Día de la Madre: nuevas formas de maternar, formar una familia y construir vínculos
 

Día de la Madre: del mandato a la elección, cómo cambia la idea de maternar

Día de la Madre: del mandato a la elección, cómo cambia la idea de maternar
La caída de los nacimientos, la decisión de postergar la maternidad y las nuevas formas de construir familia reflejan un cambio cultural profundo. Según una investigación de Trendsity, el 67% de las personas en Argentina afirma que tener hijos dejó de ser un mandato.
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El Día de la Madre llega en un contexto de profundos cambios en la manera de pensar la maternidad y la familia. En Argentina, los nacimientos cayeron casi un 50% en diez años: pasaron de 777.012 en 2014 a 413.135 en 2024. A esto se suma una tasa de fecundidad de 1,3 hijos por mujer, la más baja de la historia, y una tendencia a postergar la maternidad hacia edades cada vez mayores.

Pero detrás de los números hay una transformación que va más allá de lo demográfico. Tener hijos ya no aparece necesariamente como un paso obligado en la vida, sino como una decisión atravesada por el deseo, las posibilidades económicas y las condiciones concretas de cada persona.

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La maternidad ya no responde a un único modelo: cada vez más personas eligen cómo y cuándo formar una familia.

Según investigaciones de Trendsity, el 78% de las personas en Argentina en edad de procrear considera que no todas las personas tienen intención de ser padres o madres, mientras que el 67% afirma que tener hijos dejó de ser un mandato.

“La familia no se ‘tiene’ sino que se planifica cuando hay varias cosas resueltas idealmente, o al menos algunas de ellas: trabajo, vivienda, estabilidad económica, deseo real versus mandato”, explica Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity.

Así, la maternidad deja de responder a un único guion. La posibilidad de elegir cómo, cuándo y bajo qué circunstancias formar una familia gana protagonismo, al mismo tiempo que se amplía la conversación sobre qué significa maternar y qué lugar ocupa el cuidado en los vínculos.

Entre la autonomía y la nostalgia por una familia más tradicional

Mientras crecen los discursos sobre la autonomía, la postergación de la maternidad y la posibilidad de no tener hijos, en las redes sociales también ganan visibilidad figuras asociadas con modelos familiares más tradicionales, como las llamadas tradwives.

A primera vista, estas dos búsquedas pueden parecer contradictorias. Sin embargo, para Mociulsky, ambas pueden expresar una preocupación compartida: cómo construir una vida en la que la crianza, los vínculos y el desarrollo personal puedan convivir.

“La nostalgia no es por el pasado real sino por lo que prometía contención y seguridad. No es que extrañen ocuparse de las tareas del hogar, sino un contexto familiar presente, no estar solas para la crianza, o no vivir la decisión con tanta incertidumbre”, explica.

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La decisión de tener hijos está cada vez más vinculada con el deseo personal y las condiciones de vida.

En este escenario, muchas mujeres buscan combinar autonomía, trabajo y vida familiar sin resignar tiempo para criar ni asumir individualmente todas las tareas de cuidado.

La aparente contradicción también puede convivir dentro de una misma persona. Una mujer puede priorizar su carrera, postergar la maternidad o decidir no tener hijos y, al mismo tiempo, sentirse atraída por una representación más tradicional de la familia.

“No es contradicción, es la misma búsqueda: que maternar no sea una renuncia a la autonomía, y que la autonomía no sea sinónimo de soledad”, sostiene Mociulsky.

Las tribus de crianza: por qué compartir experiencias es cada vez más importante

A medida que se diversifican las formas de maternar, también crece el valor de contar con espacios de acompañamiento. Compartir experiencias, intercambiar consejos y encontrar a otras personas que atraviesan situaciones similares se convierte en una manera de transitar los desafíos de la crianza.

Trendsity identifica este fenómeno a través del concepto de “tribus de crianza”: comunidades que se construyen tanto en los espacios cotidianos como en las redes sociales, donde las personas comparten información, experiencias y distintas formas de resolver las situaciones que plantea la maternidad.

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Las nuevas formas de maternar también ponen en valor las redes de acompañamiento y el cuidado compartido.

Estas redes también muestran que criar no tiene por qué ser una experiencia aislada. Frente a la diversidad de realidades familiares, los espacios de intercambio permiten encontrar otras miradas y construir formas de acompañamiento.

El fenómeno abre, además, una oportunidad para las marcas: en lugar de considerar a las madres como un grupo homogéneo, pueden reconocer las comunidades que se forman alrededor de sus intereses y necesidades.

Del vínculo con los hijos a las nuevas formas de cuidar

Los cambios en la composición de las familias también se reflejan en la manera de construir vínculos afectivos y organizar los cuidados.

En la Ciudad de Buenos Aires hay casi el doble de mascotas que niños menores de 14 años. El dato da cuenta de nuevas formas de convivencia y de organización afectiva, aunque no significa que los animales estén reemplazando a los hijos.

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El Día de la Madre se resignifica en una sociedad donde conviven distintas maneras de construir vínculos y familias.

La transformación responde a una reorganización del cuidado, atravesada también por los tiempos, los costos y las condiciones de vida actuales.

Desde esta perspectiva, la maternidad vinculada con el cuidado adquiere un sentido más amplio y la categoría de “madre” se vuelve más porosa. El vínculo puede construirse a través de un hijo, un sobrino, una familia ensamblada, una mascota o una red de personas que se acompañan y comparten las tareas de cuidado.

La idea de maternar, entonces, ya no queda limitada a una única experiencia ni a un solo modelo de familia. También invita a pensar en los vínculos que se construyen a través de la presencia, el compromiso y el acompañamiento cotidiano.

“El Día de la Madre no desaparece, sino que se resignifica”, afirma Mociulsky. Y sintetiza: “El Día de la Madre ya no celebra solo a la que parió, celebra a la que cuida”.

En una sociedad donde tener hijos dejó de ser un mandato y conviven distintas maneras de formar una familia, el Día de la Madre también puede leerse como una oportunidad para revisar ideas que durante mucho tiempo parecieron inamovibles. Porque hoy no existe una única forma de ser madre, de construir una familia ni de cuidar a los demás.

 
   

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