La casa es mucho más que un lugar donde vivimos: es el espacio en el que transcurren nuestras rutinas, compartimos momentos y atravesamos distintas etapas de la vida. Sin embargo, a veces la distribución de los ambientes, la falta de guardado o una iluminación poco adecuada hacen que las tareas cotidianas se vuelvan más complicadas de lo necesario.
Para Tere Ferrer, diseñadora de interiores, vidrieras, espacios verdes y mobiliario, el punto de partida para transformar un ambiente es entender cómo lo habitan las personas. “Creo en un diseño que escucha, que observa cómo vivís y cómo habitás. Espacios que no solo se ven bien, sino que se sienten bien”, sostiene.
En diálogo con Para Ti, Tere cuenta cómo es su método de trabajo y comparte recomendaciones para aprovechar mejor los metros cuadrados, pensar la iluminación, distribuir los muebles y renovar la casa incluso cuando el presupuesto es acotado.

Tere Ferrer: "Entender a las personas es lo que me permite diseñar para ellas"
-¿Quién es Tere Ferrer y cómo llegaste al diseño de interiores?
-Soy diseñadora de interiores de profesión, emprendedora, mamá y la creadora de Monda Interiorismo, en Puerto Madryn. Me gusta conocer las historias que hay detrás de cada proyecto, porque entender a las personas es lo que me permite diseñar para ellas.
Monda nació desde una pasión que sentía por organizar, a fines de 2020, como una tienda de productos de orden y decoración. Empecé recorriendo las casas de amigos, familiares y vecinos, ofreciendo productos. En abril de 2021 me animé a abrir Instagram y, de a poco, también a mostrarme yo. Mientras fui ganando confianza como diseñadora, ese primer modelo de negocio mutó hasta convertirse en un estudio con identidad propia.
Ese comienzo sigue muy presente en mi manera de trabajar: el vínculo cercano, entrar a una casa, escuchar qué necesita alguien. Hoy los proyectos tienen otra escala, pero la intención sigue siendo transformar los espacios para mejorar la vida cotidiana.
-¿Cómo es tu método de trabajo y qué lugar ocupa la escucha del cliente en cada proyecto?
-En Monda, el proyecto empieza con una conversación. Antes de pensar en colores o muebles, necesito entender quién vive ahí, cómo transcurre su día, qué disfruta y qué le resulta incómodo. Me interesa tanto lo que el cliente quiere cambiar como aquello que quiere conservar: un mueble heredado, un rincón donde toma mate, una costumbre familiar.
La escucha es la base de todo el proceso. Después traduzco esa información en decisiones de distribución, iluminación, materiales y guardado. Cada elección tiene que responder a una necesidad y tener sentido dentro del conjunto.
También hay mucho de acompañar: ayudar a ordenar ideas, explicar alternativas y dar seguridad para tomar decisiones. Mi trabajo es que esa persona pueda reconocerse en su casa y sentir que el proyecto fue pensado para ella.

"No se trata de llenar toda la casa: no hay que tenerle miedo al vacío, porque es necesario para que el espacio funcione"
-¿Cómo detectar que una casa ya no acompaña las necesidades de quienes la habitan?
-Hay señales muy cotidianas: tener que correr una silla cada vez que pasamos, trabajar en la mesa del comedor y levantar todo para comer, no encontrar dónde guardar las cosas o evitar un ambiente porque resulta incómodo.
Muchas veces escuchamos “mi casa es un desastre” o “necesito más espacio”. Lo primero que hago es mirar qué está pasando. A veces falta guardado donde realmente se necesita; otras, los muebles o la distribución responden a una etapa de vida que ya cambió.
Llegan hijos, crecen, empezamos a trabajar desde casa, cambian nuestras rutinas. La casa también necesita acompañar esos movimientos. Cuando una dificultad se repite todos los días, vale la pena revisar qué puede resolver el espacio.

