Este 25 de mayo, la localidad pampeana de General San Martín inaugura un parque infantil con el nombre de Rubén Zalazar, el chofer que murió intentando salvar a Pilar y Delfina Hecker durante la trágica inundación que arrasó Bahía Blanca el 7 de marzo de 2025.
Tenía 43 años. Era padre de dos chicos —Máximo y Lupe— casi de la misma edad que las nenas a las que intentó rescatar aquella madrugada marcada por el desastre.
La noche en que todo cambió
Ese día, Bahía Blanca quedó bajo el agua. En apenas doce horas cayeron 290 milímetros de lluvia y el temporal fue catalogado por el Servicio Meteorológico Nacional como un evento extraordinario, con una recurrencia superior a los cien años.
Las calles desaparecieron bajo la corriente. Ochenta y cinco barrios quedaron inundados. Familias enteras intentaban escapar como podían.

Rubén Zalazar había viajado a Bahía Blanca por trabajo para la empresa Andreani. Cuando intentó regresar, quedó atrapado sobre la Ruta 3, a la altura de General Daniel Cerri.
Ahí vio a la familia Hecker: Andrés y Marina junto a sus hijas, Pilar, de 5 años, y Delfina, de apenas 1, dentro de un auto que empezaba a ser tragado por el agua.
Un gesto desesperado para salvarlas
Sin conocerlos, Zalazar frenó y les ofreció refugiarse en su camioneta Ford Transit roja. El agua seguía creciendo.
Durante el intento de traslado, una primera corriente arrastró al padre de las niñas y lo separó del resto. Horas más tarde fue encontrado con vida. Pero Rubén, Marina y las dos pequeñas lograron subir a la camioneta. Parecía que estaban a salvo.
Sin embargo, otra corriente arrastró el vehículo más de 300 metros hasta dejarlo detenido. El agua comenzó a entrar rápidamente y los cuatro tuvieron que subir al techo para intentar sobrevivir. Rubén cargó a Pilar sobre sus hombros. Marina sostuvo a Delfina en brazos.
Entonces llegó otra ola. Y en cuestión de segundos, desaparecieron bajo el agua.
El dolor que atravesó a todo un país
Marina sobrevivió milagrosamente después de ser arrastrada más de un kilómetro y aferrarse a un terraplén. Rubén fue hallado muerto dos días después, en una zona pantanosa cercana a la salida al mar.
Las pequeñas Pilar y Delfina fueron encontradas semanas más tarde, tras una búsqueda desesperante que recorrió más de 2.300 kilómetros cuadrados de estuario.
La inundación dejó 18 víctimas fatales. Pero la historia de Rubén Zalazar se convirtió en uno de los relatos más conmovedores de aquella tragedia.
“Sin conocernos quiso ayudarnos”
Desde entonces, familiares, vecinos y dirigentes impulsaron distintos homenajes para mantener viva su memoria.
La propia Marina Hagg, mamá de las niñas, pidió públicamente que Rubén fuera reconocido como un héroe. “Sin conocernos quiso ayudarnos”, escribió tiempo atrás en redes sociales.
También recordó que dos hijos se quedaron sin padre mientras ella perdía a sus dos hijas.
Un parque para que su nombre siga vivo
Ahora, General San Martín decidió homenajearlo con algo profundamente simbólico: un parque infantil que llevará su nombre. Un lugar pensado para chicos. Para juegos. Para risas.
Tal vez porque no existe manera más poderosa de recordar a alguien que entregó su vida intentando salvar la de dos nenas.
Y porque, incluso en medio de una de las tragedias más dolorosas de los últimos años, el gesto de Rubén Zalazar logró dejar una huella imposible de borrar.

