Lifestyle

Manual de uso para padres primerizos

¿Cuántos pañales hay que usar por día? ¿Cómo le limpio el cordón? ¿Y qué hago si tiene fiebre? El médico Sergio Snieg responde a (casi) todas las preguntas de los nuevos padres en Soy papá… ¿y ahora?, una guía práctica y un libro para reflexionar en tiempos de nuevas parentalidades.
Sergio Snieg

Vertiginosamente, en los últimos años, y en contraste con lo que socialmente ocurrió en los dos últimos siglos, cada vez más los padres buscamos involucrarnos en la crianza de nuestros hijos.

Cuestiones sociológicas que no viene al caso analizar ahora hicieron que las posibilidades de un papá de encontrarse solo frente a su bebé sean cada vez mayores. Madres que trabajan, papás que son solos, papás que forman familia con otro hombre, de a poco se van convirtiendo en cosa de todos los días.

UNA NUEVA PATERNIDAD. Nos toca vivir una época nueva, donde los modelos, que de a poco dejan de ser un envase rígido, van pidiendo lugar en algún museo, y el hueco que forma su ausencia es llenado con lo que cada uno imagina, considera, sueña, propone y realiza cuando se encuentra en el rol de papá, frente a su hijo.

El parto y las primeras horas de vida son el puntapié inicial del gran partido, y comienza con dos protagonistas. La gran estrella, la que hace todo el trabajo, la que es capaz de engendrar un bebé y luego parirlo, es la mujer. Messi o Maradona, es ella. Nuestro bebé, cuando nace, es el gol, y a partir de ahí el partido que comienza. Nosotros debemos estar presentes, ocuparnos, atenderlos y ser parte del equipo. Estar atentos a todo y hacer lo posible por ser un Mascherano que teje una gran red de contención y cuidado.

¿Puedo tocarlo? ¿Puedo acariciarlo? ¿Puedo hacerlo dormir yo? ¿Puedo bañarlo? Los hombres podemos hacer todo eso, y más también. De hecho, lo único que no podemos es darle la teta, todo lo demás, si lo encaramos con amor, será más que bienvenido por nuestro hijo. ¿No tenemos todas las respuestas? Las buscaremos. ¿No sabemos por dónde empezar? Por el principio: el sentido común.

La tapa del libro de Sergio Snieg Soy papá… ¿y ahora? Guía para el cuidado de tu bebé durante los primeros meses de vida (Atlántida)
La tapa del libro de Sergio Snieg Soy papá… ¿y ahora? Guía para el cuidado de tu bebé durante los primeros meses de vida (Atlántida)

NINGUNOS PADRES PRIMERIZOS. El concepto de “padres primerizos”, tan esculpido en generaciones tras generaciones, sirve como excusa para dejar nuestro lugar a otro que “en teoría” sabe más que nosotros.

Lógico que es usado también para definir al que tiene un hijo por primera vez, pero cuando se usa la expresión “es un papá primerizo”, lo que denota, o pretende denotar, es nuestra total inutilidad para resolver alguna situación concerniente al bebé.

Vayamos a un ejemplo muy común: nuestro primer bebé de 10 días de vida llora desconsoladamente, solo en su cuna. Atinamos a levantarlo, lo hacemos y se calma. ¡Cuánta simpleza! Somos primerizos. ¿Cómo supimos que eso era lo que quería? ¿Tuvimos que ir a preguntarle a un no primerizo? ¿Tuvimos que ir a leer la respuesta en algún lado? Claro que no. Esa información, tan simple, tan básica, tan primitiva (pero a veces tan reprimida) está dentro de nuestro ADN y es lo primero que queremos hacer cuando nuestro bebé llora: ¡levantarlo a upa! Lo llamamos “sentido común”.

Y ahí radica el secreto: sin siquiera saberlo, no somos primerizos. Primerizo fue el primer papá que habitó este planeta. Nuestro ADN se nutre de información enriquecida durante cientos de miles de años de todos los papás que nos antecedieron en la historia de la humanidad.

Sólo tenemos que confiar en lo que nos dice, pero si no lo resolvemos nosotros porque “somos primerizos y no sabemos” lo resolverá otro, bien o mal, o sea: nos sacaron la pelota y encima jugando de local.

NO AYUDO… ¡SOY PARTE! Dos posturas se complementan en las palabras, pero se contraponen en la acción. Encontramos papás que “ayudan” en la crianza, y encontramos papás que “son parte” de la crianza de sus hijos. Ayudar es hacer posible que otro lo logre, es levantarlo cuando se cae, es estar en el banco de suplentes y entrar un rato a jugar, es alcanzarle una herramienta para que lo arregle. Ser parte es lograrlo con otro, es evitar que se caiga, es jugar de titular, es arreglar algo juntos.

Todavía escuchamos muchos hombres que dicen “yo ayudo en la crianza”, pero cada vez más hombres decimos “yo soy parte de la crianza de mis hijos”.

PADRES DE AYER Y HOY. ¿Eran parte de la crianza los papás de hace años? ¿Los nuestros cómo fueron? ¿Qué recuerda cada uno de nosotros frente a esta invitación nostálgica? Probablemente nos cuenten hoy que nuestros papás no nos cambiaban los pañales, o no estaban solos con nosotros/bebés el tiempo que sí están los papás de hoy. Fueron otros tiempos, otras realidades, otras luchas, otras preocupaciones, y por qué no otras las mujeres con las que compartieron la vida.

¿Y antes? ¿En la historia más lejana? Seguramente el rol del papá antes no fue como lo estamos armando hoy, y eso lleva a concluir que estamos viviendo una verdadera revolución. Una revolución muy amorosa y saludable: la de los papás que decidimos y necesitamos estar presentes y ser parte activa en la crianza de nuestros cachorros.

Resulta anacrónico hoy escuchar que una mujer no puede hacer tal o cual cosa que habitualmente hace un hombre. De a poco se comienza a instalar también, y cada vez con más fuerza, que cuando escuchamos a alguien decir que un hombre no puede ocuparse de la crianza de su hijo “algo nos hace ruido”. Bienvenido ese ruido, bienvenida la incomodidad que genera. Bienvenido el temblor interno, que espero que contagie. ¿Cómo que no puedo? ¡Puedo, quiero y debo!

¿La mujer sabe y puede? ¿El hombre no sabe y no puede? Ambos sabemos y ambos podemos aprender lo que creemos no saber. Bucear en las profundidades de la puericultura, en los placeres del piel a piel, en el infinito ida y vuelta de la mirada que rebota en los ojos de nuestro bebé no es patrimonio de ningún género.

Lo que quiero es que puedas decirle con la frente bien alta a tus hijos cuando crezcan que cuidar con amor no es sólo cosa de mujeres, que los hombres también podemos hacerlo, y que vos, que ahora estás leyendo esto, orgullosamente lo lograste. Y que ser padre es cosa de hombres.

EL AUTOR. Sergio Snieg se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires y es miembro titular de la Sociedad Argentina de Pediatría. Brinda charlas a profesionales y a la comunidad sobre lactancia, vínculo y apego. Su libro Soy papá… ¿y ahora? Guía para el cuidado de tu bebé durante los primeros meses de vida (Atlántida) es un manual completo, práctico y cálido que resume las preguntas más frecuentes en una etapa clave y transformadora en la vida de un padre.

Textos SERGIO SNIEG. Ilustraciones IGNACIO SÁNCHEZ

Notas relacionadas

Bitnami