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“Acababa de superar mi cáncer cuando recién se lo diagnosticaban a mi amiga, y le dediqué un libro con todo lo que tenía que saber”

Annabel Arcos Ruiz acababa de pasar por la dura experiencia de batallar contra un cáncer de mama. Noe, su amiga, acababa de enterarse de que tenía la misma enfermedad. De una charla de café, se inspiró para escribir y dedicarle un libro (“Mi querida amiga”, Urano) contándole lo que iba a vivir durante el tratamiento, qué hacer y cómo manejarse para sobrellevar adelante el proceso. En esta nota, la autora cuenta en primera persona aquella experiencia.
Annabel Arcos Ruiz, recuperada del cáncer, y su amiga, Noe, atravesando el tratamiento oncológico.

Hacía dos meses que mi oncóloga me había dado el alta del cáncer de mama que me diagnosticaron en 2015. Envié un mensaje a toda mi familia y amigos: “Tengo buenas noticias. Tendremos que vernos para celebrarlo“, les dije.

Vivir el presente

Al cáncer no le debo nada. Soy el resultado de la experiencia vital de haber vivido en primera persona las sesiones de quimioterapia y radioterapia, la incertidumbre y el miedo, las pruebas, los resultados, las operaciones y los días de dolor físico y psicológico. La mastectomía y la reconstrucción de un alma que sentía vacía. Muy vacía. Acepté la muerte como parte de la vida. Nacía y moría cada día; aprendí a vivir en presente continuo, etapa por etapa, sin esperar a mañana. Sin planes a largo plazo.

Mi amiga Noe no había contestado a mi mensaje. Me extrañó mucho. Una amiga en común me dijo que le habían estado haciendo pruebas durante las últimas semanas. No nos había dicho nada. Los resultados no eran buenos: tenía cáncer de mama. No podía creérmelo. Mi amiga tendría que pasar por lo mismo que yo.

Atravesadas por la misma situación en momentos diferentes

Enseguida sentí la necesidad imperiosa de ayudarla. Recuerdo perfectamente el día que quedamos. “A las siete en el bar”, me dijo. Estaba muy asustada. Le expliqué todo. Qué sentí en la primera sesión de quimioterapia. Qué era la radioterapia. Cuándo se le caería el pelo. Si sería de golpe o poco a poco. Si dolía.

Le expliqué cómo podía cuidarse durante el tratamiento oncológico. Alimentos y bebidas que favorecerían la digestión. El caldo depurativo para eliminar toxinas. Qué era la mastectomía conservadora y la radical. Los trucos y consejos que me habían ido bien a mí. Los productos naturales que había utilizado para cuidarme. La aromaterapia. Rituales de belleza para hacer en casa: cremas, mascarillas, exfoliación, cuidado de las uñas, pestañas, hasta cómo potenciar el crecimiento del cabello tras el tratamiento.

“¿Me lo podrías anotar y enviármelo? No voy a acordarme de todo”, me dijo. “Tengo la cabeza en otro sitio”, añadió agobiada. Fue en aquel preciso instante cuando se me ocurrió la idea de escribirle un libro. Pensé que podría contarle todo lo que había vivido en primera persona, una especie de guía en la que le fuese diciendo por todas las etapas por las que pasaría, tanto a nivel físico como psicológico. Un libro que acompañase a Noe y a otras mujeres mientras se enfrentaban al cáncer de mama.

Annabel con el libro en la mano.

‘Mi querida amiga’ es fruto de una promesa y de la amistad. Es un viaje interior a la belleza del alma y a la resiliencia mientras nos enfrentamos al cáncer de mama. Una guía de acompañamiento y bienestar narrado en primera persona, desde la perspectiva de una mujer que ha pasado por ello y la cercanía de una amiga que está a tu lado.

Annabel con Noe, su mamá y su tía, el día de la presentación del libro.

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