Hay historias que demuestran que nunca es tarde para reinventarse. Y la de Marcela Daffonchio es una de ellas. Después de años dedicados a su profesión y a criar a sus hijos, decidió darle lugar a una pasión que siempre había estado latente: el diseño de indumentaria.
Detrás de su marca, Marcela Daff, hay mucho más que vestidos y diseño. Hay una historia de búsqueda personal, de vocación postergada y de una mujer que entendió que también era momento de elegir(se).
Nacida en General Viamonte (Los Toldos), criada en Bragado y radicada hace más de 25 años en Mercedes, Marcela construyó allí no solo su hogar junto a su marido, sino también su refugio creativo: un taller y local donde cada prenda lleva una parte de su historia.
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Una pasión que siempre estuvo esperando su momento
- Durante muchos años tu prioridad fueron tus hijos. ¿En qué momento sentiste que había llegado tu turno?
- Inicialmente me desempeñé como profesora en Ciencias Jurídicas y Contables. Más adelante, cuando mis hijos se fueron a estudiar —nacieron seguidos y hoy tienen 38 y 39 años, ya que los tuve muy joven—, comencé mi formación en el área de diseño y confección de indumentaria

- ¿Qué sentiste el día que tus hijos terminaron el secundario y decidiste apostar finalmente por vos?
- Mi verdadera pasión siempre estuvo ahí. Yo lo comparo con la semilla de un almendro, que tiene un caparazón grueso y necesita diversos factores para germinar e incluso romper esa corteza; pero que, cuando lo logra, sus ganas de ser planta y dar frutos se vuelven imparables.
Cuando mis hijos se mudaron, sentí que había llegado el momento de darlo todo por esto que amo y que me corre por las venas. Así fue como abrí un local para mostrar mis propios diseños y, poco a poco, fui creciendo y haciéndome conocida de boca en boca, pero sin dejar nunca de capacitarme
- Muchas mujeres creen que ya es tarde para empezar algo nuevo después de cierta edad. ¿Vos sentís que tu historia demuestra lo contrario?
- Creo que cuando uno ama lo que hace y siente pasión, debe animarse. El camino no es lineal ni fácil, pero cada obstáculo te vuelve más fuerte. Lo más importante es creer en uno mismo y capacitarse.
En mi caso, me pongo a prueba cada día: busco qué mejorar, qué materiales nuevos existen y procuro estar al día con las transformaciones que atraviesa la sociedad respecto a la moda

Empezar de nuevo después de los 50
- ¿Tuviste miedo de lanzarte en una etapa de la vida donde muchas personas buscan estabilidad y no empezar de cero?
- No viví un quiebre abrupto entre la estabilidad y empezar de cero; al principio, conviví con ambas realidades. En ese proceso, descubrí que el diseño es lo que me hace sentir verdaderamente viva y actualizada
- ¿Qué fue lo más difícil: animarte a empezar o creer que realmente podías hacerlo?
- Creo que el paso más difícil fue decidir dejar mi antigua profesión para volcarme de lleno a este proyecto

- Hoy tus vestidos llegaron a distintos lugares del mundo. ¿Alguna vez imaginaste eso cuando recién dabas los primeros pasos?
- Nunca imaginé que mi trabajo llegaría a otros lugares. Siempre estuve tan concentrada en el hacer y en el saber hacer, que ver los frutos de ese esfuerzo se convirtió en una experiencia sumamente satisfactoria
El orgullo de sus hijos y una nueva etapa

- ¿Tus hijos cómo vivieron este cambio tuyo? ¿Sentís que también fue una enseñanza para ellos verte animarte?
- Mis dos hijos me apoyaron siempre en este camino. En el transcurso de esta tarea, uno no suele tomar dimensión del camino recorrido porque la mente ya está puesta en trazar nuevos objetivos. Pero un día, uno de ellos —que es diseñador de imagen y sonido— me regaló un cuaderno en blanco con una dedicatoria: ‘Para que sigas proyectando tus sueños y mostrando tu fuerza’.
Hoy puedo decir que viven este proceso con muchísimo orgullo.”
- ¿Qué descubriste de vos misma en esta nueva etapa?
- Aprendí a escucharme y a entender las necesidades de los demás. Hago propia la frase de Sócrates, ‘Solo sé que no sé nada’, como una máxima de humildad y formación continua.
Cada viaje que realizo es una oportunidad para expandir mi profesión y, actualmente, potencio mi camino trabajando junto a mi mentor, Mariano Toledo.

- ¿Hay algo de la mujer que eras antes de emprender que extrañes?
- No hay cosas que extrañe; cada etapa la viví con ganas, pero siempre pensando en que algún día iba a poder hacer esto que hoy nutre mi vida
- Tus diseños acompañan uno de los días más importantes en la vida de muchas mujeres. ¿Qué buscás transmitirles cuando se prueban un vestido tuyo?
- Mis diseños están pensados para acompañar a la mujer, ya sea cuando le toca ser el centro de un evento o en ocasiones más íntimas. Mi prioridad es siempre la comodidad y lograr que se sienta ella misma, reflejando su propia identidad a través de la prenda; un proceso que siempre viene acompañado de hermosas charlas.

- ¿Sentís que hoy disfrutás tu trabajo de una manera distinta justamente porque llegó más tarde?
- No me detengo a pensar en cuándo voy a llegar. Hace un tiempo le pregunté a una amiga por qué no había comenzado antes con el diseño, y ella me dio una respuesta muy sabia: ‘Porque estabas ocupada en otras cosas que también eran importantes para vos en ese momento’.
Definitivamente, cada cosa llega en su justo momento.

- Si pudieras hablarle a una mujer de 50 o 60 años que siente que “ya pasó su momento”, ¿qué le dirías?
- Si tuviera frente a mí a una mujer de 50 o 60 años, más que un consejo, le compartiría mi propia experiencia: que se anime a cumplir su sueño.
En lo personal, no siento el peso de los años. En el mundo de la moda, muchos directores creativos de mi generación lideran las marcas más importantes porque las firmas los eligen por su trayectoria. No debemos permitir que la edad sea un limitante; esa es, sin duda, mi mayor certeza

