La historia de Mike Egan es una de esas que demuestran cómo la resiliencia puede transformar por completo una vida. El exinfante de Marina de los Estados Unidos perdió ambas piernas durante una misión en Afganistán, pero lejos de rendirse convirtió esa experiencia en el impulso para superarse día a día. Hoy, a los 38 años, acaba de escribir un nuevo capítulo al romper el récord Guinness de mayor distancia recorrida en silla de ruedas en menos de 24 horas.
Mike Egan se unió a la Infantería de Marina de Estados Unidos en 2008, luego de cursar un par de años de universidad. Durante seis años prestó servicio hasta que, en 2014, su vida cambió para siempre.
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Mientras participaba de un despliegue militar en Kajaki, Afganistán, pisó un artefacto explosivo improvisado. La explosión le provocó la amputación de ambas piernas y marcó el inicio de un largo proceso de recuperación.
Tras el accidente fue trasladado a San Antonio, Texas, donde pasó un año completo en rehabilitación. Durante ese tiempo debió afrontar más de 40 cirugías y permaneció internado durante tres meses.
Después de atravesar una de las etapas más difíciles de su vida, Egan encontró en el entrenamiento una nueva motivación.
Aunque reconoce que nunca fue amante de las disciplinas de resistencia y siempre se sintió más cómodo con el trabajo de fuerza, comenzó a practicar CrossFit y descubrió un desafío que lo llevó a proponerse una meta mucho más ambiciosa.
Con el paso del tiempo decidió entrenar durante un año para intentar romper un récord Guinness. "Soy una persona muy terca. Me gustan los desafíos y salir de mi zona de confort", explicó al recordar cómo nació la idea.
El récord Guinness con el que Mike Egan hizo historia
El 10 de noviembre de 2025, Mike Egan logró su objetivo. En el complejo deportivo Morgan's Wonderland, en San Antonio, recorrió 152,37 millas (245 kilómetros) en apenas 21 horas, completando un total de 720 vueltas al circuito y superando ampliamente el récord vigente.
Durante toda la prueba estuvo acompañado por su esposa, sus dos hijos y otros familiares, quienes lo alentaron durante cada tramo del recorrido.

Su objetivo inicial era alcanzar las 150 millas, una marca que finalmente logró superar. Para Egan, el récord nunca fue solamente una cuestión deportiva. Su intención era demostrar que las personas con discapacidad también pueden desafiar lo que muchas veces parece imposible.
"Quería ampliar los límites de lo que se considera posible para las personas con discapacidad o para cualquiera que crea que existen limitaciones en sus capacidades", expresó. Además, el veterano colabora con organizaciones que ayudan a excombatientes a acceder a programas deportivos y sostiene que el ejercicio fue fundamental para recuperar el propósito después del accidente.
Lejos de conformarse con este logro, Mike Egan aseguró que ya está preparando su próximo reto. Aunque todavía no reveló de qué se trata, adelantó que será una competencia que, en principio, "no fue pensada para alguien en silla de ruedas", una frase que resume el espíritu con el que enfrenta cada objetivo.
Con su historia de esfuerzo, perseverancia y superación, el exmarine se convirtió en un ejemplo de que incluso después de los momentos más difíciles siempre es posible empezar de nuevo.



