Horas de scroll y mente nublada: qué es el brain rot y cómo afecta
 

Horas de scroll y mente nublada: qué dice la neurociencia sobre el "brain rot"

Cada vez más personas sienten cansancio mental después de pasar horas en redes. El divulgador científico Nico Fernández Miranda explicó a Para Ti qué hay detrás de este fenómeno y cómo impacta en el cerebro.
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El gesto es automático: desbloquear el celular, entrar a una app y empezar a deslizar. Lo que iba a ser un momento breve se transforma en una cadena interminable de estímulos. Y al final, lejos de sentirse descansado, el cerebro parece más saturado que antes.

A esa sensación —cada vez más común— se la empezó a llamar “brain rot”, o “podredumbre cerebral”, un término que se volvió viral para describir el cansancio mental que aparece después de pasar horas consumiendo contenido corto. De hecho, la expresión ganó popularidad en los últimos años, aunque la idea no es nueva: ya en el siglo XIX el escritor Henry David Thoreau la utilizaba para criticar el consumo superficial de ideas.

Para el divulgador científico Nico Fernández Miranda, hay una base concreta detrás de este fenómeno: “No es un diagnóstico médico, pero sí una experiencia real. Es una forma de nombrar lo que muchas personas sienten después de consumir contenido breve durante horas”.

Pero, ¿a qué se refiere exactamente ese tipo de consumo? Videos de pocos segundos, reels, historias que se suceden sin pausa y estímulos diseñados para captar la atención de inmediato. Es decir, contenido rápido, fragmentado y altamente estimulante, pensado para retener al usuario la mayor cantidad de tiempo posible.

Qué le pasa al cerebro cuando hacemos scroll

Aunque no se trate de una enfermedad, la neurociencia sí puede explicar qué ocurre en el cerebro frente a este tipo de consumo.

“El primero es el sistema de la dopamina. Cada video, cada like, cada notificación funciona como una pequeña recompensa impredecible”, explicó. Ese mecanismo genera placer inmediato, pero también tiene un efecto posterior: “Después, todo lo demás empieza a sentirse más aburrido. No porque lo sea, sino porque la vara cambió”.

"Cada video, cada like, cada notificación funciona como una pequeña recompensa impredecible"

A esto se suma el impacto en la atención. “Cada vez que saltamos de un estímulo a otro, el cerebro paga un costo. Cuantos más cambios hacemos, más energía mental gastamos y menos nos queda para concentrarnos”, señaló. Por eso, después de un rato largo de scroll, tareas simples pueden volverse más difíciles.

Además, se ve afectada la corteza prefrontal, la zona asociada al autocontrol y la toma de decisiones. “Cuando la sobrecargamos con microestímulos constantes, su capacidad de regular impulsos se debilita momentáneamente”, indicó. De ahí esa sensación de no poder cortar, incluso cuando uno quiere.

Todo esto no queda solo en lo teórico. En la vida cotidiana se traduce en dificultad para sostener la atención, sensación de cansancio mental y menor tolerancia al aburrimiento. “No es falta de voluntad: es que el cerebro ya gastó mucha energía en cambiar de foco constantemente”, explicó.

Quiénes son más vulnerables y cómo revertirlo

El efecto no es igual para todos. “El cerebro de los adolescentes todavía está en desarrollo y la corteza prefrontal es de las últimas áreas en madurar. Eso los hace más vulnerables al diseño de las plataformas”, señaló. En los adultos, el impacto también existe, aunque suelen contar con más herramientas para autorregularse.

“El cerebro nos está avisando que le estamos dando demasiado de algo pobre y poco de lo que realmente lo nutre”.

La buena noticia es que el cerebro puede adaptarse. “Es plástico: cambia con lo que le damos. Si le damos estímulos pobres, se acostumbra a eso; si le damos estímulos más ricos, también”, aseguró.

En ese sentido, recomendó recuperar momentos sin estímulos constantes. “Aburrirse es necesario. Es cuando el cerebro ordena la información y activa procesos clave como la creatividad y la memoria”. También sugirió poner límites concretos al uso del celular, como dejarlo fuera del dormitorio o reducir los estímulos visuales de la pantalla, para evitar el uso automático.

Otra estrategia es entrenar la atención con períodos cortos de concentración sin interrupciones, que pueden ir aumentando con el tiempo. Y, por último, reforzar hábitos básicos como el ejercicio físico, el descanso y el contacto cara a cara: “Son los grandes reparadores del cerebro”.

Nico Fernández Miranda, divulgador científico entrevistado

Una señal, no una condena

Más que un diagnóstico, el “brain rot” funciona como una advertencia. “El cerebro nos está avisando que le estamos dando demasiado de algo pobre y poco de lo que realmente lo nutre”, concluyó.

En un mundo diseñado para no soltar el celular, entender cómo funciona la mente puede ser el primer paso para volver a tomar el control.

Asesoramiento: Nico Fernández Miranda, Máster en Neurociencia. Diplomaturas en Neurociencia Aplicada: Deporte de Alto Rendimiento, Salud Emocional y Educación. Autor de Hackea tu Cerebro. Cuenta de Instagram @nicofernandezmiranda

 
 

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