Romina Ricci y Margarita Páez: madre e hija celebran el día
 

Romina Ricci y Margarita Páez juntas en el Día de la Madre: "Siento que la miro y ya entiendo todo"

En una edición especial de Protagonistas por el Día de la Madre, la actriz y su hija hablan sobre el vínculo que las une, la admiración mutua y la experiencia de compartir escenario en Julieta y Romeo. Además, reflexionan sobre la maternidad, la vocación artística y los proyectos que sueñan con llevar adelante.
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En este Día de la Madre, Protagonistas reúne a dos mujeres que comparten mucho más que un vínculo familiar: Romina Ricci y Margarita Páez, madre e hija, actriz y actriz, hoy también compañeras de escenario. En una charla íntima con Para Ti, hablan de cómo es trabajar juntas en la obra Julieta y Romeo, de la vocación artística que atraviesa a su familia y de esa complicidad que se construyó a lo largo de los años, entre el amor, las diferencias y la admiración mutua.

La tapa

También hay lugar para hablar de Valentina Gutiérrez y Bethania Abud, las hermanas de Margarita, de los proyectos que Romina sueña con llevar adelante y de la manera en que la maternidad la transformó. Al final, cuando llega el momento de dedicarse unas palabras por el Día de la Madre, ninguna de las dos parece sentirse del todo cómoda con tanta demostración de afecto. Sin embargo, el amor surge y madre e hija se dedican las más lindas palabras en esta jornada especial.

Romina Ricci y Margarita Páez: trabajar juntas, pero sin dejar de ser madre e hija

La charla comienza con una aclaración sobre los apellidos. Cuando Priscila pronuncia Ricci a la italiana (con sonido "Ricky"), Romina se entusiasma con la manera en que suena, aunque enseguida hace una salvedad: en la Argentina, su apellido suele pronunciarse de otra forma. Margarita también lleva el apellido de su mamá, aunque en su caso aparece después de Páez.

Superado el primer intercambio, la conversación se centra en el motivo que las reúne: compartir escenario en Julieta y Romeo, con Romina en la dirección y Margarita como actriz.

—¿Cómo es trabajar con tu mamá? —le pregunta Priscila a Margarita.

—Muy bien. Por ahora, bien —responde ella, entre risas.

Margarita Páez y Romina Ricci posando juntas para Para Ti.

Romina explica que, aunque es una experiencia especial, el contexto de la obra también ayuda a que Margarita no sienta toda la atención puesta sobre ella. “Por suerte, es lo que digo siempre: en escena somos un montón, somos como 23 actores. Entonces, la energía nunca estuvo puesta toda en mí. No es un unipersonal en el que estamos mano a mano”, cuenta.

Para Margarita, ver a su mamá en el rol de directora tampoco fue una sorpresa absoluta. La conoce desde siempre y, de alguna manera, ya sabía cómo podía desenvolverse en ese lugar.

“Yo siento que el carácter es el mismo. La vi dirigiendo, pero es como me crió también. Entonces, la vi desde adentro, pero yo sabía medio cómo iba a ser”, explica.

“En nuestra vida siempre fue un poco que vivimos filmando, yendo al teatro, viendo teatro o haciendo películas en nuestra propia casa”.

Romina, por su parte, reconoce que siempre existió la posibilidad de que algún día trabajaran juntas. Su vida familiar estuvo atravesada desde temprano por el cine, el teatro y los rodajes, y recuerda que muchas de esas experiencias compartidas ocurrieron incluso dentro de su propia casa.

“En nuestra vida siempre fue un poco que vivimos filmando, yendo al teatro, viendo teatro o haciendo películas en nuestra propia casa”, recuerda.

Sin embargo, hubo algo que sí la sorprendió: ver a Margarita encontrar su lugar en el personaje. “Lo que me impactó mucho fue cuando finalmente encuentra el personaje y la veo en acción. Me impactó un montón”, admite.

