Una sola pieza, líneas simples y mucho movimiento. Los collares largos vuelven a escena y se perfilan como el accesorio que definirá los looks de la primavera-verano 2027.
Las prescriptoras de moda del hemisferio norte ya empezaron a dar la señal. Sobre camisas blancas, vestidos lenceros, prendas de lino y remeras básicas, aparece un accesorio que durante varias temporadas había quedado en un segundo plano: el collar largo.
Lejos de la estética bohemia y recargada con la que muchas veces se lo asocia, su regreso propone una lectura mucho más minimalista. La idea ya no pasa por sumar collares ni por cubrir el cuello con capas de cadenas, sino por dejar que una única pieza sea la protagonista del look.

Del layering a una sola pieza: el gran cambio de la temporada
Durante los últimos años, la joyería se concentró alrededor del cuello. Gargantillas rígidas, cadenas cortas y composiciones de varias piezas dominaron tanto las pasarelas como el street style.

Ahora el foco cambia. Los collares largos vuelven a ocupar espacio sobre el escote y el pecho, aportando movimiento y creando un punto de interés sin necesidad de acumular accesorios.
Es un giro que también acompaña otra tendencia cada vez más visible: prendas simples, tejidos livianos y siluetas relajadas que encuentran en la joyería el detalle capaz de transformar todo el conjunto.
El accesorio que cambia un look sin recargarlo
Una de las claves de esta tendencia es su simplicidad. Un solo collar puede darle otra intención a una camiseta blanca, una camisa de algodón, un vestido lencero o una túnica amplia.

Durante los meses de calor, cuando el vestuario suele construirse con pocas capas, los accesorios cobran un protagonismo especial. En lugar de combinar varias joyas, cinturones llamativos y otros complementos, la propuesta pasa por elegir una única pieza con personalidad.

El resultado es sofisticado, liviano y mucho más natural.
Los modelos que prometen dominar la primavera-verano 2027
Entre las versiones que ya empiezan a verse aparecen los collares de cuentas, con bolas de madera, resina o materiales de aspecto artesanal, en colores intensos o tonos tierra.
También regresan las tiras de cuentas pequeñas, que esta vez se llevan largas, cayendo hasta el pecho o incluso la cintura, en lugar de quedar pegadas al cuello.

Otra de las apuestas son los cordones con un único colgante, ya sea una piedra pulida, una pieza metálica de formas orgánicas, una perla de gran tamaño o un pequeño amuleto. La gracia está en que el colgante concentre toda la atención.
Las borlas también vuelven a escena acompañadas por nudos decorativos, cuentas grandes y cordones trenzados, ideales para destacar sobre vestidos lisos o conjuntos monocromáticos.

Por último, reaparece el bolo tie, inspirado en el clásico lazo de cordón del oeste americano. En su versión actual se presenta con un diseño mucho más limpio: un cordón fino, una pieza central regulable y extremos largos rematados con pequeñas cuentas.
Caracoles y detalles marinos, otro guiño del verano
Los motivos inspirados en el mar siguen presentes, aunque esta vez adoptan una escala mucho mayor. Nácar, caracoles y formas espiraladas aparecen suspendidas de cadenas y cordones largos, convirtiéndose en el centro absoluto del look.
Aunque remiten inevitablemente a las vacaciones, también encuentran lugar en estilismos urbanos cuando se combinan con prendas de lino, camisas neutras o vestidos de líneas simples. Ese contraste es, justamente, lo que vuelve a estas piezas mucho más versátiles.

Con un espíritu relajado y una presencia mucho más sutil que en otras épocas, el collar largo vuelve a ocupar un lugar central. Todo indica que será uno de esos accesorios capaces de renovar un look con un solo gesto.
Fotos: Pinterest


