En junio de 2026, cuatro meses antes de que Valentín Yankelevich contara públicamente la violencia que, según denunció, sufrió durante su infancia junto a su hermano, Franco Yan había dejado una reflexión sobre la importancia de escuchar a los chicos. En una entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae, el hijo mayor de Romina Yan habló de su experiencia con el bullying y de la necesidad de que los adultos presten atención cuando un niño cuenta lo que le pasa.
La conversación se publicó el 28 de junio de 2026, mucho antes de que el testimonio de Valentín volviera a poner en el centro de la escena la historia familiar. En aquel momento, Franco no hizo referencia a las situaciones que su hermano relataría meses después. Sin embargo, algunas de sus palabras adquieren hoy una nueva dimensión.
El bullying que sufrió Franco Yan durante la infancia
En la entrevista, Franco recordó que había sufrido bullying, especialmente durante la escuela primaria. “Era un bullying mucho más físico y verbal que el de ahora. Me da pena que siga existiendo”, explicó.
Cuando Tatiana Schapiro le preguntó quién lo había ayudado a atravesar esa etapa, Franco destacó el papel de su mamá, Romina Yan, quien murió en 2010.
“Mi mamá. Era la que iba al colegio, la que hablaba, la que ponía límites. Nunca dejó que se apague mi mundo de niño que seguía jugando”, contó.

Así, Franco situó aquella experiencia en una etapa en la que su mamá estaba presente y podía intervenir ante las situaciones que atravesaba en la escuela. Su recuerdo de Romina estuvo ligado a la protección y a la decisión de actuar cuando algo le hacía daño.
“Los niños tienen que hablar y los adultos tienen que escucharlos”
Más adelante, la conversación tomó otro rumbo. Al hablar sobre la persistencia del bullying y la violencia, Franco hizo hincapié en la importancia de que los chicos puedan expresar lo que les sucede y encuentren adultos dispuestos a escucharlos.
“Y por eso siempre les digo a los chicos que hablen. Los niños tienen que hablar y los adultos tienen que escucharlos”, afirmó.

Enseguida enumeró algunas de las personas a las que un niño puede recurrir: “Siempre hay alguien dispuesto a escuchar: un abuelo, un amigo, un docente, un terapeuta”.
Y cerró con un pedido contundente: “Lo importante es no quedarse callado. Y perdóname por cómo lo voy a decir, pero que se dejen de joder con los niños”.

En otro momento de la entrevista, la periodista le preguntó si siempre se había sentido escuchado. La respuesta de Franco fue significativa: “No siempre. Pero tuve una familia y, sobre todo, unos abuelos que estuvieron ahí. Mi abuelo siempre me escuchó y me apoyó. No en todos los ámbitos encontré esa contención, pero sí en mi círculo más cercano”.
El testimonio de Valentín y las veces que no encontró respuesta
Cuatro meses después de aquella entrevista, su hermano Valentín contó públicamente que, según su testimonio, ambos habían sufrido violencia física y psicológica por parte de su padre, Darío Giordano, durante la infancia.
En la entrevista que también le hizo Tatiana Schapiro para Infobae, Valentín relató que intentó hablar de lo que sucedía con distintos adultos, pero que no siempre encontró la escucha y la protección que necesitaba.

Según contó, cuando él y Franco recurrieron a sus abuelos paternos, recibieron una respuesta que minimizaba la situación: “Su papá está pasando un mal momento también, sepan entender”. “Pero ahí no hubo escucha”, recordó.
Valentín también habló de una experiencia con una psicóloga a la que concurría en aquel período. Según su relato, lo que contaba en las sesiones llegaba a oídos de su padre y eso, en ocasiones, derivaba en nuevos episodios de violencia. “Yo ahí ya no tenía más lugar para hablar”, expresó.
Finalmente, destacó el papel de su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, quien, según contó, fue la primera persona que los escuchó y los ayudó a salir de aquella situación.
Una reflexión de junio que hoy resuena de otra manera
Cuando Franco habló sobre la importancia de escuchar a los niños, no estaba haciendo referencia pública a las situaciones que Valentín relataría después. Su reflexión había surgido en una conversación sobre el bullying y sobre su propia experiencia durante la infancia.

Pero, a la luz de las declaraciones de su hermano, aquellas palabras vuelven a cobrar relevancia. Mientras Franco recordaba a una madre que iba a la escuela para defenderlo, también señalaba que no siempre se había sentido escuchado y destacaba el apoyo que encontró en sus abuelos.
“Los niños tienen que hablar y los adultos tienen que escucharlos”, había dicho en junio. Meses después, el relato de Valentín puso en primer plano lo que puede ocurrir cuando, según su testimonio, los chicos intentan contar lo que viven y no encuentran una respuesta.






