Alexia Keglevich, fundadora de PAX: "Una mujer debe tener libertad económica para decidir su vida"
 

Alexia Keglevich, fundadora de PAX: "Una mujer debe tener libertad económica para decidir su vida"

Con más de cuatro décadas en la industria y 5 millones de millas recorridas, la fundadora de PAX revela cómo transformó sus momentos más difíciles en el motor de una empresa con propósito humano.
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Entrar a la sala de reuniones de su oficina es encontrarse con una declaración de principios: "Los valores son innegociables". Alexia Keglevich no solo lo dice, lo vive. Heredera de una tradición en asistencia al viajero, su historia dio un vuelco inesperado cuando, tras la venta de la empresa familiar y diez años como CEO global, fue despedida. Pero lejos de ser un final, ese fue el Big Bang de PAX, su propia compañía, que hoy lidera con una mirada renovada, empática y profundamente actual.

Taurina orgullosa, rebelde desde los 16 años y "madre trabajadora" por definición, Alexia transita hoy su mejor versión. El camino no fue lineal: hubo renuncias, duelos, ataques de pánico y la distancia física con sus hijas, Macarena y Federica, quienes viven en el exterior. Sin embargo, ella prefiere pararse en la abundancia. Hoy, las millas que más disfruta sumar son las que la llevan a Londres para abrazar a su nieta Bruna, mientras sigue craneando cómo humanizar una industria que, según ella, a veces olvida que detrás de cada trámite hay una persona.

En esta charla íntima, Alexia recorre los hitos que la forjaron, explica por qué la salud mental es un pilar inamovible de su marca y analiza por qué la independencia económica es la herramienta de libertad más poderosa para las mujeres de hoy.

Alexia Keglevich, fundadora de PAX: "Una mujer debe tener libertad económica para decidir su vida"

Momentos bisagra y el renacer profesional

¿Cómo estás hoy al frente de PAX?

— Estoy en paz. Estoy muy feliz. Creo que PAX refleja todas esas vivencias que tuve, más fracasos que éxitos. Pero definitivamente estoy en mi mejor versión.

Sé que tu trayecto no fue fácil a diferentes niveles y quisiera saber si tenés un momento que haya sido bisagra, donde dijiste: "Tengo que tomar una decisión e ir por otro lado".

— Hubo muchos momentos bisagra en mi vida. Sin lugar a dudas, saber que estaba embarazada de Macarena. Fui mamá muy joven; tenía un montón de sueños y, cuando quedé embarazada, pasaron a ser secundarios. Fue un momento súper bisagra.

Después, otro momento fue volver a la empresa familiar. Yo empecé en una agencia de viajes, después fui a la empresa familiar, salí de ahí por cuatro años y después mi padre me pidió que volviera. Fue una decisión difícil porque me había ido de la compañía para armar mi propia identidad y no seguir siendo "la hija del dueño". Cuando me abrí me costó mucho conseguir trabajo, es cierto, pero cuando entré al entonces Banco Río empecé a tener una lindísima carrera y, por primera vez, sin tener un título familiar de por medio. Estaba en el mejor momento, pero mi padre me pidió que volviera y terminé accediendo.

Otro momento bisagra en mi vida fue mi separación, sin lugar a dudas. Es el papá de mi segunda hija, tengo dos. También cuando perdí a una hermana de 42 años en solo tres meses. Fue un momento muy fuerte donde me di cuenta de la finitud de la vida y de que todo tenía que tener un propósito. Ahí me hice muy consciente de la vulnerabilidad social y, a partir de esa muerte, soy muy activa generando impacto social.

Y, por supuesto, otro momento fue la venta de la compañía familiar.

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¿La venta de la compañía? Contanos mejor sobre qué fue lo que pasó realmente...

— Sí, quiero que esto quede bien claro, porque siempre me preguntan: "¿Cómo la despidieron de la empresa que era suya?". No fue así. Mi padre vendió la compañía en el año 2011 y el nuevo dueño decidió que yo continuara como empleada. Con lo cual, cuando a mí me despidieron, ya no era una compañía familiar, era una corporación y yo era un número. Así que ese fue un gran momento bisagra. Lo bueno de todo eso es que hizo que creara mi propia compañía.

