Lo que antes era un espacio exclusivamente destinado a lavar y guardar productos de limpieza hoy suma nuevas funciones. En tiempos de espacios multifunción, el “lavadero office” aparece como una solución creativa que combina orden, diseño y practicidad.
Durante años, el lavadero fue pensado como un espacio puramente funcional: un lugar para lavar, secar, guardar productos de limpieza y nada más.

“Con el crecimiento del home office y los espacios cada vez más compactos, muchas casas empezaron a replantear el uso de cada metro cuadrado”, afirma la arquitecta Constanza Delgado. Y destaca la aparición del “lavadero office”.
Qué es el “lavadero office”

La autora del libro “Diseño para el bienestar. Espacios que activan el cerebro, reducen el estrés y mejoran la salud (en Instagram @arq.constanzadel) advierte que, trabajar al lado del lavarropas puede sonar extraño, pero es posible...
“Probablemente no sea la situación ideal para quienes trabajan muchas horas desde casa, pero en departamentos chicos, donde no sobra espacio, la flexibilidad muchas veces deja de ser una elección estética y pasa a ser una necesidad”.


La lógica detrás de esta propuesta es bastante simple: el lavadero suele ser un ambiente que no se usa de forma constante durante todo el día. Eso permite aprovechar ciertos momentos para incorporar otra función, como un pequeño escritorio.
Por supuesto que para que funcione bien no alcanza con apoyar una silla al lado del lavarropas. La clave está en el diseño. El orden visual se vuelve fundamental. Cuanto más integrado y oculto quede todo lo relacionado con la limpieza, más agradable resultara el espacio para trabajar.
Cómo instalar el “lavadero office” en casa

Muchas propuestas resuelven esto con muebles continuos, puertas que esconden el lavarropas, estanterías cerradas y escritorios rebatibles que pueden desaparecer cuando no se usan.
También ayuda trabajar con una paleta clara y uniforme para reducir el ruido visual y evitar que el espacio se sienta caotico.
La iluminación es otro punto importante. Como muchos lavaderos tienen poca luz natural ya que suelen estar en zonas más cerradas de la casa, incorporar una buena iluminación artificial puede hacer una gran diferencia. Lo ideal es elegir iluminación neutra ya que funciona bien para las dos funciones

También es clave considerar el ruido del centrifugado, la humedad o la falta de ventilación. Esto puede volver incómodo el trabajo diario si el espacio no está bien resuelto. Por eso, esta alternativa suele funcionar mejor como un sector de uso ocasional y no tanto como una oficina de tiempo completo.
Mas allá de que guste o no, esta idea refleja un cambio más profundo: las casas actuales necesitan adaptarse a múltiples funciones.

Hoy un mismo ambiente puede ser oficina, comedor, espacio de estudio o lugar de guardado segun el momento del día. Y aunque el “lavadero office” divida opiniones, también muestra hasta que punto el diseño interior empezó a responder a nuevas formas de vivir.


