La conmovedora historia de dos hermanas que vivieron 40 años sin saber que la otra existía: «Tenemos una vida por delante juntas» – Para Ti
 

La conmovedora historia de dos hermanas que vivieron 40 años sin saber que la otra existía: "Tenemos una vida por delante juntas"

María Victoria Tedesco y Oriana Moscheni nacieron con 19 meses de diferencia y son hijas de la misma pareja. Pero fueron dadas en adopción en la clandestinidad y, buscando a sus padres biólogicos, se encontraron a sí mismas a través de una página de Facebook. 
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Ambas llevaban años de búsqueda infructuosa de su pasado cuando se encontraron, gracias a un grupo de Facebook. Una viviendo en Buenos Aires, la otra instalada en San Martín de los Andes, las dos supieron en algún momento de sus vidas que eran adoptadas, pero ninguna de las dos sabía, hasta hace apenas tres meses, que se tenían a sí mismas, que eran hermanas. 

María Victoria, la menor

María Victoria Tedesco, maestra jardinera de 40 años y Oriana Moscheni, 41 años, médica oncóloga, vivieron durante 2020 el encuentro que cambió sus vidas. Nacidas en Capital Federal en la casa de una partera, ambas supieron siendo adultas que eran hijas del corazón. Y en ambos casos, sus padres adoptivos no pudieron darle información acerca de su filiación. A María Victoria su mamá de crianza le dijo que era adoptada, pero Oriana no tuvo esa suerte: sus padres lo negaron y nunca quisieron hablar del tema.

María Victoria es maestra jardinera y vive en San Martín de los Andes.

Las partidas de nacimiento de ambas están firmadas por la partera Rosa Petitto, ya fallecida. Su nombre está ligado al robo de bebés en la dictadura, lo que llevó a ambas hermanas a hacerse las pruebas de ADN en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI). “Me enteré que soy hija del corazón de mis papás en 2004 y si bien al principio no necesité buscar, con el tiempo empecé a investigar acerca de mis orígenes”, cuenta María Victoria. “Fue cuando nació mi hijo Felipe, que hoy tiene 11 años cuando tuve la necesidad de buscar para contarle mi historia de vida a él”, afirma.

María Victoria con su esposo y su hijo.

En 2004 María Victoria perdió un embarazo y sin saber muy bien por qué, siempre había pensado que eso le iba a suceder. Llamó a su madre adoptiva para contarle y una vez con ella, la mujer le dijo la verdad, que era adoptada. “Esta mochila es mía, no es tuya, la que no pudo quedar embarazada soy yo, no vos”, le dijo su madre del corazón ese día. 

Oriana y María Victoria cuando eran chiquitas. El parecido entre ambas es notable.

María Victoria relata que su paso por la CONADI fue infructuosa, ya que se concluyó que ella no es hija de desaparecidos. “A partir de ese momento empieza una etapa de búsqueda en solitario porque no hay caminos; no hay nadie que te indique por dónde seguir”, continúa la maestra jardinera. 

María Victoria el día de su primera comunión.

Y añade: “Entonces empecé a buscar a través de Facebook y di con varias personas que tenían la misma firma en la partida de nacimiento. Sin embargo, no encontraba similitudes con nadie hasta que llegó Oriana”.

Oriana, la hermana mayor

Oriana Moscheni trabaja en el Hospital Durand, está en pareja y tiene dos chicos, Ramiro de 7 años y Joaquín, de 2. Al igual que a María Victoria, le costó quedar embarazada y entre los nacimientos de sus hijos, perdió un bebé. 

Oriana Moscheni es médica oncóloga del Hospital Durand.

A diferencia de su hermana, a Oriana sus padres adoptivos no pudieron decirle la verdad. “Empecé a dudar de mi identidad con cada embarazo y en 2017, cuando perdí uno, sentí que esa duda se hacía cada vez más grande. El embarazo me sensibilizaba y me daba un poder de autoconocimiento que hacía que dudara de mi historia sin tener indicios. Creo que es parte de nuestra memoria celular”, relata la médica.

Con su esposo y sus hijos.

“Me costaba aceptarlo y por primera vez pude pronunciar la frase y decir ‘no se por qué pero siento que puedo no ser hija biológica de mis padres’. Encajaba perfecto en mi familia, pero algo pasaba. Le pregunté a mi mamá, quien no pudo romper el silencio de tantos años y siguió negándolo, habiendo sufrido consecuencias físicas y mentales por ese gran silencio. Y no lo pude hablar con mi papá porque se enfermó y falleció muy rápidamente”. Oriana afirma que ese fue uno de los momentos más duros de su vida, porque su padre fue un ser maravilloso, gran papá y mejor abuelo. 

