A dos años de la muerte de Selva Alemán, Arturo Puig volvió a encontrar una manera de mantener viva su memoria. El actor compartió en sus redes sociales una serie de fotografías de quien fue su esposa y compañera durante cinco décadas, y acompañó el homenaje con unas pocas palabras que terminaron diciendo mucho más de lo que parecía.
En una de las imágenes, en blanco y negro, se puede ver a Selva durante su juventud. Luego aparecen otras postales de distintas etapas de su vida, entre ellas una fotografía de ambos juntos, cuando eran jóvenes. El recuerdo fue acompañado por una frase que refleja el lugar que la actriz todavía ocupa en su vida: “Dos años sin tenerte, mi vida, mi alma, mi todo. No me resigno a no tenerte a mi lado”.
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El posteo recibió rápidamente mensajes de cariño de colegas y amigos del ambiente artístico. Entre quienes acompañaron a Puig estuvieron Georgina Barbarossa, Graciela Borges y Eleonora Wexler, que dejaron corazones y palabras afectuosas para recordar a la actriz.
Arturo Puig y un duelo que todavía permanece
La muerte de Selva Alemán significó un quiebre profundo para Arturo Puig. En los últimos dos años, el actor habló en distintas oportunidades sobre la dificultad de acostumbrarse a una vida sin la mujer con la que compartió cinco décadas.
En agosto de este año, a pocas semanas del segundo aniversario de su muerte, Puig había sido contundente al hablar de su duelo: “Se fue el amor de mi vida. Me cuesta mucho imaginarme que no la voy a ver más”. También contó que todavía le habla cuando mira una película y que no imagina volver a enamorarse.
En otra entrevista, el actor había explicado el lugar que Selva ocupaba en su vida familiar: “Era el centro de mi vida y de toda la familia. Es una pérdida imposible de sobrellevar”.

Por eso, el nuevo homenaje no aparece como un gesto aislado. Es una nueva forma de nombrarla, de recordarla y de traerla al presente a través de fotografías que recorren distintas etapas de una historia compartida.
Una historia de amor de cinco décadas
Arturo Puig y Selva Alemán construyeron una de las parejas más sólidas del ambiente artístico argentino. Estuvieron juntos durante 50 años, atravesaron distintas etapas profesionales y personales y, con el tiempo, también compartieron escenarios.
Al momento de la muerte de Selva, ambos protagonizaban la obra Largo viaje de un día hacia la noche, en el Teatro San Martín. La actriz murió el 3 de septiembre de 2024, a los 80 años, luego de sufrir un infarto masivo en la Clínica Zabala, en Buenos Aires.

La despedida llegó, además, en un momento que Puig recuerda como especialmente doloroso. En una entrevista realizada a fines de 2025, contó que sentía que la muerte de Selva había ocurrido cuando atravesaban un momento muy feliz de su relación y de su carrera. Tenían planes de viajar juntos a Italia, un destino que ambos disfrutaban especialmente.
Las últimas horas de Selva Alemán
Con el paso del tiempo, Puig también habló públicamente sobre las circunstancias de la muerte de su esposa. Según relató, aquella mañana Selva comenzó a sentirse mal y manifestó dolores que inicialmente fueron interpretados como un problema digestivo.
Un médico fue hasta su casa para revisarla y, de acuerdo con el relato del actor, no detectó en ese momento que pudiera tratarse de un cuadro cardíaco. Más tarde, cuando el dolor aumentó, llamaron a una ambulancia y decidieron trasladarla a una clínica. Fue entonces cuando los médicos determinaron que estaba sufriendo un infarto.

Puig cuestionó posteriormente esa primera evaluación médica y expresó su arrepentimiento por no haber reconocido antes que podía tratarse de un problema cardíaco. Sus declaraciones fueron parte de la manera en que el actor intentó reconstruir lo ocurrido y procesar una pérdida que, dos años después, todavía le resulta difícil aceptar.
“No me resigno”
A través de las fotografías compartidas en Instagram, Arturo Puig volvió a acercar a Selva a quienes también la recuerdan. No fue solamente un homenaje a una actriz de enorme trayectoria, sino también el recuerdo de una mujer que durante medio siglo fue su compañera, su familia y, como él mismo definió en numerosas oportunidades, el amor de su vida.

Dos años después de aquella despedida, el dolor sigue apareciendo en sus palabras. Y esta vez quedó resumido en una frase breve, pero contundente: “No me resigno a no tenerte a mi lado”.



