Si buscás un postre rico y delicado para sorprender a mamá en su día, esta torta de ricota y queso crema con frutos rojos es una opción para tener en cuenta. Tiene una textura suave y cremosa, un toque cítrico de limón y una cubierta de frutillas y arándanos que le aporta frescura y color.
La receta fue compartida por la cuenta de Instagram La Rusa Cocina y se prepara con ingredientes fáciles de conseguir. No lleva harina de trigo y se cocina al horno, con una clave fundamental para conseguir su consistencia: dejarla enfriar de manera gradual y llevarla a la heladera durante varias horas antes de servir.
Es ideal para preparar con anticipación y disfrutar después del almuerzo del Día de la Madre, cuando dan ganas de cerrar la comida con algo dulce, fresco y casero.
Cómo hacer el postre sin harina con ricota y frutos rojos
Ingredientes
Para la fruta
- 150 g de frutillas
- 100 g de arándanos
- 3 cucharadas de azúcar
- 1 cucharada de jugo de limón
Para la base
- 400 g de ricota
- 150 g de queso crema
- 3 huevos
- 100 g de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Ralladura de 1 limón
- Jugo de medio limón
- 3 cucharadas de maicena
- 1 cucharadita de polvo de hornear

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Preparación paso a paso
- Preparar la mermelada de frutos rojos. Colocar las frutillas cortadas en trozos, los arándanos, el azúcar y el jugo de limón en una sartén. Cocinar a fuego medio, revolviendo cada tanto, hasta que la fruta se ablande y la preparación espese. Retirar del fuego y dejar enfriar.
- Procesar los ingredientes húmedos. Colocar en una procesadora la ricota, el queso crema, los huevos, el azúcar, la esencia de vainilla, la ralladura y el jugo de limón. Procesar hasta conseguir una preparación homogénea y cremosa.
- Agregar los ingredientes secos. Incorporar la maicena y el polvo de hornear. Procesar brevemente, solo hasta integrar.
- Llevar al molde. Volcar la preparación en un molde desmontable de 20 centímetros de diámetro, previamente preparado para evitar que la torta se pegue.
- Hornear. Cocinar en horno precalentado a 160 °C durante unos 40 a 50 minutos. Los bordes deben quedar firmes, mientras que el centro puede conservar un leve movimiento.
- Dejar enfriar de forma gradual. Apagar el horno y dejar la torta adentro durante 15 minutos, con la puerta entreabierta. Después, retirarla y dejar que alcance la temperatura ambiente.
- Llevar a la heladera. Refrigerar durante un mínimo de seis horas. Si es posible, dejarla de un día para el otro para que tome mejor consistencia.
- Decorar y servir. Una vez fría, cubrir la torta con la preparación de frutos rojos ya fría. Mantener en la heladera hasta el momento de servir.

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El secreto para que quede bien cremosa
La clave de esta receta está en respetar los tiempos de enfriado. Al salir del horno, la torta todavía tiene una textura delicada y necesita reposar para terminar de asentarse. El paso por la heladera ayuda a que quede firme al cortarla, pero conserve ese interior suave que recuerda al de un cheesecake.
Para el Día de la Madre, lo ideal es prepararla la víspera y agregar la fruta antes de llevarla a la mesa. Así, el postre estará listo con anticipación y podrás disfrutar de una opción casera, fresca y con mucho sabor para compartir en familia.

