánto de ella hay en Jude. Porque, como admite durante la entrevista, este libro nació de una necesidad muy personal: "Acepto el riesgo con tal de hacer lo que me pide mi yo creativa y mi yo artista".
"Cuando escribía en Wattpad tenía 40.000 opiniones por minuto; con "Los ecos de Jude" tuve que aprender a confiar solo en mí"
— Empezaste escribiendo en Wattpad cuando apenas tenías 13 años. En ese momento la plataforma era un verdadero micromundo: los lectores comentaban cada capítulo, opinaban sobre los personajes y seguían la historia prácticamente en tiempo real. ¿Qué recordás de esa Joana?
— Cuando empecé, Wattpad no era lo que es hoy. Éramos muy poquitas personas, sobre todo de habla hispana. En ese momento no me sentía tan expuesta porque tampoco había tanta gente. Incluso escribía con un seudónimo porque me daba vergüenza poner mi nombre. En esa época todavía eras "la rara" que leía o que escribía.
Después eso cambió muchísimo y me encanta que haya cambiado. Hoy escribir o leer ya no es algo raro, al contrario. Pero en aquel entonces yo lo llevaba bastante en secreto.
— Y, paradójicamente, escribir empezó gracias a un diagnóstico de dislexia.
— Sí. A los 9 años me diagnosticaron dislexia y en ese momento no había demasiada información. Muchas veces se confundía con una falta de capacidad intelectual y eso era muy duro para un chico.
Me recomendaron leer veinte minutos por día. Yo odiaba leer porque lo asociaba a equivocarme, a leer en voz alta en clase y que se rieran de mí. Hasta que me regalaron "Harry Potter y la piedra filosofal". Ahí descubrí que podía disfrutar un libro y empecé a buscar esa misma sensación en otras historias. Después encontré Wattpad y fue maravilloso porque podía leer muchísimo y, además, gratis.
— Después de tantos años publicando por capítulos, "Los ecos de Jude" fue tu primera novela escrita íntegramente para editorial. ¿Cómo fue enfrentarte a ese proceso?
— Fue un doble reto. Nunca en mi vida había escrito algo sin tener miles de opiniones mientras avanzaba. Los últimos libros estaban muy marcados por eso: aunque después no cambiaras nada, sabías qué personaje estaba funcionando, cuál sorprendía, qué estaba emocionando a la gente.
Acá no tenía nada de eso. Era escribir desde cero y confiar únicamente en mi criterio. Fue un ejercicio enorme de autoestima porque pensaba: "Mi opinión es la única que voy a tener y tengo que confiar en que sea la buena".
Al principio me tentaba mostrarles capítulos a amigos o a otras escritoras, pero decidí no hacerlo. Quería que fuera completamente mío. Y terminé disfrutándolo muchísimo.
— ¿Sentiste miedo de que tus lectores esperaran "la Joana de Wattpad" y se encontraran con una autora distinta?
— Sí, porque sabía que las expectativas existían. Pero también sentía que necesitaba demostrarme a mí misma que era capaz de escribir de otra manera.
Mirá También

Mercedes Ron habló sobre el impacto de las novelas románticas: "Estamos demostrando que funciona"
Me encantó volver a descubrir ese proceso creativo más íntimo, donde nadie sabe qué personajes existen ni hacia dónde va la historia. Guardar ese secreto también fue muy divertido.
— Una de las diferencias más grandes con "Antes de diciembre" es que acá el romance deja de ocupar el centro de la historia. En "Los ecos de Jude", el amor aparece casi como una consecuencia del crecimiento personal de Jude.
— Ni siquiera fue una decisión completamente consciente. Yo sabía qué historia quería contar.
Jude es una chica que pasó toda su vida escuchando que no merecía ser querida. Entonces, aunque aparezca Isaac y la quiera de verdad, ella no puede creerlo. Primero necesitaba aprender a quererse a sí misma.
Por eso el romance tenía que llegar después. La verdadera historia era el camino que ella hacía hasta poder aceptar ese amor.
— ¿Te sorprendió que desde la editorial te dijeran que probablemente no iba a ser un libro tan comercial?
—Sí, porque cuando lo entregué me dijeron justamente eso: "No va a ser tan comercial porque el romance no es la trama principal".
Mirá También

