Si buscás una opción dulce, fresca y rendidora para cerrar una comida, este postre de vainillas, crema y durazno puede convertirse en un gran aliado. La combinación de texturas, con vainillas húmedas, una crema suave, duraznos en almíbar, dulce de leche y merenguitos, da como resultado un postre irresistible.
Ingredientes
- 20 vainillas
- 500 g de crema de leche para batir
- 300 g de queso crema
- 1 cucharada de esencia de vainilla
- 3 cucharadas de azúcar impalpable
- 100 g de merenguitos
- 5 porciones de duraznos en almíbar
- Almíbar y leche, cantidad necesaria
- 200 g de dulce de leche

Preparación
Paso 1: Batí en un bowl el queso crema junto con el azúcar impalpable hasta obtener una preparación suave y homogénea.
Paso 2: Incorporá la crema de leche y la esencia de vainilla. Volvé a batir hasta conseguir una crema firme.
Paso 3: Cortá los duraznos en almíbar en cubos pequeños y agregalos a la crema. Mezclá suavemente con una espátula.
Paso 4: En otro recipiente, mezclá parte del almíbar de los duraznos con leche. Esta preparación se utilizará para humedecer las vainillas y aportarles más sabor.
Paso 5: Mojá las vainillas en la mezcla de almíbar y leche, sin dejarlas demasiado tiempo para que no se desarmen. Colocalas formando una primera capa en un molde.
Paso 6: Triturá con las manos un puñado de merenguitos y distribuílos sobre las vainillas.
Paso 7: Agregá una capa de la crema con duraznos y, por encima, incorporá algunas cucharadas de dulce de leche.
Paso 8: Repetí las capas hasta utilizar todos los ingredientes. Finalizá con una última capa de crema y merenguitos triturados para darle un toque crocante.
Paso 9: Llevá el postre al freezer durante al menos cuatro horas. Una vez que haya tomado consistencia, desmoldalo con cuidado y servilo bien frío.