Oriana el día que tomó su primera comunión.

Al mes de fallecer su papá adoptivo, la médica oncóloga comenzó una búsqueda. Gugleó el nombre de la partera que aparece en su partida de nacimiento y comprobó que la mujer había participado en varios casos como el suyo. La confirmación de que era adoptada se la dio una tía. “Hable con mi familia y una tía me confirmó lo que tanto necesitaba, que mi duda era cierta; eso me liberó y liberó a toda mi familia. Nunca juzgué, siempre entendí. Y quise emprender este camino desde el amor y la paz. Costó mucho pero no encuentro otra manera. Nadie de mi familia sabía nada ya que en ese momento nadie preguntó sobre mi origen”, continúa Oriana.

Oriana de bebé.

Sobre la partera, la médica dice que, si bien nunca les han confirmado nada, pudieron saber que "trabajaba en múltiples lugares con la misma dinámica que implicaba robo de bebés, emisión de certificados de nacimiento y defunción falsos, tráfico de bebés, prácticas ilegales con cómplices en hospitales, clínicas y registros civiles". Y agrega: "Esta mujer realizaba entrega de bebés en muchos consultorios pero no sabemos qué es lo que realmente pasó en nuestro caso”. 

Victoria cuando era bebé.

Moscheni también se hizo análisis en la CONADI para saber si no era hija de desaparecidos. “La experiencia es muy fuerte, porque uno quiere no pertenecer a esa parte de la historia triste, pero al mismo tiempo necesita un positivo para cerrar su propia historia”, se emociona. Después de ese paso y con ayuda de contención psicológica y familiar, Oriana recibió asesoramiento de Cristina Acosta y María Eugenia Atencio, personas que están atravesando búsquedas similares a través de páginas de Facebook. 

El primer almuerzo juntas.

“No tenemos un banco de datos genéticos en Argentina que compare nuestros ADN y nos ayude a encontrar nuestros orígenes. Solamente el derecho a la identidad se ve asegurado en el caso de víctimas de la dictadura y es por eso que nuestra lucha es difícil”, agrega.

Además de publicar su foto y sus datos en la red social, Oriana se hizo un estudio de ADN llamado Family Tree, por el cual se recolectan las muestras de sangre acá y se envían a los Estados Unidos. Allí se comparan los ADN recibidos con un banco de personas de todo el mundo. “El estudio lo hice en mayo de 2019; además envié mi historia al Ministerio de Justicia de La Plata sin resultado alguno e hice publicaciones en diferentes grupos de Facebook”, recuerda Oriana. 

El encuentro gracias a Facebook

Una de esas fotos fue vista por María Victoria hace apenas tres meses, en una noche de desvelo. “Abrí Facebook para chequear información que me habían pedido otros buscadores y entré en la página Mamá te busca. Ahí veo una foto que parecía mía. Me extrañó, porque nunca había dejado una foto ahí”, relata María Victoria. Desperté a mi esposo, le mostré la foto y me preguntó ‘qué hacía subiendo fotos a esa hora’… A la mañana se la mostré a mi hijo y me dijo ‘qué linda que estás en esa foto con traje’”.

La foto de Oriana que Victoria vió en Facebook.

Inmediatamente, Victoria le escribió a Oriana, le dejó su número y le dijo que por primera vez en su vida se veía parecida a alguien. La médica le contestó muy rápido y a medida que hablaban, fueron dándose cuenta que las historias de ambas tenían muchas similitudes. Habían vivido a quince cuadras la una de la otra, habían ido a colegios vecinos, y hasta habían ido a bailar al mismo lugar.

El primer encuentro vía Zoom.

Con la ayuda económica de una amiga, María Victoria mandó su muestra de ADN a los Estados Unidos y el 25 de noviembre recibió el resultado positivo de compatibilidad que informaba que ambas era hermanas. “El mail decía que el resultado era 'Full Sister', hermanas de madre y de padre”, se emociona la maestra jardinera. 

Oriana y Victoria celebrando el encuentro con amigas.

“Encontré a la persona que estaba buscando sin saber que la buscaba”, asegura la maestra. Y continúa: “Oriana es una persona maravillosa con un corazón enorme y la verdad es que no puedo pedir nada más y todo lo que se está dando con ella es así, tenemos una vida por delante juntas”.

Más información en parati.com.ar

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