¿Ese momento del despido fue el que puso la piedra fundamental?

— Mirá, hoy mucha gente dice que me tenía que pasar eso para crear esto, lo cual es cierto. Lo que aprendí estas últimas semanas con algunas reflexiones es que mi compañía nació el día que me despidieron. Yo salí en un video con toda mi gente diciendo: "Me están despidiendo y estos no son mis valores". Me di cuenta de que PAX no nació el día que yo sentí paz; nació el día del despido.

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Hijas y nieta en retratos, espacios con significado en la oficina.

Identidad, pertenencia y valores innegociables

¿Qué cosas percibiste que te hicieron llegar a esa conclusión?

— Muchas veces yo decía que cuando me habían despedido había perdido mi identidad, y en realidad confundí identidad con pertenencia. Mi identidad y mi esencia siempre fueron las mismas. De hecho, si voy a mi Instagram viejo, me doy cuenta de que lo que yo hablaba es exactamente lo mismo: Alexia siempre fue Alexia. Perdí pertenencia, pero la identidad siempre fue la misma.

¿Cuáles son esas cosas que te definen y que hoy son la impronta de tu compañía?

— Te sentaste en una sala que dice: "Los valores son innegociables". Eso habla como una declaración de vida. Me di cuenta de que en los últimos años tuve que traicionar mis propios valores para pertenecer a esa compañía. Cuando me despidieron, noté cómo había hecho eso tratando de encajar, de que me acepten y haciendo cosas que no eran fieles a mis creencias.

¿Cuánto tiempo pasó entre que se vendió la compañía y tu despido?

— Diez años. Mucho tiempo. De hecho, la compañía cuando era familiar era de color azul, después yo la transformé al rojo y, casualmente, el violeta de PAX es la mezcla de ambos colores. Además, soy muy creyente de la Virgen de Guadalupe y de la energía violeta, de la transmutación, que habla de transformar el dolor en acción.

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Alexia Keglevich dijo ser fanática de los mapas, por eso este ocupa un lugar central en las oficinas de su compañía

El valor de la independencia económica

Trabajás desde los 16 años. ¿Qué te movía por dentro siendo tan chica para pararte así en el mundo laboral?

— Siempre fue bastante rebelde, nunca jugué con muñecas. Mi mamá estaba separada de un segundo marido y siempre lidiaba con la cuota alimentaria; dependía de eso todos los meses. Yo la veía sufrir porque estábamos limitados y siempre dije: "Quiero tener mi propio dinero". Además soy taurina, se nos pone algo en la cabeza y no nos lo saca nadie. A los 16 años dije que cuando empezara a ganar mi dinero no quería más lo que me daba mi padre todas las semanas. Después me arrepentí (risas), pero a los 21 ya era totalmente independiente económicamente. Para mí eso es clave y se lo marqué mucho a mis hijas: criar una mujer hoy es fundamental para que entiendan que su libertad depende de su economía. He visto a muchas mujeres quedar esclavas de situaciones por temas económicos. Una mujer tiene que tener libertad económica para no estar condicionada en las decisiones de la vida.

Hablando con otras mujeres líderes, mencionan que a veces no están las posibilidades o las políticas que contemplen el rol de cuidadora de la mujer. ¿Cómo reflejan esa conciencia aquí?

— Soy fiel ejemplo porque yo trabajaba en la época donde era todo presencial. Trabajaba en el Centro, perdía una hora y media de ida y otra de vuelta todos los días, y lo pude hacer. Con culpa, pero lo pude hacer. Para mí era importante estar contenta; yo no soy ama de casa, soy mamá trabajadora. Mis hijas salieron exactamente igual.

Muchas mujeres me escriben contándome cómo les inspira mi historia. Hoy el mundo es mucho más sensible. Por ejemplo, hay dos chicas que acaban de ser mamás, y tengo papás que se retiran antes para buscar a sus hijos al colegio. Hoy es mucho más fácil combinar las dos cosas; hoy la mujer que dice "no puedo trabajar" es una elección, porque las cosas se hacen más fáciles. Y si no hay líderes que entiendan eso, no serían líderes.