-¿Qué soluciones permiten aprovechar mejor los metros cuadrados de una casa o departamento pequeño?
-Lo primero es entender qué actividades necesita alojar esa casa y cuáles tienen prioridad. Después, revisar las proporciones: un mueble puede entrar físicamente y, aun así, resultar demasiado grande para usar el ambiente con comodidad.
Buscamos liberar las circulaciones, aprovechar la altura para guardar y elegir piezas que cumplan más de una función cuando eso realmente ayuda. Un banco con guardado o una mesa extensible pueden ser buenos recursos. El mobiliario a medida también permite resolver rincones difíciles, aunque no siempre es necesario hacerlo todo nuevo.
La continuidad de materiales y colores puede aportar amplitud visual, pero tiene que estar acompañada por una distribución que funcione. Aprovechar los metros es lograr que cada sector tenga sentido y que moverse por la casa resulte fácil. No se trata de llenar toda la casa: no hay que tenerle miedo al vacío, porque es necesario para que el espacio funcione.

"Entender la ubicación de las aberturas en relación con los puntos cardinales ayuda a ubicar las actividades"
-¿Cómo diseñar la iluminación de un ambiente para aprovechar mejor la luz natural y artificial?
-Lo que resolvemos desde el estudio es empezar observando cómo entra la luz natural y cómo cambia durante el día. Entender la ubicación de las aberturas en relación con los puntos cardinales ayuda a ubicar las actividades, elegir cortinas que permitan regularla y evitar que un mueble bloquee una entrada de luz valiosa. También hay que contemplar el deslumbramiento: recibir mucha luz no siempre significa estar cómodo.
Para la iluminación artificial, pensamos en distintas situaciones de uso. Necesitamos una luz general, otra más puntual para leer, cocinar o trabajar, y luces de apoyo que permitan crear una atmósfera más tranquila.
En un living, por ejemplo, nos gusta que se pueda pasar de una reunión a un momento de descanso encendiendo distintas luminarias. La luz cálida puede aportar intimidad, pero también importan la intensidad, la ubicación y hacia dónde se dirige. Iluminar con intención es acompañar lo que sucede en ese ambiente.
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-¿Cómo distribuir los muebles del living para que el espacio sea funcional y cómodo?
-Nuestra primera pregunta es: ¿qué pasa en ese living? Hay familias que se reúnen a conversar, otras miran películas, reciben amigos o necesitan que los chicos también puedan jugar ahí.
A partir de eso, organizamos el mobiliario y los recorridos. Hay que poder entrar, pasar y sentarse sin esquivar muebles. El sofá suele ser la pieza más importante, por eso conviene medirlo en relación con el ambiente y con los demás elementos antes de comprarlo.
No siempre apoyar todo contra las paredes es la mejor solución. A veces, mover una pieza ayuda a definir mejor el sector. Nos gusta pensar el living desde el uso: dónde apoyo una taza, qué luz tengo para leer, cómo converso con quien está enfrente. Esos detalles construyen la comodidad.

"Una casa funcional es esa que te facilita el día y te permite disfrutar más de estar en ella"
-¿Por dónde conviene empezar a renovar una casa cuando el presupuesto es acotado?
-Por identificar qué nos está complicando más la vida cotidiana. Siempre proponemos ordenar las prioridades antes de comprar: qué necesitamos resolver ahora, qué podemos aprovechar y qué puede esperar.
A veces, el primer cambio es redistribuir lo que ya tenemos. Otras veces conviene invertir en guardado, mejorar la iluminación o recuperar un mueble que sigue siendo útil. La pintura y los textiles también pueden transformar mucho, siempre que formen parte de una idea.
Con un presupuesto acotado, tener una mirada del conjunto ayuda a avanzar por etapas y evitar compras que después no encajan. Preferimos que el cliente haga menos cambios, pero que cada uno tenga un propósito y lo acerque a la casa que necesita.
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-¿Qué tres recomendaciones darías para hacer que una casa sea más funcional sin necesidad de hacer obra?
-Primero, observar la rutina. Durante unos días, registrar dónde se acumulan cosas, qué recorrido resulta incómodo y qué actividad no tiene un lugar adecuado. Ahí aparecen las prioridades reales.
Segundo, revisar la distribución. Probar otra ubicación para los muebles, despejar los pasos y retirar del ambiente aquello que dificulta su uso. A veces estamos tan acostumbrados a ver la casa de una manera que no imaginamos otra posibilidad.
Tercero, acercar el guardado al lugar donde se necesita. Las llaves cerca de la entrada, los juguetes donde se juega, los elementos de trabajo a mano. Cuando guardar algo es sencillo, sostener el orden también lo es. Para mí, una casa funcional es esa que te facilita el día y te permite disfrutar más de estar en ella.
Tere Ferrer: @Monda Interiorismo


