Erin Brockovich sigue peleando contra la contaminación del agua (ahora cuenta su experiencia en un libro)

A los 60 años y aún con muchos millones ganados en juicios, Erin Brockovich, la mujer que Julia Roberts le dio vida en la pantalla grande, no baja la guardia y sigue trabajando en la causa de siempre: la contaminación del agua. Ahora acaba de sacar un libro donde cuenta su experiencia.

Erin Brockovich sigue peleando contra el envenenamiento a través del agua. Foto: IG

“Permíteme ser el primero en decirte que la vida da un giro interesante cuando tu nombre se convierte en acción”, escribe la verdadera Erin Brockovich en la introducción de su nuevo libro, Superman’s Not Coming (Superman no está viniendo). “‘Erin Brockovich algo’ se ha convertido en sinónimo de investigar y luego defender una causa sin rendirse”, dice la mujer que se hizo famosa cuando Julia Roberts la llevó a la pantalla grande.

En aquel entonces ya había ganado el primer caso contra Pacific Gas & Electric, la compañía eléctrica había contaminado el agua subterránea en la pequeña ciudad desértica de Hinkley, California, con cromo-6, una sustancia química altamente tóxica que se utiliza en procesos industriales.

Su último libro.

Brockovich ahora está trabajando en una novela de ABC basada en su vida, Rebel; ella será productora ejecutiva y Katey Sagal la protagonizará esta vez. Además continua con los casos de contaminación de agua y acaba de publicar un libro donde cuenta toda su experiencia.

El caso que la hizo famosa

En 1991, Brockovich, que era secretaria en el bufete de abogados Masry & Vititoe del Valle de San Fernando, encontró registros médicos sospechosos mientras revisaba una caja de archivos. Le dio curiosidad y se puso a investigar. Fue casa por casa. Vio que el agua tenía una coloración verde, se cruzó con ranas con dos cabezas, y con problemas de salud que partían desde hemorragias nasales a cánceres. En 1996, gracias a su trabajo de campo, el bufete ganó un acuerdo de 333 millones de dólares para 650 demandantes, en ese momento el acuerdo de agravio tóxico más grande en la historia de Estados Unidos, y ella recibió 2.5 millones de dólares.

A la izquierda, Julia Roberts en el papel de Erin. A la derecha, Erin Brockovich a comienzos de los 90. Fotos: IG

Gracias a la interpretación que hizo Julia Roberts de su personaje, ella se transformó en una heroína; es una mujer común que fue contra un gigante corporativo y le ganó. Y hoy que la Agencia de Protección Ambiental de la administración Trump no regula los productos químicos tóxicos tiene más trabajo que nunca.

Erin hoy asesora en muchos casos y sigue investigando. Foto: IG

Después del estreno de la película, Erin ya estaba trabajando en otro caso de agua subterránea contaminada en la comunidad agrícola latina de Kettleman City, California. Ya en 2005, inició su propia empresa, Erin Brockovich Consulting, trabajando desde su casa. Recibe mails de gente de todas partes con casos. Ella los marca en un mapa digital para llevar un registro de cómo la contaminación del agua afecta a la salud de las diferentes comunidades.

Muestras de agua tomada de la canilla en California. Foto: IG

Erin trabaja con un sexto sentido

Ella trabaja con Bob Bowcock, un experto en calidad del agua. Bowcock dice que Brockovich tiene “este ridículo sexto sentido” y que “nueve de cada diez veces” sus corazonadas se ven confirmadas por su investigación. Cuando surge un problema de agua, Brockovich y Bowcock suelen viajar a la ciudad o pueblo en cuestión. “Mi papel es mariscal de campo a todos los expertos y reunir toda la ciencia”, dice Bowcock.

Un estudio de 2017 del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) encontró que “contaminantes que pueden dañar la salud humana” estaban presentes en el agua de la canilla. En 2015, los sistemas de agua comunitarios reportaron más de 80,000 violaciones de la Ley de Agua Potable Segura, la ley de 1974 que regula aproximadamente 100 contaminantes. Más de 18 millones de estadounidenses obtuvieron su agua potable de sistemas que habían violado las regulaciones federales sobre el plomo, según un informe de 2016 NRDC.

El nuevo libro de Brockovich es una clase magistral sobre el agua y todos los químicos nocivos para la salud que puede tener. Entre los tantos casos que cuenta es fuerte el de Camp Lejeune, por ejemplo, la base del Cuerpo de Marines en Jacksonville, Carolina del Norte, los residentes estuvieron expuestos a través del agua potable a numerosos contaminantes, entre ellos TCE, un solvente industrial que puede causar defectos de nacimiento y cánceres infantiles. Brockovich escribe que tantos bebés murieron allí en los años 60 y 70 que un cementerio cercano tenía una sección llamada “Baby Heaven”.

Al leer el libro uno entiende que uno de los problemas es que no se puede ver la mayoría de los productos químicos, a menos que analice el agua. Brockovich dice: “No hay dos cuerpos de agua en este planeta que tengan la misma huella digital”, lo que significa que cada uno tiene sus propios problemas particulares.

Erin ya es millonaria pero sigue luchando por la salud de la gente. Foto: IG

En Estados Unidos, de los aproximadamente 40.000 productos químicos en el mercado, menos del 1 por ciento han sido probados para la seguridad humana. La contaminación de la industria pasa en gran parte sin supervisión y las leyes siguen sin aplicarse.

Ahora Brockovich espera que su mapa digitalizado colaborativo actúe como una base de datos de enfermedades relacionadas con la contaminación. “Mi único papel es empoderar a la gente”, escribe en su libro Erin. Y agrega: “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo; de hecho, es lo único que lo ha hecho”.

Ella sigue sin rendirse, sin bajar los brazos. Hoy, Hinkley, el pueblo donde arrancó, es casi una ciudad fantasma ahora porque la contaminación del agua subterránea se extendió. Pero así y todo no se deja vencer. Aunque confiesa que estuvo a punto de hacerlo pero cuando vio nacer a su primera nieta y pensó:”¿Cómo será este mundo para ella si no sigo luchando? ¿Qué legado vamos a dejar?”…. Y la sigue peleando.

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