"Me cansé de estar callado": Tomás Cataldi denunció a su mamá influencer y contó por qué decidió irse de su casa - Revista Para Ti
 

"Me cansé de estar callado": Tomás Cataldi denunció a su mamá influencer y contó por qué decidió irse de su casa

El joven de 20 años publicó una serie de videos en los que acusó a su madre, la influencer Geraldine Mayer, de haber ejercido presunto maltrato psicológico durante gran parte de su vida. Tras la repercusión, contó que retiró sus pertenencias de la casa familiar, que se mudará con su abuela y que atraviesa un fuerte estado de agotamiento emocional.
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“Este es un video que nadie me pidió, pero me cansé de estar callado después de 20 años de mi vida”. Con esa frase, Tomás Cataldi comenzó un testimonio extenso, doloroso y profundamente personal que en pocas horas alcanzó una enorme repercusión en las redes sociales.

El joven acusó públicamente a su mamá, la influencer Geraldine Mayer, de haber ejercido sobre él presunto maltrato psicológico, humillaciones, comparaciones y conductas controladoras durante su infancia y adolescencia.

A lo largo de varios videos, Tomás contrapuso la imagen de familia feliz que, según sostuvo, se mostraba en las redes con la realidad que asegura haber vivido puertas adentro.

“No todo lo que ven en las redes sociales es real”, expresó antes de comenzar a recordar algunos de los episodios que, de acuerdo con su relato, afectaron su autoestima y su salud emocional durante años.

Las afirmaciones difundidas corresponden a la versión pública del joven y no pudieron ser verificadas de manera independiente. Hasta el momento de la publicación de esta nota, no se conocía una respuesta pública de Geraldine Mayer sobre las acusaciones.

“Me hizo creer que todo era mi culpa”

En su primer video, Tomás aseguró que durante gran parte de su vida fue víctima de gritos, descalificaciones y comparaciones constantes.

“Me gritaba, me comparaba, me humillaba, me despreciaba y todo era a base de mi culpa. Yo me lo creía y eso me bajaba la autoestima”, sostuvo.

El joven también recordó una frase que, según afirmó, su mamá le dijo cuando tenía alrededor de 13 o 14 años y que quedó grabada en su memoria. Si bien explicó que hoy esas palabras ya no lo afectan de la misma manera, reconoció que en aquel momento fueron devastadoras.

“Yo soy como soy. Doy lo que doy y doy lo que puedo dar”, expresó en otro tramo del video, al hablar sobre las comparaciones con amigos y compañeros.

Tomás aseguró que durante años sintió que nunca alcanzaba las expectativas que se depositaban sobre él y que muchas veces terminó creyendo que era responsable de todo lo que ocurría dentro de su hogar.

La distancia entre las redes y la intimidad familiar

Uno de los aspectos más fuertes de su testimonio fue la diferencia que describió entre la imagen que se mostraba públicamente y lo que él asegura que sucedía en la convivencia cotidiana.

Según Tomás, su mamá publicaba fotografías, historias y mensajes que proyectaban una familia feliz y unida, mientras él se sentía desvalorizado dentro de su propia casa. “Quería aparentar tener una vida perfecta, una familia perfecta y unos hijos perfectos”, afirmó.

También manifestó que, en distintos momentos, sentía que las redes sociales y los seguidores tenían más espacio en la vida de su mamá que los vínculos familiares.

“Le importaban más sus seguidores de Instagram que su propio hijo, que estaba presente”, sostuvo en su descargo.

La denuncia volvió a poner en discusión una problemática cada vez más presente: la distancia que puede existir entre la vida exhibida en las plataformas digitales y aquello que ocurre cuando la cámara se apaga.

El lugar de su padre en el relato

Tomás también se refirió a su padre y aseguró que, aunque se encontraba en la casa, no intervenía para defenderlo frente a los conflictos.

“Yo siempre le rogaba que, por favor, hiciera algo. Nunca hacía nada, se quedaba callado y la única persona que se tenía que defender era yo”, relató.

El joven describió una infancia y una adolescencia atravesadas por sentimientos de soledad, culpa y desprotección.

Además, afirmó que durante años tuvo poco contacto con otros integrantes de su familia, entre ellos tíos, primos y abuelos, y que esa distancia acentuó su sensación de aislamiento.

La crisis más dolorosa que atravesó

En uno de los momentos más delicados de su testimonio, Tomás contó que durante su adolescencia atravesó una crisis emocional profunda y que llegó a poner en riesgo su vida.

Según recordó, en vez de sentirse acompañado, recibió respuestas que lo hicieron sentirse juzgado, señalado y aún más solo. “Me podrían haber preguntado si era feliz o cómo estaba. Nada más simple que eso”, reflexionó.

