Hay algo en el aroma de la mandarina que llena la cocina y cambia el clima. En el horno, este budín crece despacio, dorado por fuera y húmedo por dentro, con una textura suave que invita a cortar una porción apenas se enfría.
Es de esos clásicos que aparecen cuando querés algo casero, simple y rico. Y lo mejor: se hace con pocos pasos y queda increíble.
Ingredientes
- 2 huevos
- 50 g de manteca
- 50 g de azúcar
- 50 g de polvo para crema chantilly @latier.arg
- 100 ml de leche
- 2 mandarinas con cáscara y sin semillas
- 180 g de harina
- 2 cditas de polvo de hornear
- 50 g de coco rallado
Para el glaseado:
- 100 g de azúcar impalpable
- Jugo de 1 mandarina
Preparación paso a paso
Paso 1
Batí el polvo para crema chantilly junto con la leche durante 5 minutos, hasta que tome cuerpo y quede bien aireado.
Paso 2
En una licuadora o procesadora, colocá los huevos, la manteca derretida, el azúcar, la crema chantilly ya batida y las mandarinas. Procesá bien hasta lograr una mezcla homogénea y perfumada.
Paso 3
Volcá la preparación en un bowl y sumá la harina junto con el polvo de hornear y el coco rallado. Integrá todo hasta obtener una masa uniforme.
Paso 4
Llevá a un molde y cociná en horno precalentado a 180° durante 40 minutos. Cuando esté listo, dejalo enfriar antes de desmoldar.
Paso 5
Para el glaseado, mezclá el azúcar impalpable con el jugo de mandarina hasta lograr una textura fluida. Volcalo sobre el budín frío y dejá que caiga suavemente por los bordes.
Tips y variaciones
- Podés ajustar la cantidad de jugo del glaseado para que quede más espeso o más liviano, según te guste.
- El coco rallado le aporta textura y un toque especial, pero podés reducirlo si preferís un sabor más suave.
- Esperá a que el budín esté bien frío antes de agregar el glaseado, así se mantiene firme y brillante.
Receta: IG (levartenutricion)


