Un juez preso, un imputado libre, pruebas que aparecen donde no deberían y una maquinaria judicial que construye su propia versión de los hechos. En ese territorio incómodo, donde la verdad se vuelve difusa y el poder lo condiciona todo, Florencia Ghio encuentra el punto de partida de “De cuello blanco”, su nueva novela inspirada en uno de los casos más impactantes de la Argentina.
Docente en Derecho Penal, Criminología y Filosofía del Derecho, abogada y autora de novelas atravesadas por el suspenso, el misterio, el crimen y el poder, Ghio redobla la apuesta con una nueva obra literaria que vuelve a poner en tensión los límites de la justicia.
En 1996, uno de los escándalos judiciales más impactantes irrumpe en el país cuando Guillermo Coppola, entonces mánager de Diego Maradona, fue detenido tras el hallazgo de cocaína en un jarrón de su departamento. A partir de allí, se desplegó una causa plagada de irregularidades, con pruebas “plantadas” por el juez Hernán Bernasconi.
El proceso derivó en 97 días de prisión para Coppola y terminó con la anulación de la causa, dejando al descubierto una red de corrupción judicial que sacudió al país. Inspirada en estos hechos, Ghio construye una novela que se despega de lo estrictamente real para adentrarse en una trama ficcional donde el poder, la manipulación y la exposición mediática se entrelazan.
El proceso creativo detrás de “De cuello blanco”
En diálogo con Para Ti, la autora de obras literarias como “Aguas turbias” (2024) y “El ciudadano” (2016) comparte el detrás de escena de esta nueva obra atravesada por una omnisciente tensión narrativa con una mirada crítica sobre las instituciones.
“Mis novelas suelen moverse en ese terreno donde la justicia no está a la altura de las circunstancias, donde la maquinaria funciona al revés. Este caso tenía todo: poder, manipulación, exposición mediática y un giro que parece inventado, pero no lo es: un juez preso y un imputado libre. Ahí supe que no estaba frente a un expediente, sino frente a una historia que pedía ser narrada”, explica.
Lejos de una estricta reconstrucción, Ghio se propone ir más allá del caso en sí: “Más que reconstruir un caso puntual, me interesaba indagar en los mecanismos de poder, en la fragilidad de las instituciones y en el impacto que determinadas decisiones pueden tener en la vida de las personas”.

Su histórico vínculo con figuras como Mariano Cúneo Libarona y Guillermo Coppola también aportó una dimensión más profunda al relato. “Ese vínculo me permitió dimensionar qué implica quedar en el centro de una causa de este tipo: la exposición, la presión y las consecuencias personales que deja”, señala.
Dos voces transversales en una trama
El proceso de escritura implicó un delicado equilibrio entre realidad y ficción. “Fue un trabajo de transformación: tomar elementos reconocibles y llevarlos a un terreno propio, donde dejaran de depender de lo real. La clave estuvo en construir personajes con identidad y una trama que funcionara por sí misma”.
Uno de los aspectos más distintivos de la novela es su estructura narrativa, construida desde dos voces: la de un juez y la de un secretario judicial. “Me interesaba mostrar dos caras del mismo sistema: la de quien ejerce el poder y la de quien queda atrapado en sus engranajes”, explica.
Sobre el desafío de escribir estos personajes, reconoce: “La del juez fue más desafiante, porque implicaba meterse en una lógica de poder, de decisiones y de justificaciones que exigía mucha precisión. La del secretario, en cambio, tiene un anclaje más humano”.
Una reflexión sobre los límites del poder
Con “De cuello blanco”, Ghio profundiza una línea narrativa que atraviesa toda su obra, pero eleva la apuesta al sostener dos historias en simultáneo. “Es como escribir dos novelas que se van enredando hasta chocar. Y ese choque, cuando todo se revela, es lo que termina de cerrar la historia”.
La autora deja abierta una inquietud que desea que interpele al lector al enfrentarse a la novela: “Me interesa que se pregunte por los límites del poder, por las decisiones que toman quienes intervienen en esos procesos y en lo fácil que es que una versión se imponga, incluso cuando no es cierta”.
De cara al futuro, anticipa que su recorrido literario seguirá explorando esa zona incómoda donde lo humano y lo institucional se cruzan constantemente. “Me interesa seguir explorando personajes complejos y situaciones límite, aunque todavía es temprano para dar muchos detalles”.
Así, Florencia Ghio vuelve a explorar un territorio incómodo pero profundamente humano, donde la justicia, el poder y la verdad se tensionan hasta el límite y donde, como sugiere su nueva novela, nadie queda completamente a salvo.
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