Julieta y Romeo: el amor en escena y la vida real

En la obra, Margarita interpreta a Julieta y comparte el escenario con su novio, Balthazar Murillo, quien encarna a Romeo. La situación da pie a una pregunta inevitable: ¿cómo es ver a la propia hija protagonizar escenas románticas con su pareja?

Madre e hija se ríen y coinciden en que, en ese contexto, los besos no representan un problema. Margarita explica que la puesta tiene un lenguaje tan particular que le resulta sencillo entrar en el universo de la ficción y dejar de lado la situación cotidiana.

“Estamos haciendo Shakespeare muy modernamente y los textos que decimos están muy alejados de las cosas que decimos hoy. Entonces, ya entrás en ese mundo”, explica.

"Estamos haciendo Shakespeare muy modernamente"

Para demostrarlo, recita un fragmento de la obra, cargado de romanticismo y dramatismo, en el que Julieta habla de su deseo de permanecer junto a Romeo y de entregarle su vida. Cuando termina, Priscila destaca el tono romántico del texto.

“Sí, es muy dramática. No hablamos así”, aclara Margarita, divertida.

En la vida real, sin embargo, se define como una persona romántica. Y aunque comparte escenario con su pareja, asegura que nunca le pasó de tener una pelea y después tener que salir a actuar juntos.

—¿Nunca tuvieron una discusión antes de una función? —le pregunta Priscila.

“Yo no me veo mucho a mí, no me doy cuenta. Pero cuando le salió esa potencia, me sentí identificada”.

—No, jamás. Es que no nos peleamos —responde Margarita.

Tampoco suele recurrir a su mamá para pedirle consejos sobre la relación. Romina recuerda que, al principio, cuando la pareja recién comenzaba, podía compartir algunas opiniones, pero después los dejó hacer su propio camino.

La potencia de Margarita que hizo que Romina se sintiera identificada

Al ver a su hija actuar, Romina empieza a descubrir rasgos que le resultan familiares. No necesariamente se reconoce en cada gesto o movimiento, pero sí hubo un momento en el escenario en el que sintió una conexión particular.

“Yo no me veo mucho a mí, no me doy cuenta. Pero cuando le salió esa potencia, me sentí identificada”, cuenta.

Cuando Priscila le propone que tal vez se trate de algo que lleva en la sangre, Romina asiente. “Ahí dije: ‘Sí’. Ahí me vi”, reconoce.

Margarita: “Papá, del lado de la música. Yo toco el piano desde muy chica y siempre hablamos de cine”.

Margarita, en cambio, intenta encontrar su propio camino como actriz. Aunque admira profundamente el trabajo de su mamá, no busca parecerse a ella ni construir su carrera a partir de esa comparación.

“Siento que la actuación es muy personal. Cada uno puede aportar lo suyo y cada persona va a ser muy distinta. No busco parecerme, pero ojalá, porque la admiro un montón como actriz”, dice. Y agrega que no siempre registra qué cosas puede haber heredado artísticamente de ella.

La conversación se amplía entonces hacia la influencia de sus padres en su formación. Margarita creció rodeada de música, cine y actuación: su mamá es actriz y directora, y su papá es el músico Fito Páez.

“Papá, del lado de la música. Yo toco el piano desde muy chica y siempre hablamos de cine”, cuenta. También canta y siente que heredó de él esa parte musical, mientras que la actuación llegó por otro camino.

Margarita sobre su papá, Fito Páez: “Está espectacular. Él es bárbaro, es muy buen actor”

Sin embargo, Margarita no descarta que su papá también hubiera podido dedicarse a la interpretación. “Podría ser actor también. Es muy buen actor”, sostiene.

Romina coincide y suma su propia experiencia: dirigió a Fito en el videoclip de El soldado y Rosita Pasos y quedó encantada con el resultado. “Está espectacular. Él es bárbaro, es muy buen actor”, afirma. También destaca su sentido del humor y sus conocimientos de cine.

Romina Ricci y su pasión por la dirección: los proyectos que quiere llevar adelante

La charla se desplaza hacia la carrera de Romina detrás de cámara. Su interés por la dirección comenzó hace varios años y, desde entonces, fue desarrollando distintos proyectos audiovisuales y teatrales.

