La tragedia submarina que conmociona a Italia y a Maldivas sumó en las últimas horas un detalle estremecedor. Tras varios días de búsqueda en el atolón Vaavu, los equipos de rescate encontraron juntos los cuerpos de los cuatro buzos italianos que permanecían desaparecidos dentro de una cueva submarina. Según trascendió, estaban abrazados.
El hallazgo ocurrió en la tercera y última cámara del complejo submarino conocido como Thinwana Kandu, también llamado “la Cueva del Tiburón”, una peligrosa formación ubicada entre los 50 y 60 metros de profundidad. Allí fueron encontrados Monica Montefalcone, su hija Giorgia Sommacal, además de los investigadores Muriel Oddenino y Federico Gualtieri.
El único cuerpo que había sido recuperado previamente era el del instructor y capitán del barco, Gianluca Benedetti, encontrado cerca de la entrada de la cueva pocas horas después del accidente.

Según reconstruyeron medios italianos y reportes internacionales, el grupo había descendido para realizar una inmersión técnica en una compleja red de cavernas submarinas. Todo indica que, cuando intentaron regresar, el sedimento del fondo redujo completamente la visibilidad y los desorientó dentro del laberinto submarino.
La escena encontrada por los rescatistas fue devastadora. Los cuatro cuerpos estaban atrapados al final de un estrecho túnel, en el punto más profundo y difícil de alcanzar de toda la cueva. De acuerdo con las primeras versiones, habrían permanecido juntos hasta el final, intentando resistir mientras se agotaba el oxígeno de sus tanques.

La operación de rescate fue tan compleja que incluso se cobró una sexta víctima. El sargento mayor Mohamed Mahudhee, integrante de las Fuerzas de Defensa Nacional de Maldivas, murió durante las tareas de búsqueda tras sufrir un grave cuadro de descompresión.
Ante las extremas condiciones de la cueva y las fuertes corrientes marinas, las autoridades maldivas convocaron a especialistas internacionales en espeleobuceo provenientes de Finlandia, considerados entre los mejores expertos del mundo en rescates submarinos de alto riesgo. Fueron ellos quienes finalmente lograron llegar hasta el lugar donde estaban los cuerpos.

La tragedia generó una enorme conmoción en Italia, especialmente porque las víctimas eran buzos altamente experimentados y vinculados al ámbito científico. Monica Montefalcone era una prestigiosa profesora de Ecología Marina Tropical de la Universidad de Génova y llevaba más de 25 años dedicada a la investigación del ecosistema marino. Su hija Giorgia compartía esa misma pasión y había realizado más de 500 inmersiones junto a ella.
Mirá También

Tragedia en Maldivas: quiénes eran los cinco italianos que perdieron la vida explorando una cueva submarina
“Vivían en simbiosis”, contó Carlo Sommacal, esposo de Monica y padre de Giorgia, en una entrevista con medios europeos. “El mar no era una pasión: era su vida”, dijo también al describir a su esposa.

Mientras avanza la investigación para determinar qué ocurrió exactamente dentro de la cueva, las autoridades de Maldivas suspendieron la licencia de operación del barco Duke of York y analizan posibles responsabilidades.
Por estas horas, las familias esperan la repatriación de los cuerpos y continúan intentando procesar una tragedia que transformó uno de los paisajes más paradisíacos del mundo en el escenario de una historia devastadora.




