La muerte de Renata, una nena de 12 años con diagnóstico de TEA y discapacidad motriz, sacudió a la comunidad de Ingeniero Maschwitz y abrió una investigación judicial que intenta responder una pregunta tan urgente como dolorosa: ¿qué pasó dentro de esa pileta?
El hecho ocurrió el sábado por la tarde en un centro terapéutico al que la menor asistía cada fin de semana. Lo que debía ser una actividad recreativa terminó en tragedia.
"La dejaron sola": el relato que conmueve
El testimonio de su papá, Ignacio, es directo, crudo y difícil de leer sin estremecerse.
“La dejaron sola”, repite. Según su reconstrucción —basada en lo que le habría informado el fiscal tras ver las cámaras de seguridad—, Renata ingresó al agua acompañada, pero en un momento quedó sin supervisión.
“En el video se ve que entra con alguien y después queda sola. Los guardavidas no hacen nada”, sostuvo. Y agregó, con bronca y dolor: “No sé para qué estaban. Estaban con el celular en vez de prestar atención”.
Renata no podía valerse por sí misma en el agua. Tenía una limitación motriz en uno de sus brazos. Su papá fue claro: “Era imposible que nadara sola. Ellos sabían las condiciones que tenía”.
Por eso, la pregunta que atraviesa todo es inevitable: ¿cómo pudo quedar sin asistencia en una pileta, dentro de un espacio pensado para el cuidado?
Los minutos que nadie puede explicar
Cuando el personal advirtió la situación, comenzaron maniobras de reanimación. Después llegó la ambulancia. Luego, el traslado de urgencia.
Pero ya era tarde. “Cuando llegué, me dijeron que había llegado sin vida”, contó Ignacio. Una frase que resume lo irreversible.
En medio del dolor, el padre también recordó situaciones previas que ya le generaban dudas. “Una vez me la entregaron con la cara toda rasguñada. Ahí empecé a desconfiar del cuidado”, dijo. Detalles que hoy, en este contexto, adquieren otra dimensión.
La investigación: negligencia bajo la lupa
La causa fue caratulada como homicidio culposo y ya hay personal imputado: una guardavidas y dos cuidadores.
La Justicia intenta determinar si hubo negligencia, abandono de persona o fallas en los protocolos de supervisión. Las cámaras de seguridad, los testimonios y la autopsia serán claves.
Un dolor que exige respuestas
La familia no solo llora a Renata. También pide justicia. Denuncian falta de control, ausencia de cuidado y una cadena de errores que, aseguran, terminó en lo peor.
La tragedia reabre un debate necesario: qué pasa puertas adentro de las instituciones que deberían cuidar lo más vulnerable.

