En mitad de semana, cuando aparecen las ganas de comer algo casero pero no de pasar horas en la cocina, las recetas todo en uno son grandes aliadas.
Esta tarta sin masa de pollo, espinaca y ricota cumple con todos los requisitos: es sencilla, rica en proteínas, lleva ingredientes fáciles de conseguir y no hace falta preparar ni comprar una masa.
La combinación del pollo con la ricota y los huevos ayuda a conseguir una preparación saciante, mientras que la espinaca suma vegetales y humedad. Además, se puede preparar con anticipación y recalentar al momento de comer.
Ingredientes
Para 4 a 6 porciones
- 400 g de pechuga de pollo cocida
- 300 g de ricota
- 4 huevos
- 1 atado de espinaca fresca o 250 g de espinaca congelada
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 50 g de queso rallado
- 2 cucharadas de queso crema
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Nuez moscada
- Sal
- Pimienta
Opcional
- Tomates cherry
- Queso en hebras para gratinar
- Semillas de sésamo o girasol
Preparación paso a paso
Paso 1. Precalentá el horno a 180 °C.
Paso 2. Picá la cebolla y el ajo. Rehogalos en una sartén con el aceite de oliva hasta que estén tiernos.
Paso 3. Incorporá la espinaca y cociná apenas unos minutos, hasta que pierda volumen. Si utilizás espinaca congelada, asegurate de escurrirla muy bien.
Paso 4. Desmenuzá o cortá en pequeños trozos el pollo previamente cocido.
Paso 5. En un bowl grande mezclá la ricota, los huevos y el queso crema.
Paso 6. Incorporá el pollo, la espinaca con la cebolla y el queso rallado.
Paso 7. Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
Paso 8. Colocá la preparación en una fuente para horno ligeramente aceitada.
Paso 9. Si querés, distribuí algunos tomates cherry por encima y terminá con un poco de queso.
Paso 10. Horneá durante 30 a 35 minutos, hasta que el centro esté firme y la superficie ligeramente dorada.
Paso 11. Dejá reposar unos 5 minutos antes de cortar. Esto hará que las porciones mantengan mejor su forma.
Por qué es una receta ideal para mitad de semana
Además de evitar el paso de preparar una masa, esta tarta concentra en un mismo plato pollo, huevos, lácteos y vegetales.
También es una buena receta de aprovechamiento: se puede utilizar el pollo que haya quedado de otra comida e incorporar las verduras disponibles en la heladera.
Tres versiones para cambiarla
- Con brócoli: reemplazá la espinaca por pequeños ramitos de brócoli previamente cocidos.
- Con zapallitos: saltealos bien antes de incorporarlos para evitar que liberen demasiada agua.
- Más intensa: sumá cubitos de queso, mostaza o unas cucharadas de parmesano.
Con qué acompañarla
Para convertirla en una comida completa, podés servirla con una ensalada de hojas verdes, tomate y palta, verduras asadas o una ensalada de repollo y zanahoria.
Y si buscás algo más reconfortante para un día frío, también funciona muy bien acompañada por una crema de calabaza o de vegetales.
El tip salvador
Preparala en una fuente grande y guardá las porciones que sobren en la heladera. Al día siguiente se puede recalentar unos minutos en horno o air fryer y tenés otro almuerzo resuelto sin cocinar desde cero.
Una receta simple, rica y rendidora para demostrar que comer algo casero y proteico en plena semana no tiene por qué ser complicado.