“Hace ya varios años hice varios cortos, después hice una película, un largometraje documental sobre Alfredo Arias en París”, cuenta.

Romina sobre su próximo proyecto cinematográfico: “Ya fui, ya estuve con los guaraníes, ya investigué, ya escribí. Todo ese proceso previo ya lo tengo ganado”.

Más adelante, después de terminar su formación en dirección de ópera en el Teatro Colón, realizó un cine ópera y continuó explorando distintos formatos. También se animó a dirigir teatro y ahora tiene en carpeta un nuevo largometraje de ficción.

La película estará inspirada en un mito guaraní: el Pombero. Romina viene trabajando en el proyecto desde hace un par de años y planea filmarlo entre Misiones y Paraguay.

“Ya fui, ya estuve con los guaraníes, ya investigué, ya escribí. Todo ese proceso previo ya lo tengo ganado”, explica. Ahora, el desafío pasa por conseguir los recursos necesarios para concretar el rodaje.

La preproducción puede llevar mucho tiempo, aunque calcula que la filmación podría extenderse alrededor de un mes o un poco más. De todos modos, sabe que la etapa más compleja será reunir el financiamiento y avanzar con las coproducciones.

Romina: "La escritura me parece muy hermosa en el sentido de que sos todos los personajes"

Cuando Priscila le pregunta qué encuentra en la dirección que no le da la actuación, Romina destaca especialmente el vínculo con la escritura y la posibilidad de habitar distintas perspectivas.

“Sobre todo, la escritura me parece muy hermosa en el sentido de que sos todos los personajes. Uno cuando actúa es uno, el rol que te dan, y cuando escribís pasás por todos, vivís todos. Eso me parece muy hermoso de la escritura”, reflexiona.

Margarita Páez y sus ganas de seguir creciendo como actriz

Mientras Romina avanza con sus proyectos como directora, Margarita tiene claro qué quiere para su futuro profesional: seguir actuando y asumir nuevos desafíos.

“Me gustaría hacer algo más en ficción, pero porque estoy haciendo mucho teatro, que igual me encanta. Tal vez algo de ficción, pero, de verdad, todo. Cualquier cosa que me haga estudiar, que sea un desafío”, dice.

Romina escucha y enseguida propone una posibilidad que hasta hace poco no había imaginado: dirigir a su hija en su próxima película.

Margarita: "Me gustaría hacer algo más en ficción".

“La peli estaría bueno que hagamos. Eso puede ser un lindo plan. Nunca me imaginé que ella podía ser la protagonista de la peli mía, pero ahora digo: ‘Re podría ser’”, cuenta.

La idea no surge solamente del vínculo familiar. Romina insiste en que, para elegir a una actriz, lo importante es que tenga las condiciones necesarias para el papel.

“No, la elijo porque es buena actriz y porque va con el rol. De hecho, esta Julieta es para ellos. O sea, Julieta y Romeo son ellos. Es impresionante”, afirma, en referencia a Margarita y Balthazar.

Romina sobre Margarita: "La elijo porque es buena actriz y porque va con el rol".

También cree que podrían funcionar muy bien como pareja protagónica en su próximo largometraje, que incluirá una historia de amor. La posibilidad queda planteada como un proyecto que las entusiasma y que podría unirlas nuevamente en el trabajo, esta vez en el cine.

El límite que Romina puso para que sus hijas pudieran elegir su propio camino

Aunque Romina siempre vivió rodeada de cámaras y escenarios, tuvo claro que no quería que sus hijas comenzaran demasiado temprano a trabajar en el medio si eso implicaba dejar de lado otras experiencias importantes.

Margarita ya había participado en una película junto a ella cuando era chica y, a partir de entonces, empezaron a convocarla para distintas propuestas. Sin embargo, Romina decidió poner un límite.

“Yo no quise. Quise que terminara el colegio y que después hiciera lo que quisiera. Tiene toda la vida para hacer y lo va a hacer”, explica.