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Al frente de un equipo identificado con mismos valores y propósitos

La salud mental como bandera

Me llamó la atención tu conexión con la salud mental. ¿Por qué es un pilar de tu marca?

— Primero porque sufrí ataques de pánico en la época donde todavía no se llamaban así. Sufrí mucho porque no me daban un diagnóstico y yo creía que estaba loca. Seguía trabajando y siendo mamá. En esa época, quienes me sacaron de los ataques de pánico fueron mis hijas; ellas fueron el propósito. Después me autoinstruí, sin GPT ni Google, comprando manuales para entender que esto era una condición. Sé que mis ataques de pánico están latentes y hay que saber identificarlos. Quienes lo vivieron saben que es un infierno. A mí me sacó muchos años de mi vida.

¿Qué te pasaba? ¿Te aislabas?

— No me podía aislar porque no tenía opción: tenía hijas, la vida continuaba y tenía una responsabilidad enorme en la compañía. Fue con mucho esfuerzo. Cuando uno no tiene opción es más fácil tomar decisiones. Me acababa de separar, tenía que darles una casa a mis hijas, seguir siendo mamá... Un día dije "hasta acá llegué" y acepté que esto no iba a cambiar. Una vez que acepté, empezó mi evolución. Aprendí a convivir con eso. Antes lo peleaba, y el ataque de pánico se pelea. La gran magia es entender que para, porque cuando estás en pleno ataque pensás que no va a parar nunca. Los síntomas físicos son reales porque hay un shot de adrenalina del famoso "huyo o peleo" prehistórico. El cuerpo genera taquicardia y sube la presión.

Decidimos incorporar salud mental primero por mi experiencia y segundo porque, tras la pandemia, las estadísticas dicen que la primera preocupación del mundo hoy es la salud mental, antes que el cáncer. Quien no habla de salud mental no está viviendo en el 2026. Si presento a esta compañía como empática y humana y no hablo de salud mental, no sería coherente con mis valores innegociables. Fuimos los primeros en decir que te cuidamos tanto física como mentalmente.

Alexia Keglevich, fundadora de PAX: "Una mujer debe tener libertad económica para decidir su vida"

¿Y qué hacés cuando sentís que puede aparecer o en pos de tu salud mental?

— Mi táctica es poner la cabeza inmediatamente en otro lugar. Si estaba con mis hijas, me ponía a hacer un rompecabezas. Si no, un ejercicio tonto pero válido es contar al revés de 200 a 1. Una vez que te concentrás, la cabeza no sigue en la escalada famosa. También hago mucho deporte, aunque al principio lo había dejado porque confundía la taquicardia del ejercicio con el disparo del ataque de pánico. Ahora sé cuándo no estoy sintiéndome bien y empiezo a usar las herramientas que construí.

¿Qué deportes hacés?

— Todos. Pádel, tenis, esquí, esquí acuático, boxeo... el boxeo es el mejor de todos, te hace sentir poderosa. Me encantan todos. El deporte es una herramienta hermosa para la salud, los valores y el trabajo en equipo. Es la autosuperación. Es algo que nunca va a poder ser reemplazado por la inteligencia artificial.

Sos muy activa en redes sociales, ¿no?

— Súper activa. Muestro la parte dura del trabajo, mi vida, el deporte y mi familia, que aunque no la tengo cerca, es mi motor. Sé que estoy haciendo algo bueno por la sociedad al mostrar que las empresas tienen que ser humanas.

Alexia Keglevich, fundadora de PAX: "Una mujer debe tener libertad económica para decidir su vida"
Mantener la memoria viva: Alexia recuerda a su mamá, quien partió hace poco pero la acompaña siempre

Me mencionaste que acompañan atletas, ¿cómo funciona eso?

