Durante su participación en Lo de Pampita, Nico Magaldi abrió su corazón y habló con total sinceridad sobre el duro proceso que atravesó junto a Betiana Wolenberg en la búsqueda de su segunda hija.
El conductor recordó las pérdidas gestacionales, los tratamientos de fertilidad y el profundo desgaste emocional que vivieron como pareja durante esos años.
El dolor de las preguntas y los comentarios ajenos
Magaldi explicó que, mientras intentaban volver a convertirse en padres, muchas veces debían enfrentarse a comentarios externos que resultaban dolorosos sin que quienes los hacían fueran realmente conscientes.
“Para mí era una piña en la cara o en la boca del estómago cuando me decían: ‘Dale, ¿qué está pasando?’, como si fuese gracioso”, expresó. También recordó las situaciones en las que algunas personas le sugerían a Betiana que simplemente debía “relajarse”.
A partir de esas experiencias, el conductor reflexionó sobre los prejuicios y la naturalización de ciertas preguntas relacionadas con la maternidad, la paternidad y los mandatos sociales.
“Hay como un mandato social respecto a la falta de algo, que quizá quien pregunta también carece de eso y te lo pone a vos”, analizó.
El difícil camino hacia la llegada de Catalina
Más adelante, Nico Magaldi profundizó sobre las dificultades médicas que atravesaron antes de la llegada de Catalina, su segunda hija. Según contó, Betiana tenía una sola trompa de Falopio, lo que los llevó a recurrir a tratamientos de fertilidad para evitar riesgos y complicaciones.
“Ahí empezamos a entender qué eran los tratamientos de fertilidad in vitro”, recordó. Y explicó: “Nosotros como pareja teníamos un desafío de fertilidad. No porque no fuéramos fértiles, ya habíamos tenido un hijo, sino porque necesitábamos un procedimiento más seguro para evitar un embarazo ectópico”.
El conductor confesó que durante todo ese proceso intentó sostener emocionalmente a su esposa y atravesar las dificultades con humor para aliviar la tensión y la angustia. “Pasamos varios tratamientos, varias piñas emocionales. Probamos todas las opciones y no sucedía”, contó con honestidad.
Entre las situaciones más difíciles, recordó que atravesaron un embarazo anembrionario, también conocido como “huevo huero”, una condición en la que el saco gestacional se desarrolla pero el embrión no llega a formarse.
“A Cata la conocemos desde que es una célula. Antes de Catalina, no sé si tengo el número exacto, pero perdimos tres o cuatro embarazos”, reveló emocionado sobre la pequeña que nació en agosto del 2025.
Además, relató el duro proceso de criopreservación de óvulos y la frustración que sintieron cuando ninguno logró avanzar. “Había una reserva ovárica importante y cuando congelamos, no quedó ninguno”, recordó con crudeza.
La emoción y el agradecimiento tras convertirse nuevamente en padres
Nico Magaldi también confesó que uno de los momentos más dolorosos fue ver a Betiana completamente devastada emocionalmente.
“Ese día fue el más triste que la vi en mi vida. Y yo, que siempre tengo algo para decir, esa vez no tenía nada”, expresó.
Finalmente, el conductor destacó el rol fundamental de la medicina y de los profesionales que los acompañaron durante todo el proceso.
“Por eso digo que la medicina es mágica. Gracias a ellos hoy tenemos a nuestra bendición”, concluyó profundamente emocionado.
Con absoluta sinceridad, Magaldi visibilizó una realidad que atraviesan muchas parejas en silencio y puso en palabras el enorme desgaste físico, mental y emocional que puede implicar el deseo de volver a ser padres.



