Los hermanos Jeremías y Ana Martina Conte Grand viajaban juntos en uno de los trenes que protagonizaron el choque ocurrido en Urda, en la provincia española de Toledo. Después del accidente, la joven sanjuanina habría muerto a causa de las graves consecuencias del impacto, aunque todavía permanece en los registros oficiales de personas desaparecidas porque su cuerpo no fue encontrado.
Su hermano, en cambio, logró sobrevivir, pese a sufrir heridas de consideración, y pudo reconstruir los dramáticos momentos que atravesaron en una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera.
Mirá También

Tragedia en España: la última foto de Ana Martina Conte Grand y la desgarradora despedida de su amiga
Jeremías, de 36 años, vive en Torrejón, en la provincia de Madrid, junto a su esposa y su hija pequeña. Ana Martina, que residía en San Juan, había viajado a España junto a sus padres para conocer a su sobrina. Hacía dos años que los hermanos no se veían y estaban juntos cuando ocurrió la tragedia.
En diálogo con Corriere della Sera, Jeremías describió cómo comenzó todo. Primero sintió que el vagón se desplazaba de costado y lo empujaba fuera de su asiento. Después, fue arrastrado hacia el pasillo, donde recibió el primer impacto.
“Ahí fue donde sentí el primer impacto, que me hizo dar un salto. Pensé: ‘Se acabó’”, recordó. Poco después, según relató, el tren cayó sobre los pasajeros y comenzó a dar vueltas. “Sentía que daba vueltas, sentía cómo el tren me golpeaba, era como si me estuviera atropellando. Primero, parecía que me arrastraba cada vez más abajo, luego más arriba”, contó.

Mirá También

De San Juan a España: la historia de Ana Martina Conte Grand, la podóloga que murió en el choque de trenes
"Vi a mi hermana y ya estaba muerta": el momento más doloroso
Entre los recuerdos del accidente, Jeremías identificó uno que lo marcó especialmente: cuando logró girarse y vio a Ana Martina. “Tenía los pies aplastados. Me giré. Vi a mi hermana, y ya estaba muerta”, relató.
El hombre aseguró que, cuando llegaron los equipos de emergencia, pidió que revisaran a la joven porque había advertido que no respiraba. “Dije inmediatamente: ‘Revísenla, veo que ya no respira’”, contó.

Después, el dolor de sus propias lesiones y el estado de shock hicieron que no pudiera recordar cómo lo sacaron de entre los restos de la formación. “Tenía muchísimo dolor. Estaban llevando a la gente y no podían levantarme. Me sedaron enseguida. En esos momentos, estás en estado de shock, tratando de asimilar lo que pasó”, explicó.

Jeremías sufrió la fractura de dos costillas del lado derecho y de la escápula, daños en una vértebra cervical y un corte profundo en la pierna izquierda que requirió numerosos puntos de sutura. Permanece internado en el Hospital Universitario de Toledo, donde se recupera de las heridas.
La angustia de la familia Conte Grand
Durante la entrevista con el medio italiano también habló Claudia Viberti, madre de Jeremías y Ana Martina, quien acompañaba a su hijo en el hospital. Su testimonio reflejó la angustia de haber sobrevivido a una tragedia familiar y de no poder recuperar todavía el cuerpo de su hija.
“Casi pierdo a un hijo. Mi hija, en cambio, ya no está. Tiene 33 años, la consideran desaparecida, pero todavía no encontraron el cuerpo, no sabemos nada de ella, la hemos perdido”, expresó.

Aunque Jeremías aseguró que vio a su hermana sin vida después del impacto y su madre también manifestó que cree que la perdió, Ana Martina continúa figurando oficialmente entre las personas desaparecidas. La falta de recuperación de sus restos mantiene a la familia atravesada por una situación especialmente dolorosa.
El relato de Jeremías permitió conocer desde adentro la violencia del choque y los momentos de desesperación que vivieron los pasajeros. También puso en palabras el drama de una familia que, mientras acompaña la recuperación de uno de sus hijos, sigue esperando respuestas sobre el destino de Ana Martina.