— Con PAX Assistance cuidamos al viajero, pero después nació otra compañía: PAX Atleta. Es una plataforma digital para instituciones deportivas y una app que trabaja el wellness del deportista. Mide la parte física y la emocional, para que el coach tenga la totalidad de lo que pasa en su equipo. Hace una semana, en la app notamos que un jugador puso en su check-in diario que se sentía mal y tenía un dolor en el pecho. Saltó una alarma, le avisamos al preparador físico y se detectó a tiempo un problema cardíaco. Eso es PAX Atleta: hacer el bien.

Es poner a la persona en el centro usando la tecnología para dar un mejor servicio. Por ejemplo, somos los únicos que en telemedicina tenemos inteligencia artificial: el teléfono te mide los signos vitales con un escaneo facial. El médico ya sabe tu presión y ritmo respiratorio antes de hablarte. Esa tecnología es impresionante y ahora estamos pensando en abrirla a todo el mundo como un servicio de PAX para dar accesibilidad.

La familia y el futuro de PAX

¿A qué se dedican tus hijas?

— Macarena vive en Londres, me hizo abuela hace muy poquito de Bruna. Es médica, se recibió con diploma de honor. Es leonina, orgullosa, una capa. Como la tuve muy joven, es una sobreadaptada que se amoldaba a todo. Jamás un problema. Y Federica tiene 27 años, es amante de los animales. Es sagitariana, tremendamente inteligente, con un talento artístico único. Sabe todo sobre animales; miraba tanto Animal Planet que hablaba en neutro (risas). Ella vive en Estados Unidos y en breve vuelve a la Argentina. Uno de mis sueños es que el país vuelva a atraer a mis hijas, porque se fueron en momentos complicados.

Alexia Keglevich, fundadora de PAX: "Una mujer debe tener libertad económica para decidir su vida"
En la oficina de Alexia Keglevich cada pieza tiene un significado especial para ella.

¿Cómo ves hoy tu compañía en este momento de la Argentina?

— Vinimos a cambiarlo todo. No es solo una asistencia al viajero, tenemos PAX Atleta, hablamos desde los valores. La gente estaba esperando empresas humanas donde los valores no estén colgados en una pared, sino que se apliquen. Nuestros viajeros hablan de emociones, no del médico que los atendió. Hablan de lo que sintieron en un momento de vulnerabilidad. La mayoría de los casos son simples, pero te arruinan un viaje. Si se te pierde el equipaje o te duele una muela, es un engorro. PAX nace justamente "sin letra chica". Soy la única compañía que da la cara, con nombre y apellido, y explica todo en un idioma que el mundo comprende. La industria tiene mala fama porque todos piensan que son todos iguales, y yo quería mostrar que una empresa humana también puede ganar dinero y además hacer el bien a la sociedad.

Hacemos mucho impacto social con acciones que salen del corazón. Somos sponsor de Boca, por ejemplo, y las entradas que nos dan no van a clientes, van a chicos enfermos, la mayoría del Garrahan, que sueñan con conocer la Bombonera. Lo mismo con Racing, Platense o Rosario. Todo el equipo comprende nuestro propósito.

Estás atenta a esos detalles...

— El diablo está en los detalles, siempre. Si uno no es genuino y auténtico... yo siento que el mundo después de la pandemia empeoró en cuanto a valores, pero creo que nuestro granito de arena hace un cambio. Hay que trabajar desde la abundancia y no desde la carencia; desde lo que sí tenemos y no desde lo que perdimos. Esa es la gran trampa. Mucha gente me escribe contándome sus dramas y yo les digo: "Parate en lo que sí tenés". Olvidate de lo que no podés cambiar. Tener en claro el propósito es fundamental porque trasciende todo. La pasión es interna, pero el propósito siempre es hacia afuera y ese es el mejor motor.

Alexia Keglevich, fundadora de PAX: "Una mujer debe tener libertad económica para decidir su vida"

Fotos: Diego Garcia @fotos_diego
Video: Cande Casares @visual.knd

Edición de video: Ramiro Palais @ramirophoto
Producción: Lucila Subiza @lucilasubiza
Make up y pelo: Nahuel Puentes @nahuelito405 para @sebastiancorreaestudio

 
 

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