Hay historias que conmueven por lo que cuentan, pero también por la fuerza con la que fueron vividas. La de Romina Belén Barreiro es una de ellas. A los 40 años, mamá de Emma y Vicente, atravesó uno de los desafíos más duros de su vida cuando, días después de una cesárea, fue diagnosticada con síndrome de Guillain-Barré y su vida corrió peligro.
Lo que comenzó con síntomas inesperados terminó en terapia intensiva, meses de internación y un proceso de rehabilitación que le cambió para siempre la manera de mirar el mundo. Separada de sus hijos en un momento profundamente sensible, Romina encontró en medio del dolor una nueva forma de reconstruirse.
Hoy, convertida en autora, se prepara para lanzar De regreso a mí, un libro en el que narra no solo el impacto de la enfermedad, sino también el aprendizaje que nació de esa experiencia límite. Con una mirada atravesada por la resiliencia, el amor propio y la aceptación, busca que su testimonio acompañe e inspire a otros.
En esta entrevista en Para Ti, Romina habla sobre el día en que creyó que podía morir, el proceso de volver a empezar y cómo esa vivencia la impulsó a escribir un libro que, como su propia historia, habla de caída, transformación y renacimiento.

-¿Cómo surgió la idea de escribir tu experiencia en un libro?
-La idea surgió porque muchas personas pero sobre todo mi mamá me decían `vos sí que podes escribir un libro con todo lo que te pasó´. Al principio, lo tomé como una idea vaga pero me puse a pensar y dije no estaría mal poder llegar a la gente no solo desde el contar lo que me pasó sino desde todo lo que eso conlleva en el día a día.
Me quedo una polineuropatia desmielinizante crónica la cual requiere de controles mensuales y cada seis meses recibo un tratamiento para que esto no avance. Entonces me pareció super importante abrirme a las personas y poder llevar un mensaje de resiliencia de amor propio, superación, aceptación constante y aprender a convivir con lo que me toca atravesar hoy y lo que en mi vida diaria se ha modificado. ¡Estoy super emocionada. De hecho, no caigo. Parece mentira todo lo que está sucediendo pero estoy super feliz!
La realidad que fue super difícil, estaba lejos de mis hijos. A mi bebé lo volví a ver a los tres meses cuando me trasladaron al centro de rehabilitación Inareps y a Emma (su otra hija) la vi un día que me dieron un permiso en la terapia pues ella es más grande. Era difícil toda la situación porque Vicente también la había pasado mal ya que había estado internado en neo entubado diez días porque había ingerido líquido amniótico en la cesárea. Todo fue un caos y era difícil poder asimilar todo. Veía como el tiempo pasaba para todos pero para mí se había detenido y era totalmente insostenible a veces resistir a tanto dolor pero sabía q iba a poder salir adelante no iba a ser fácil pero lo iba a lograr.
-¿Cuándo te enteraste del diagnóstico?
-Me enteré el 29 de abril del 2024. A mí me dieron el alta el 28 luego de haber estado en terapia primeramente porque luego de la cesárea me tuvieron que realizar una seco apendicectomía ya que se me distendieron los intestinos. Llegué a mi casa casi sin mover las piernas lo cual me habían dicho que era normal por estar mucho acostada pero en unas horas todo fue peor. Mi marido me llevó con mi papá otra vez a la clínica y me dejaron internada. Al otro día, me dijeron lo que tenía Guillain Barré y me explicaron de qué se trataba porque la realidad que jamás en mi vida había escuchado de dicho síndrome.

-¿Cómo fue atravesar el síndrome de Guillain-Barré?
-Uff súper difícil, aún recuerdo el día en que casi pierdo la vida porque el síndrome fue el más fuerte de todos el que me tocó atravesar y estaba afectando de manera rápida mi respiración. Ese día sentí que me moría literalmente fue así incluso vi esa luz que los que podemos volver tenemos la posibilidad de contarlo y fue tan hermosa radiante luminosa e infinita que me dio paz. Al principio sentí miedo y dije `llegó mi hora´, al otro día, abrí los ojos. Claro que no me podía mover ni hablar y estaba entubada pero estaba viva y súper lúcida, aunque a veces no sabía si eso era mejor o peor.

-¿Cuáles son tus proyectos a futuro y qué te gustaría lograr con este libro?
-Mis proyectos a futuro son poder demostrarles a las personas los lados B que tiene la vida misma, sobre todo cuando nos toca atravesar situaciones difíciles y límites porque todo esto me enseñó y mucho. Tuve que dejar de trabajar para ocuparme de mi salud lo que me llevó a realizar el instructorado en Mindfulness (vivir en atención plena es decir realizar las actividades de manera consciente y conectados a través de la respiración con el presente) con proyectos futuros.
Me permitió adquirir otro estilo de vida y me ayudó a tomarme las cosas de otra manera. Uno debe ser quien adopta otra postura ante diferentes eventualidades y eso es lo que me gustaría transmitir. Leo mucho sobre todo esto sobre las emociones ,de hecho, estoy haciendo todo para ser reikista y reflexóloga. A su vez me encantaría seguir adquiriendo conocimiento en todo lo relacionado a estos temas. A futuro me encantaría llegar a diferentes programas y por qué no hacer charlar y quien dice escribir un segundo libro.

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-¿Cómo cambió tu vida y la de tu familia a partir de este diagnóstico?
-Creo que nos cambió la vida a toda mi familia y a nuestro entorno en general nos dio un aprendizaje a todos sin lugar a duda. Realmente a mi marido mis hijos y a mí nos hizo hacer un click. Hoy realmente hemos revalorizado mucho más nuestros valores y nuestras prioridades, no queremos perdernos nada de nuestros hijos y buscamos la manera de poder disfrutar más tiempo juntos.
Me dio la posibilidad de volver a nacer y eso sí que es un gran regalo tengo la posibilidad de estar acá con un propósito y a través de mi libro. Quiero poder llegar lejos y por qué no estar en programas, realizar charlas motivaciones y de experiencias desde el lugar de identificar lo que nos pasa. Lo que nos generan las diferentes situaciones, aceptarlas, trabajar sobre ellas y transformar muchas veces el dolor, el enojo y la bronca en sentimientos más positivos. La aceptación para poder soltar y así sanar.


