A simple vista, un lunar puede parecer inofensivo. Sin embargo, existen ciertos cambios que pueden ser señales de alerta y que conviene conocer. Para eso, los dermatólogos utilizan la regla ABCDE, una guía sencilla que ayuda a observar la piel de forma más consciente:
- A – Asimetría: una mitad del lunar no coincide con la otra.
- B – Bordes: contornos irregulares, difusos o poco definidos.
- C – Color: presencia de distintos tonos (marrón, negro, rojizo o incluso blanco).
- D – Diámetro: mayor a 6 milímetros (aproximadamente el tamaño de una goma de lápiz).
- E – Evolución: cambios en tamaño, forma, color o síntomas como picazón o sangrado.
Si un lunar presenta una o más de estas características, es importante consultar con un dermatólogo para su evaluación.
En cuanto al momento ideal para realizar este control, el final del verano y el inicio de los meses más fríos resultan especialmente adecuados. Durante el verano, la piel está sometida a una mayor exposición a la radiación ultravioleta, lo que puede generar daño acumulado, incluso cuando se utiliza protección solar. Evaluar la piel después de este período permite detectar a tiempo posibles cambios o lesiones nuevas.


Además, en otoño e invierno la exposición solar disminuye, lo que facilita tanto el seguimiento de los lunares como la realización de tratamientos dermatológicos si fueran necesarios. La piel también suele encontrarse menos bronceada, lo que mejora la observación clínica.
En la consulta, el especialista realiza un examen integral de la piel y, cuando corresponde, utiliza dermatoscopía. Esta técnica permite analizar en detalle las lesiones pigmentadas y diferenciar entre lunares benignos y aquellos que requieren un estudio más profundo. En centros especializados como Juárez Alday, este tipo de evaluación se complementa con tecnología diagnóstica que permite un abordaje más preciso y personalizado.

El diagnóstico temprano es clave: la mayoría de los cánceres de piel tiene buen pronóstico si se detecta a tiempo. Por eso, incorporar el control dermatológico como parte de la rutina anual no solo es una medida preventiva, sino también una forma de cuidar la salud de manera consciente y sostenida.
Como parte de este enfoque preventivo, contar con un control profesional es fundamental. Pedí tu turno en Juárez Alday, donde un equipo especializado y lo último en tecnología diagnóstica acompañan el cuidado de tu piel con una mirada integral.