"No podemos hacerlo todo: por qué seguimos agotadas aunque somos más libres que nunca": Natalia Gherardi, experta en género - Revista Para Ti
 

"No podemos hacerlo todo: por qué seguimos agotadas aunque somos más libres que nunca": Natalia Gherardi, experta en género

Con motivo del lanzamiento de Usted está aquí, la directora del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) reflexiona sobre los cambios que transformaron a las familias argentinas, el rol de las mujeres y los varones en la crianza, la sobrecarga de cuidados y los desafíos que todavía quedan pendientes para construir una sociedad más igualitaria.
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¿Cómo cambió la vida de las mujeres, los varones y las familias argentinas en apenas unas generaciones? Esa es una de las preguntas que atraviesa Usted está aquí, el nuevo libro impulsado por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), que recorre los avances sociales, culturales y legales que transformaron la vida cotidiana de millones de personas.

A través de ilustraciones y escenas reconocibles, la publicación invita a mirar hacia atrás para comprender cuánto cambiaron la maternidad, la paternidad, el trabajo, la crianza y la libertad de elegir un proyecto de vida propio.

Natalia Gherardi, Directora de ELA
Natalia Gherardi, Directora de ELA

En diálogo con Para Ti, Natalia Gherardi, directora ejecutiva de ELA, analiza por qué muchas de las libertades que hoy parecen evidentes fueron conquistas recientes, cuáles son las tensiones que enfrentan las nuevas generaciones y por qué el cuidado sigue siendo uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo.

-El libro habla de cambios generacionales muy concretos. ¿Cuál fue el dato o   escena cotidiana que más te impactó durante la investigación?  

-Si pensamos en nuestra vida cotidiana, la forma en que organizamos nuestros días hoy y lo comparamos con décadas atrás, las transformaciones en las familias son muy evidentes. Como hija, recuerdo claramente la distribución del trabajo entre mis padres: mi padre salía muy temprano y volvía para la cena mientras que mi madre organizaba toda la vida familiar. Ese esquema era el preponderante en esa época.  

Muy distinto de lo que viví como madre, cuando en la mayoría de los casos ambos adultos trabajaban fuera del hogar y no era para nada inusual ver a los papás muy involucrados también en las actividades escolares.   

La vida cotidiana cambió mucho en pocas generaciones. Cuando miramos hacia atrás, vemos que muchas decisiones que hoy parecen naturales como estudiar, trabajar, separarse, formar una familia siguiendo el modelo que sea el adecuado para cada  persona, compartir la crianza, estuvieron durante mucho tiempo condicionadas por la época. Y no hablamos de un pasado remoto: son apenas un par de generaciones que  crecieron en un mundo muy distinto al nuestro. Ese progreso también se ve en escenas simples, como muestra el libro.  

-¿Por qué eligieron contar estos avances a través de ilustraciones e historias cotidianas y no desde un formato más académico?  

-Queríamos que este libro pudiera interpelar desde otro lugar. A veces, cuando hablamos de igualdad, derechos o género, parece que nos referimos a algo lejano, técnico o para especialistas. Pero en realidad estamos hablando de la vida de todos  los días.  

Las ilustraciones permiten mostrar estas discusiones a través de escenas sencillas y muy reconocibles: en el hogar, en una mesa familiar, una escuela o una oficina. Nos interesaba que alguien pudiera leerlo y pensar: “esto le pasó a mi mamá”, “esto lo viví yo”, “esto no quiero que lo viva mi hija”. Esa conexión emocional también es una forma de promover la reflexión, generar conversaciones y construir conocimiento.  

-¿Qué conversación esperan abrir con este libro?  

-Aspiramos a conversaciones sobre cuánto cambió la sociedad argentina a lo largo de  los años, valorar dónde hemos llegado y pensar cuánto falta todavía. No desde la idea de señalar culpables o asignar responsabilidades, sino desde la posibilidad de mirar el recorrido completo y pensar, juntos, cómo queremos seguir avanzando.  

“Usted está aquí” propone una pausa: mirar de dónde venimos, reconocer los avances  y preguntarnos qué necesitamos para seguir construyendo la sociedad que queremos ser.   

Ilustración del libro "Usted está aquí"
Ilustración del libro "Usted está aquí"

-¿Sentís que las nuevas generaciones son realmente más libres o todavía cargan otras presiones?  

-Creo que son más libres en muchos sentidos. Hoy una persona joven puede imaginar su futuro con más opciones: en el trabajo, en la familia, en los vínculos, en la forma de vivir su identidad y sus deseos.  Pero esa libertad convive con nuevas presiones. Hay más opciones, sí, pero también más exigencias, más incertidumbre y muchas veces menos estabilidad. Esas tensiones no afectan a todas las personas por igual: quiénes somos, dónde vivimos, los recorridos personales y familiares de cada uno, condicionan nuestras elecciones.   