El joven explicó que actualmente realiza terapia y remarcó la importancia de pedir ayuda cuando una situación se vuelve insoportable.

“No se queden callados porque pueden sufrir un montón. Pidan ayuda a amigos, a la familia o a quien sea”, manifestó.

También buscó quitarle peso al estigma que todavía rodea a los tratamientos de salud mental. “Hacer terapia no es de locos, no significa estar enfermo”, señaló.

La decisión de llevarse sus cosas y mudarse con su abuela

Después de publicar el primer descargo, Tomás contó que decidió retirar sus pertenencias de la casa familiar y mudarse temporalmente con su abuela.

“Decidí llevarme mis propias cosas, toda mi ropa, mi material y mi computadora, que son mis herramientas de edición de video, e irme a la casa de mi abuela, que es la persona que me va a alojar hasta que pueda vivir solo”, explicó.

El joven aseguró que se encontraba viviendo solo en la propiedad de sus padres, quienes residirían en Estados Unidos, y que al intentar retirar sus objetos personales atravesó una situación que volvió a hacerlo sentir controlado.

De acuerdo con su versión, logró ingresar al barrio Los Sauces, en la zona de Nordelta, pero tuvo dificultades para salir.

“Me dejaron entrar al barrio, pero no me dejaban salir. Finalmente logré salir”, relató. Tomás expresó que ese episodio reactivó una molestia que arrastra desde que cumplió la mayoría de edad.

“Tengo 20 años y me siguen tratando como a un niño. Nunca pude tener independencia desde los 18. Siempre me consideré una persona muy independiente, pero nunca me consideraron un adulto”, afirmó.

“No duermo hace dos días y no comí desde ayer”

La repercusión de los videos, la cantidad de mensajes recibidos y la exposición pública tuvieron un fuerte impacto emocional en Tomás.

Horas después de hacer pública su historia, volvió a aparecer en las redes para avisar que necesitaba retirarse por un tiempo y descansar.

“La verdad es que no estoy bien. Me están llegando muchísimos mensajes, muchísimas cosas y un montón de emociones”, expresó.

El joven agradeció el apoyo, las palabras de afecto y los testimonios de personas que le contaron situaciones similares. Sin embargo, admitió que su cuerpo y su mente estaban exhaustos.

“No duermo desde creo que hace dos días por los nervios de este video, por la emoción y por todas las cosas que pasaron. Todavía no comí desde ayer”, reveló.

Luego anunció que se tomaría unas horas para intentar recuperar fuerzas.

“Voy a descansar. Necesito descansar. Más tarde voy a subir videos y mantenerlos al tanto, pero muchas gracias a todos”, dijo.

“No busco venganza”

Durante su descargo, Tomás sostuvo que el objetivo de exponer su historia no era vengarse, sino hablar después de años de silencio y ayudar a otras personas que pudieran reconocerse en su experiencia.

“Mi venganza es transmitir cómo me pasó. No estoy denunciando judicialmente, estoy contando mi experiencia”, explicó.

En otro tramo, sin embargo, pidió a sus seguidores que denunciaran la cuenta de su madre. Frente a este tipo de conflictos, es importante recordar que el acompañamiento a quien expresa haber atravesado violencia no debe convertirse en hostigamiento, amenazas ni ataques digitales hacia ninguna de las personas involucradas.

La escucha y la contención pueden coexistir con la prudencia. La determinación de responsabilidades corresponde a los ámbitos legales y profesionales adecuados, con derecho a defensa y respeto por todas las partes.

La importancia de pedir ayuda

Hacia el final de su video, Tomás intentó convertir su historia en un mensaje de acompañamiento. Recomendó buscar ayuda, realizar terapia, alejarse de los vínculos que generan daño y construir una red afectiva, aunque esté compuesta por pocas personas.

“No hace falta tener veinte millones de amigos. Lo importante es rodearte de gente buena y que te apoye”, expresó. También habló sobre la necesidad de permitirse atravesar momentos difíciles sin sentir vergüenza.

“Te podés permitir estar mal. Podés estar un día tirado en la cama. No pasa nada. Lo importante es volver a levantarte”, señaló.

El joven aseguró que hoy intenta concentrarse en su trabajo como editor de videos y que sueña con volver a dedicarse a las transmisiones en vivo.

“Lo más importante es priorizarse: priorizar la paz mental y la salud. Primero estás vos y después está el resto”, concluyó.

Mientras comienza una nueva etapa en la casa de su abuela, Tomás intenta procesar una exposición que él mismo reconoce como abrumadora. Su testimonio abrió una conversación dolorosa sobre los vínculos familiares, el maltrato psicológico y el contraste entre la perfección que muchas veces se exhibe en las redes y las heridas que pueden permanecer ocultas en la intimidad.

 
   

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