Romina: "Quise que terminara el colegio y que después hiciera lo que quisiera"

Para la actriz, no había necesidad de que su hija abandonara sus estudios para hacer una nota, un comercial o algún trabajo artístico cuando todavía era pequeña. Prefería que tuviera tiempo para crecer y decidir qué quería hacer con su futuro.

La conversación deja entrever que esa preocupación también aparece ahora con Bethania, la menor de sus tres hijas, de 10 años, a quien Romina llama cariñosamente Betha.

La nena está cerca del estudio y escucha la charla. Priscila advierte que parece tener ganas de participar y Romina reconoce que ya manifestó su interés por actuar.

“Con ella estoy como más... no sé”, dice, sin terminar de definirlo. Cuando le preguntan qué le genera dudas, responde: “No, porque ella quiere mucho. Ella quiere demasiado”.

Romina Ricci y su hija Margarita Páez.

La posibilidad de que Betha siga los pasos de su mamá está abierta, aunque Romina no parece dispuesta a apurar ninguna decisión. De hecho, recuerda que Valentina, su hija mayor, también quiso actuar y participó en una película junto a ella cuando tenía una edad similar a la de Margarita en sus primeros trabajos.

“Esperemos Betha por ahí también. Quién te dice que está en la peli mía”, desliza, sin descartar que la más chica pueda tener una oportunidad en el futuro.

Tres hijas, tres personalidades: en qué se reconoce Romina Ricci

Ser mamá de tres hijas en distintas etapas de la vida también le permitió a Romina descubrir que no hay una única forma de acompañar la infancia y el crecimiento. Cuando Priscila le pregunta en qué se identifica con cada una, la actriz empieza a describirlas a partir de sus personalidades.

Con Margarita, reconoce varias coincidencias en el carácter. Con Valentina, de 27 años, se identifica más en una faceta frenética y, sobre todo, en el proceso de maduración que está atravesando.

Priscila Crivocapich con Romina Ricci y Margarita Paéz.

“Con Valen me siento más en su madurez o en su intento cada vez más cercano de ya ser una mujer”, explica.

En cambio, con Betha vuelve a encontrarse con rasgos de su propia infancia. La describe como una nena que suele estar distraída, que se engancha con algo y puede quedar absorta en su mundo.

“Le estás hablando y está en otro lugar ella. Y yo era muy así también de chiquita. No estaba como en el lugar, estaba siempre volando por algún lado”, recuerda.

Romina y Margarita.

La maternidad, cuenta Romina, también consiste en aprender a reconocer qué necesita cada hija y en entender que no todas tienen los mismos tiempos ni las mismas posibilidades.

En el caso de Margarita, sentía que, por su entorno familiar y por el mundo artístico en el que creció, tenía un camino al que podía acceder si así lo deseaba. Eso no significa que sus otras hijas no puedan hacerlo, sino que cada una tiene su propia historia.

“Vas viendo qué es lo que pide cada uno también”, explica. Y agrega que, aunque Valentina también había manifestado interés por la actuación desde chica, prefirió que terminara el colegio antes de avanzar en esa dirección.

Priscila Crivocapich con Romina Ricci, Margarita Páez y la pequeña Bethani, hija menor de la actriz.

Con Betha, la situación podría ser diferente, pero Romina todavía está observando cómo evoluciona ese deseo. La experiencia con cada una de sus hijas le enseñó que la maternidad no tiene fórmulas y que acompañar también significa saber cuándo esperar.

Betha, la invitada inesperada de la charla

En un momento de la entrevista, Priscila invita a Betha a acercarse. La más chica de las hermanas aparece tímidamente frente a las cámaras, mientras Romina se ríe al verla participar del especial.

La conductora le pregunta si le gustaría actuar y recuerda que, en otra ocasión, cuando fueron a un teatro o a un espacio cultural, la nena no tuvo ningún problema en subir al escenario.

