La piel grasa produce más sebo de lo necesario. Cuando ese exceso se mezcla con células muertas y bacterias, se obstruyen los poros y aparecen los granos.
La clave no es “secar” la piel, sino regularla sin agredirla.
- Paso 1: limpieza (mañana y noche)
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La limpieza es fundamental, pero sin excesos.
- Elegí un gel limpiador suave (sin alcohol)
- Usalo dos veces al día
- Evitá productos demasiado agresivos que resequen
Una piel limpia permite que el resto de los productos funcionen mejor.
- Paso 2: activos que sí funcionan
Para tratar el acné, hay ingredientes clave que podés incorporar:
- Ácido salicílico: ayuda a destapar poros
- Niacinamida: regula el sebo y calma la piel
- Ácido retinoico o retinol: mejora la textura y previene brotes
No hace falta usar todo junto: lo importante es introducirlos de forma progresiva.

- Paso 3: hidratación (sí, aunque tengas piel grasa)
Uno de los errores más comunes es saltear este paso.
- Usá una crema liviana, oil free
- Preferí texturas gel o loción
Cuando no hidratás, la piel puede producir aún más grasa como compensación.
- Paso 4: protector solar todos los días
El protector solar no es opcional, incluso si tenés acné.
- Elegí uno no comedogénico
- Con acabado mate o toque seco
Además de proteger la piel, ayuda a evitar manchas post acné.
Paso 5: constancia antes que cantidad
No sirve usar muchos productos por pocos días. Lo que realmente funciona es sostener una rutina en el tiempo.
Menos es más: una rutina simple, bien armada y constante va a darte mejores resultados.
Errores que empeoran el acné (y deberías evitar)
- Exfoliar en exceso
- Cambiar productos constantemente
- Tocar o apretar granos
- Usar productos demasiado fuertes sin control
Estos hábitos pueden irritar la piel y empeorar los brotes.
Cómo adaptar la rutina a tu día a día
No hace falta una rutina complicada. Podés organizarte así:
Mañana:
- Limpieza
- Hidratante
- Protector solar
Noche:
- Limpieza
- Tratamiento (según activo)
- Hidratante
Tener piel grasa no es un problema, pero sí necesita cuidados específicos. Con los productos adecuados y constancia, podés lograr una piel más equilibrada, con menos brotes y mejor textura.