-¿Qué cambió más rápido: las leyes o las mentalidades?  

-En general las leyes van detrás de los cambios sociales. Las personas somos flexibles, nos adaptamos a los cambios, valoramos distintas formas de buscar la felicidad. Argentina tiene una historia muy importante en materia de derechos y leyes que en realidad consolidaron legalmente (más tarde o más temprano) cambios que ya estaban instalados y que correspondía reconocer: el divorcio y la patria potestad compartida, el matrimonio igualitario, son leyes que reconocieron el derecho de las personas de amar, formar familias y tomar decisiones cuando eso ya sucedía en la  sociedad. 

Pero en otros temas, las leyes son indispensables para promover cambios que vienen rezagados o para ofrecer protección a ciertas personas: las leyes de salud sexual y reproductiva impulsaron la disponibilidad de mecanismos para regular la reproducción y poder decidir sobre maternidad y paternidad; las leyes de protección frente a las violencias establecieron mecanismos de protección y resguardo de las mujeres frente a la violencia. Fueron cambios enormes. Y una ley que brinde licencias para los padres sería importante para promover el involucramiento de los varones en  el cuidado de sus hijos.  

En todo caso, una ley puede reconocer un derecho, pero después ese derecho tiene que volverse real y tangible para una persona, en una familia, en una escuela, en un trabajo, en un juzgado, en un hospital.   

-¿Qué rol deberían tener el Estado, las empresas y también los varones en esa  transformación?  

-Cada uno tiene una parte de responsabilidad, porque también tenemos roles distintos en la sociedad. El Estado tiene un rol importante porque puede generar  condiciones para que las personas no dependan únicamente de sus recursos o de su suerte. Además, define las reglas de juego para la vida en sociedad.  Las empresas por ejemplo, deben ajustarse a las regulaciones del Estado en tanto empleadores: en el  mundo del empleo las personas que trabajan también forman familias, cuidan,  acompañan y esto requiere tiempo.

Si se establecen licencias parentales más  igualitarias, eso debería aplicarse en el mundo del empleo y favorecería no solo a los  varones sino también a las familias: cada vez más varones quieren estar presentes en la crianza, ser parte de la vida cotidiana de sus hijos, compartir responsabilidades y construir vínculos más cercanos. Mujeres y varones, en todas partes, somos parte  central de esta transformación.  

- ¿Hay algún mito sobre igualdad de género que el libro venga a cuestionar?  

-El libro cuestiona la idea de que los cambios ocurrieron solos y que, como ya  avanzamos mucho, no hace falta hacer nada más. Es cierto que vivimos mejor que  antes en muchos aspectos. Hay más libertad, más posibilidades de elegir y más reconocimiento de proyectos de vida distintos.  

Esos avances no aparecieron de un día para el otro, sino que fueron construidos de manera colectiva, a lo largo de los años.  Hay que rebatir el imaginario de que el progreso es automático o irreversible. El libro propone otra cosa: valorar lo que logramos, entender qué lo hizo posible y preguntarnos cómo seguimos mejorando.  

-Muchas mujeres sienten que “pueden hacer todo” pero al mismo tiempo viven  agotadas. ¿Cómo leen ese fenómeno?  

-Es una de las grandes tensiones de esta época. Durante décadas se ampliaron las  oportunidades para las mujeres: son más las que estudian, trabajan, generan ingresos y desarrollan proyectos propios.   El desafío es que esa transformación no siempre vino acompañada de una reorganización equivalente del cuidado dentro de la familia y de la vida doméstica.

Entonces muchas familias viven con poco tiempo, mucha presión y una distribución de tareas que todavía suele recaer en mayor medida sobre las mujeres.  Lo cierto es que nadie puede “hacerlo todo”, sin el trabajo más invisible de gestión de la vida cotidiana, ya sea porque lo haga otra persona de la familia o bien se recurra a servicios dentro o fuera del hogar. 

Esa desigualdad en la  distribución de las responsabilidades dentro de las familias no puede ser gestionada de la misma manera por todas las mujeres, depende mucho de los recursos económicos con los que cuenta, del lugar donde vive, de la composición de su familia. Y aún con todos esos recursos, la gestión de todo ese trabajo incluyendo la “carga mental” que implica la organización familiar también contribuye a ese agotamiento. Abordar estas tensiones es el desafío de nuestra época.    

Ilustración del libro "Usted está aquí"
Ilustración del libro "Usted está aquí"

-El libro también muestra cambios en el rol de los varones dentro de las familias. ¿Qué transformaciones te parecen más esperanzadoras?  

