Aislados en alta mar: hay un argentino en el crucero donde murieron tres personas por hantavirus - Revista Para Ti
 

Aislados en alta mar: hay un argentino en el crucero donde murieron tres personas por hantavirus

El barco partió desde la Argentina y hoy permanece detenido frente a Cabo Verde. Hay muertos, casos sospechosos y pasajeros que no pueden bajar. Entre ellos, un argentino.
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La travesía que había comenzado como un viaje de exploración por algunos de los paisajes más extremos del mundo se transformó en una situación marcada por la incertidumbre. El crucero MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia el pasado 20 de marzo, permanece detenido frente a las costas de Cabo Verde, sin autorización para desembarcar, mientras a bordo se investiga un brote de hantavirus que ya provocó la muerte de tres personas.

En ese contexto, se confirmó que hay un tripulante argentino entre las 149 personas que se encuentran en la embarcación. La información fue comunicada por la propia compañía Oceanwide Expeditions, aunque no trascendieron detalles sobre su identidad ni su estado de salud.

El brote encendió las alarmas a nivel internacional. Según se informó, fallecieron un matrimonio de nacionalidad neerlandesa y un pasajero alemán. A su vez, se registraron otros casos con síntomas respiratorios, entre ellos un ciudadano británico que debió ser evacuado a Sudáfrica, además de dos miembros de la tripulación que requieren atención médica. La Organización Mundial de la Salud confirmó que al menos seis personas se vieron afectadas por el cuadro, entre fallecidos y enfermos.

El hantavirus es una enfermedad que, en la mayoría de los casos, se transmite por contacto con fluidos de roedores infectados. Sin embargo, en situaciones excepcionales puede haber transmisión entre personas, lo que explica el nivel de precaución con el que se está manejando este episodio.

Mientras tanto, el barco permanece frente al puerto de Praia, en Cabo Verde, sin poder atracar. Las autoridades locales rechazaron el desembarco por razones de seguridad sanitaria, lo que dejó a los pasajeros en una situación de espera forzada, sin posibilidad de continuar el viaje ni de descender a tierra firme.

La compañía informó que se están evaluando alternativas para trasladar la embarcación hacia las Islas Canarias, específicamente a Las Palmas de Gran Canaria o Tenerife, donde podrían realizarse nuevos estudios médicos y eventuales evacuaciones.

Dentro del crucero, se implementaron medidas estrictas de control: aislamiento de los casos sospechosos, protocolos de higiene reforzados y monitoreo constante de la salud de los pasajeros. Según la empresa, todos están informados sobre la situación y reciben asistencia, aunque el contexto inevitablemente genera inquietud.

El itinerario original del viaje incluía destinos remotos y de difícil acceso, como la Antártida, las Islas Malvinas, Georgias del Sur y otros puntos del Atlántico Sur. Era una experiencia pensada para la aventura y el descubrimiento. Hoy, esa travesía quedó suspendida en un punto incierto del mapa, condicionada por decisiones sanitarias que exceden a quienes están a bordo.

Las próximas horas serán clave para definir los pasos a seguir. Cualquier intento de desembarco, evacuación o traslado dependerá de la autorización de las autoridades sanitarias internacionales, que ya se encuentran trabajando en coordinación con la compañía, organismos de salud y representaciones diplomáticas.

Mientras tanto, el crucero sigue detenido en el mar. Y en ese espacio contenido, lejos de todo, conviven el desconcierto, la espera y una pregunta que aún no tiene respuesta clara: cuándo y cómo terminará esta situación.

 
 

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