Si sos amante de la buena pastelería y te cuesta decidir entre la textura suave y sostenida de un cheesecake o la magia de romper esa capita dorada y crocante de azúcar del crème brûlée, esta propuesta está pensada para vos.
Ingredientes
Para la base:
- 200 g de galletitas de vainilla
- 80 g de manteca derretida
Para el relleno:
- 600 g de queso crema
- 160 g de azúcar
- 1 cucharada de esencia de vainilla
- Jugo y ralladura de 1 limón
- 3 huevos
- 170 ml de crema de leche
- 15 g de maicena
Para la cubierta (bruleado):
- 1 cucharada colmada de azúcar

Preparación
Paso 1: Procesá las galletitas hasta obtener un polvo fino. Mezclalas en un bowl con la manteca derretida e integrá bien. Cubrí la base de un molde desmontable presionando de manera pareja y llevá al heladera mientras preparás el relleno.
Paso 2: En un recipiente amplio, batí con suavidad el queso junto con el azúcar, la esencia de vainilla y la ralladura junto con el jugo del limón hasta lograr una consistencia homogénea.
Paso 3: Incorporá los huevos de a uno, integrando despacio entre cada adición.
Paso 4: Agregá la crema de leche y la maicena tamizada. Mezclá suavemente con una espátula hasta conseguir un relleno liso y sin grumos.
Paso 5: Volcá la preparación sobre la base de galletitas previamente enfriada y llevá a horno precalentado a 160°C durante 50 minutos, o hasta que los bordes se noten firmes y el centro conserve un ligero movimiento ondulante. Retirá del horno, dejá enfriar a temperatura ambiente y luego refrigerá en la heladera durante al menos 4 horas.
Paso 6: Justo antes de servir, espolvoreá la cucharada colmada de azúcar de forma uniforme sobre toda la superficie del cheesecake y quemala utilizando un soplete de cocina hasta formar una costra de caramelo dorada y crocante.