-Cada vez más varones quieren estar presentes en las vidas de sus hijos. El rol de “proveedores” ya no los define, sino que son y quieren ser padres, parejas, hijos, cuidadores. Hay un cambio generacional muy interesante en varones que desean participar de la crianza, construir vínculos más cercanos y correrse de modelos rígidos de masculinidad. 

Y para que eso pueda ser realidad, es necesario que haya licencias más igualitarias, espacios laborales que no penalicen a los varones que cuidan y dejar de mirar el cuidado como algo naturalmente femenino. No solo respecto de los hijos y las hijas, sino también de nuestros padres. Las familias y la sociedad se transforman y las leyes deben acompañar ese cambio.  

-¿Qué resistencias aparecen todavía cuando se habla de igualdad en los  hogares?   

-Aparecen resistencias muy cotidianas, que se explican por miradas cargadas de  estereotipos. La idea de que “ella organiza mejor”, “él ayuda”, “la madre sabe”, “el padre acompaña”. Son frases que parecen menores, pero muestran cómo todavía  distribuimos responsabilidades de distintas maneras en base a creencias pre-establecidas y extendidas, que no necesariamente reflejan la realidad, sino que  representan una idea preconcebida de cómo “son” o “debieran ser” las mujeres y los  varones. La realidad lo desmiente.   

-¿Qué temas deberían ocupar el centro de la agenda pública en los próximos  años?  

-No hay nada más transformador para las familias y para la sociedad que poner los  cuidados en el centro. Porque a partir de la disponibilidad o ausencia de cuidados se definen las posibilidades de desarrollar proyectos de vida personales, familiares y  también se definen las condiciones de desarrollo para el país.  Los cuidados atraviesan todo nuestro ciclo vital y todas las relaciones que construimos: infancia, vejez, discapacidad, salud, trabajo, pobreza, educación. Todas las personas  necesitamos cuidar o ser cuidadas en distintos momentos de la vida. Ninguna  sociedad funciona sin cuidados, pero todavía los tratamos como un asunto privado y familiar.   

-Mientras trabajaban en el libro, ¿hubo alguna conversación familiar o recuerdo  personal que resignificaron?  

-Nuestro trabajo nos lleva a menudo a mirar hacia adentro, reflexionar sobre nuestras historias, entender las realidades propias y que nos rodean con nuevas miradas. Repasar las distintas escenas que representamos en el libro en relación con el trabajo dentro y fuera de la casa, las ocupaciones “típicas” de las mujeres en otras épocas, la construcción de autoridad en las familias, me hizo recordar amigas de la infancia y las realidades distintas que vivíamos. 

Creo que el libro invita a mirar las historias familiares con otros ojos, la forma en que cada generación fue entendiendo la familia, el trabajo, la autoridad, la crianza, la pareja y la libertad. Mirar de dónde venimos ayuda a reconocer cuánto cambió la sociedad y también qué cosas todavía estamos  aprendiendo.  

Ilustración del libro "Usted está aquí"
Ilustración del libro "Usted está aquí"

- ¿Qué cosas de la vida de tu madre o tu abuela hoy mirás distinto?  

-Me parece importante entender el contexto en el que se toman decisiones, las  opciones que había disponibles para finalmente elegir. Son elecciones siempre condicionadas por las circunstancias y muchas veces requiere mucho más que coraje poder actuar.  Mi abuela fue una mujer fuerte, severa, con una ética de trabajo enorme, que se hizo a sí misma y que sostuvo una familia con dos niñas pequeñas, y  tal vez por eso fue poco afectuosa.

Mi madre se diferenció sin duda de esta última parte, y nos inculcó la cultura del esfuerzo, pero reivindicando ante todo la importancia de la autonomía acompañada del afecto y la contención familiar. Cada quien tuvo los recursos que tuvo y a veces, desde el presente, podemos pensar que una persona eligió libremente, cuando en realidad las opciones disponibles eran muchas menos que hoy. Se trata de entender mejor las condiciones en las que vivieron.   

-¿Qué te gustaría que una adolescente lea y se lleve de este libro?  

-Me gustaría que el libro transmita una idea simple pero poderosa: que muchas de las libertades que hoy tienen fueron construidas por otras antes, y que ella también puede ser parte de lo que viene. Saber de dónde venimos puede ayudar a vivir con más libertad, pero también con más conciencia de que los derechos se cuidan, se ejercen y se siguen ampliando.  

-Si tuvieras que resumir el mensaje central de “Usted está aquí” en una sola  frase, ¿cuál sería?  

-Llegamos hasta acá porque muchas generaciones se animaron a vivir distinto; ahora nos toca cuidar ese camino y seguir ampliando oportunidades para que cada persona pueda elegir su propio proyecto de vida, construyendo un futuro mejor de manera. 

El libro tiene descarga gratuita aquí: https://ela.org.ar/usted-esta-aqui/ 

 
   

Vínculo copiado al portapapeles.

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