En el vivero de Juliana Awada, las canastas están presentes en distintos tamaños, formas y tejidos, acompañando las tareas cotidianas y aportando ese toque cálido y natural que define la estética del espacio.

Lejos de guardarlas, Juliana las exhibe sobre estantes, mesas y superficies de madera. Algunas sirven para cosechar verduras de la huerta; otras, para trasladar plantas, flores o herramientas. Y también están aquellas que simplemente decoran y suman textura.

El resultado es un vivero con espíritu de campo, donde cada elemento parece elegido para ser usado, disfrutado y conservado a través del tiempo.
Canastas de fibras naturales: las grandes protagonistas del vivero de Juliana Awada
En las imágenes, las canastas aparecen integradas naturalmente a la rutina del vivero. Juliana las utiliza para recoger hojas verdes y vegetales recién cosechados, pero también como parte de la ambientación.

Mimbre, ratán y otras fibras vegetales se combinan con la madera oscura de la estructura, los grandes paños de vidrio y el verde del jardín. Esta mezcla crea un contraste equilibrado entre lo rústico y lo sofisticado.

La elección no es casual: las fibras naturales tienen la capacidad de suavizar los espacios, sumar movimiento y aportar una sensación inmediata de calidez.
Una colección de diferentes formas y tamaños
Uno de los secretos del estilo está en no limitarse a un único modelo. En el vivero se pueden ver canastas altas con asas, diseños rectangulares, piezas redondas con tapa y versiones más abiertas, ideales para cargar frutas, verduras o plantas.

Agrupadas sobre un estante, se transforman en una composición decorativa. Aunque no sean idénticas, comparten una misma materialidad y una paleta de tonos tierra que les da unidad visual.
La combinación de formas también evita que el espacio se vea demasiado estructurado. Cada pieza tiene su propia personalidad, pero todas dialogan entre sí.
El encanto de decorar con objetos que también se usan
Una de las grandes claves del vivero de Juliana Awada es que la decoración no parece forzada. Los objetos están a la vista porque forman parte de la vida cotidiana.

Las canastas no son solamente accesorios decorativos: permiten guardar elementos de jardinería, trasladar cosechas, organizar semillas o reunir flores recién cortadas. Esa funcionalidad las convierte en aliadas perfectas para viveros, galerías, cocinas y lavaderos.
Además, con el paso del tiempo, las fibras adquieren nuevas tonalidades y pequeñas marcas de uso que les aportan todavía más carácter.
Cómo copiar el estilo del vivero de Juliana Awada
Para lograr un efecto similar, no hace falta tener una gran colección desde el comienzo. La clave es sumar piezas de manera gradual y elegir modelos que puedan cumplir diferentes funciones.

Las canastas abiertas son ideales para frutas, verduras, mantas o revistas. Los diseños con tapa permiten ocultar objetos pequeños y mantener el orden. Las piezas altas pueden utilizarse para guardar herramientas, ramas secas o textiles.
También se pueden colgar de ganchos, apoyar sobre muebles o agrupar en estantes. La mezcla de tamaños funciona mejor cuando se mantiene una misma gama de colores naturales.
Un refugio donde la naturaleza entra en la decoración
El vivero de Juliana Awada combina madera, vidrio, fibras vegetales y una abundante presencia de plantas. En ese escenario, las canastas refuerzan la conexión con lo artesanal y con una forma de vida más simple.

No se trata de buscar una decoración perfecta, sino de rodearse de piezas nobles, útiles y capaces de envejecer con belleza.
Entre verduras recién cosechadas, regaderas y canastos de mimbre, Juliana demuestra que los objetos más cotidianos también pueden convertirse en protagonistas de un espacio con identidad.


