Si sos fan del brownie clásico pero te gusta probar cosas nuevas, esta receta es para vos. La combinación de chocolate intenso con aceite de oliva y el toque final de sal de romero logra un equilibrio increíble entre lo dulce y lo salado. ¿El resultado? Un brownie húmedo, profundo en sabor y con un giro inesperado que lo hace especial.
Además, es muy fácil de hacer y no necesitás técnicas complicadas: en pocos pasos podés lograr un postre digno de pastelería.

Ingredientes para el brownie:
- 200 g de chocolate amargo (mínimo 70%)
- 120 ml de aceite de oliva (mejor si es suave)
- 150 g de azúcar
- 2 huevos
- 1 cdta de esencia de vainilla
- 100 g de harina 0000
- 1 pizca de sal
Para la sal de romero:
- 1 cda de sal gruesa
- 1 cdta de romero fresco o seco, bien picado
Preparación de los brownies:
- Paso 1: Mezclá la sal gruesa con el romero picado y reservá. Este pequeño detalle es el que le da personalidad a la receta.
- Paso 2: Podés hacerlo a baño María o en microondas en intervalos cortos, mezclando entre cada uno para evitar que se queme. Una vez listo, sumá el aceite de oliva y mezclá hasta integrar.
- Paso 3: Incorporá el azúcar, los huevos y la esencia de vainilla. Mezclá bien hasta obtener una preparación lisa, brillante y homogénea.
- Paso 4: Agregá la harina y la pizca de sal. Mezclá suavemente, solo hasta integrar, sin batir de más para mantener la textura húmeda.
- Paso 5: Verté la mezcla en un molde previamente enmantecado o forrado. Llevá a horno precalentado a 170 °C durante 18 a 22 minutos. El centro debe quedar apenas húmedo.
- Paso 6: Apenas lo saques del horno, espolvoreá la sal de romero por encima. Ese contraste es lo que eleva el brownie a otro nivel.

Tips y variaciones para potenciar la receta
- Elegí un aceite de oliva suave para que acompañe al chocolate sin invadir el sabor.
- No sobrecocines el brownie: si queda seco, pierde su magia.
- La sal de romero es clave: aporta textura y un contraste gourmet irresistible.
- Si querés más intensidad, podés sumar chips de chocolate a la mezcla.
- Para una versión más indulgente, servilo con una bocha de helado de vainilla.