Alice Kellen y el fenómeno de sus libros: "Mis novelas hablan más de lo que pasa dentro de las personas"
Y tenían razón en que el foco estaba puesto en otra cosa. La historia principal es Jude con su madre y, sobre todo, Jude consigo misma intentando recuperar una autoestima que siente que nunca tuvo.
Pero también sentía que no quería pasarme toda la vida escribiendo exactamente el mismo libro. Si en ese momento mi cuerpo me pedía escribir una historia más triste o más seria, tenía que hacerlo.
— Hay una idea muy fuerte en la novela: muchas veces el mayor obstáculo para construir nuestra identidad es aquello que los demás creen que somos. ¿Cuánto tiene esa reflexión de tu propia experiencia con la fama?
— Muchísimo. Todo el camino de Jude nace de algo que yo estaba viviendo. Cuando empecé a hacerme conocida sentía que todo el mundo asumía quién era antes incluso de conocerme.
La fama parece muy bonita desde afuera, igual que tener una madre famosa en el caso de Jude. Pero cuando la vivís desde adentro descubrís que también te limita. La gente ya tiene una idea formada sobre vos, espera determinadas cosas y cuesta muchísimo salir de ese lugar.
Para mí, el recorrido de Jude es aceptar que siempre va a existir esa parte de su vida, pero que aun así puede elegir quién quiere ser.
— En el libro repetís una idea muy potente: que nadie puede venir a salvarnos.
— Exactamente. Isaac podría haber sido el típico personaje salvador, el que llega y le cambia la vida a la protagonista. Pero yo necesitaba que fuera Jude quien tomara esa decisión. Que entendiera que nadie iba a rescatarla y que tenía que empezar a construir su propio lugar seguro.
— También hablaste muchas veces de que te interesan los personajes complejos, incluso incómodos. Jude no siempre toma buenas decisiones.
— Y eso era justamente lo que más miedo me daba. Las protagonistas femeninas suelen ser juzgadas con mucha más dureza que los personajes masculinos. A ellos se les perdonan muchísimas cosas; a ellas, no.
Por eso me sorprendió muchísimo que tantas lectoras empatizaran con Jude. Las que se sienten identificadas con ella entienden perfectamente por qué actúa como actúa. Ella está guiada por sus inseguridades, no por maldad.
— ¿Creés que las nuevas generaciones ya buscan protagonistas más imperfectas?
— Creo que estamos en camino. Muchas veces se habla de personajes imperfectos, pero siguen siendo imperfectos dentro de una perfección bastante cómoda. Son torpes, hacen un chiste fuera de lugar… pero emocionalmente siguen funcionando perfecto.
A mí me interesa escribir personajes realmente complejos. Que puedan equivocarse, que incluso puedan resultar incómodos o antipáticos dependiendo desde dónde los mires. Todavía nos cuesta aceptar ese tipo de protagonistas, pero creo que poco a poco estamos avanzando.
— También hablás mucho de la adolescencia como un momento donde todo parece el fin del mundo.
— Porque realmente lo es para quien lo está viviendo. Cuando sos adolescente, el instituto es tu mundo entero. Todo tiene una intensidad enorme. Después crecés y entendés que muchas cosas pasan, pero mientras las vivís sentís que no hay nada más importante.
Lo que sí me gustaría es que también existieran más novelas sobre la joven adultez. Historias normales, de personas normales, con problemas cotidianos. Buscar trabajo, no poder independizarte, querer cambiar de rumbo, preguntarte qué hacer con tu vida... Creo que todavía faltan muchos libros sobre esa etapa.
— En los últimos años hubo un boom de adaptaciones audiovisuales de novelas juveniles. Sin embargo, vos te mostrás bastante crítica con ese fenómeno.
— Sí, bastante. (Ríe). Siento que estamos empezando a repetir lo que pasó hace años con los libros de Wattpad. Primero aparecieron unas pocas publicaciones muy cuidadas y después todo se convirtió en una carrera por ver quién sacaba más títulos.
Mirá También

Carolina Kopelioff, de Disney a "Cautiva": "No hay nada mejor que ir haciendo cosas distintas"
Con las adaptaciones siento algo parecido. Muchas veces ya no se prioriza hacer una buena serie o una buena película, sino producir muchísimas. Y eso me da pena porque siento que el foco debería seguir estando en el libro.
— ¿Te gustaría ver alguna de tus historias adaptada?
— No. De hecho, ya dije que no varias veces. Siempre bromeo con que una de las sensaciones más divertidas que tuve fue decirle que no a un millonario. (Ríe). Por ahora prefiero seguir escribiendo libros. Ese sigue siendo mi lugar.
— ¿Qué viene ahora para Joana Marcús?
— Tengo muchísimos proyectos. Todavía quedan historias de Wattpad que me gustaría publicar y, al mismo tiempo, sigo escribiendo inéditos. Mi idea es poder ir alternando ambos caminos: rescatar las historias con las que crecieron mis lectores y, al mismo tiempo, seguir creando otras completamente nuevas.