Romina confirma la anécdota: ante una pregunta sobre quién quería participar, Betha salió espontáneamente y se puso en escena sin mostrar vergüenza. Esa actitud contrasta con la timidez que parece sentir en el estudio, donde está rodeada de cámaras y adultos que hablan de ella.

Romina es mamá de Valentina, Margarita y Bethania.

La escena suma un momento de frescura a la entrevista y vuelve a poner sobre la mesa la relación de Romina con sus hijas: una mamá que conoce sus deseos, observa sus personalidades y trata de acompañarlas sin imponerles un camino.

Una mamá canchera, según Margarita Páez

Antes de llegar al cierre, Priscila les pregunta si se consideran compinches. Romina no duda: “Yo creo que sí, re”. Margarita coincide.

La actriz cuenta que, con frecuencia, alcanza con mirar a su hija para entender qué le pasa. “Siento que la miro y ya entiendo todo”, dice.

“Siento que la miro y ya entiendo todo”, dice Romina sobre su hija.

Cuando la conductora le pregunta a Margarita cómo describiría a su mamá, ella no encuentra una definición demasiado elaborada. “Es que es mi mamá, no sé”, responde, antes de reconocer que la considera muy canchera.

Priscila le recuerda que tiene como padres a Romina Ricci y a Fito Páez, y Margarita vuelve a destacar esa cualidad: “Sí, es re canchera, re canchera”.

Margarita sobre su mamá: “Sí, es re canchera, re canchera”.

Romina se suma al juego y pregunta, divertida: “Si no, ¿qué dirías, si no soy canchera?”. La complicidad aparece en las miradas, las risas y una foto de Margarita cuando era chiquita que la actriz muestra durante la conversación.

El deseo de Romina Ricci y Margarita Páez para el Día de la Madre

El último tramo de la charla propone un desafío sencillo en apariencia: decirse unas palabras especiales por el Día de la Madre. Pero, para ellas, la demostración de cariño frente a las cámaras no resulta tan fácil.

“No me hagas llorar”, dice Romina cuando Priscila le propone el cierre.

Margarita se anticipa y reconoce que no suele ser demasiado demostrativa con su mamá. “Soy cero cariñosa con mamá”, admite, mientras ambas se ríen.

Romina explica que las dos suelen sentir gracia cuando se ponen muy cariñosas, aunque también tienen sus momentos de intimidad, como cuando Margarita la llama o va a dormir con ella y se abrazan.

“Justo llamaron a dos que no... ¿Qué nos podemos decir de especial?”

—¿Qué te digo? Te amo, no sé —responde Margarita, todavía entre risas.

La conductora insiste en que se trata de una edición especial por el Día de la Madre, pero Romina no puede evitar bromear sobre la situación: “Justo llamaron a dos que no... ¿Qué nos podemos decir de especial?”.

Sin embargo, después de ese primer momento de pudor, encuentra las palabras que quiere dedicarle a su hija.

“Te amo, que estoy muy orgullosa de vos. Que te transformaste en una actriz increíble que admiro. Y que no cambies nunca”, le dice.

Romina y Margarita: risas y complicidad en el Día de la Madre.

Margarita responde que ella también la ama, y las dos vuelven a reírse, como si la ternura necesitara siempre una pequeña dosis de humor para salir a la luz.

En esa escena final queda resumido algo de la relación que compartieron durante toda la entrevista: una madre y una hija que se admiran, se conocen profundamente y encuentran en el arte un territorio común, pero que también conservan sus códigos, sus silencios y esa forma particular de decirse cuánto se quieren.

Mirá la entrevista completa de Priscila Crivocapich a Romina Ricci y Margarita Páez acá:

Créditos:

Fotos: Chris Beliera

Producción: Paola Reyes

Video: Rocío Bustos y Ramiro Palais

Edición: Candela Petech

Maquillaje y peinado: @natalipomasonccomkp, @vvidafane para @sebastiancorreaestudio

Agradecemos a: @complotrock, @laspepasinst, @mishkabuenosaires, @gabriellacapucci

 
   

Vínculo copiado al portapapeles.

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