¿Qué pasaría si el viento pudiera convertirse en una prenda? Esa fue la pregunta que pareció responder Maximiliano Jitric con Anatomía del Viento, una de las colecciones más poéticas que pasaron por la pasarela de Feria Puro Diseño 2026.
Lejos de las formas rígidas, el diseñador imaginó una moda en permanente movimiento, donde cada tela acompañó el cuerpo con naturalidad y cada look transmitió la sensación de estar vivo.

Siluetas que se transforman con cada paso
La colección trabajó sobre la idea del movimiento constante. Las estructuras aparecieron y desaparecieron a través de prendas que, por momentos, definían la silueta y, en otros, apenas la insinuaban. Hombros marcados, caderas protagonistas y piernas que asomaban entre transparencias construyeron una imagen dinámica, ligera y sofisticada.

Nada permanecía quieto: cada capa parecía desplazarse con el andar, generando una sensación de libertad que atravesó toda la propuesta.

Transparencias, capas y una explosión de color
Las gasas, los tules bordados, la seda salvaje y las superposiciones fueron los recursos elegidos por Jitric para aportar profundidad y textura a cada conjunto. El resultado fue un juego visual delicado y envolvente, donde las prendas parecían flotar sobre el cuerpo.

La paleta tomó como punto de partida un estampado de inspiración india y desplegó una combinación vibrante de violetas, rojos tostados, amarillos intensos y verdes profundos, colores que aportaron energía a una colección concebida para expandirse con quien la viste.

Una colección pensada para reinventarse

Más allá de la pasarela, Anatomía del Viento propuso un guardarropa versátil. Cada pieza fue diseñada para combinarse con las demás, permitiendo múltiples formas de uso y nuevas composiciones a partir de las superposiciones.

El arte floral tuvo un lugar protagónico en la pasarela

Más allá de las prendas, los tocados y ramos florales creados por FlowVera fueron una parte esencial de la puesta en escena. Cada pasada estuvo acompañada por composiciones que aportaron glamour, sofisticación y una delicada impronta femenina, reforzando el concepto creativo de la colección.


Para estas piezas florales, FlowVera trabajó principalmente con flores de estación y de producción local, como salvias, strelitzias, calas, crisantemos santini y claveles (dianthus). La propuesta se completó con rosas y amaranto importados, además de hojas de aspidistra teñida y preservada con glicerina, también importada, que aportaron textura, volumen y un efecto escultórico a cada tocado y ramo.

El resultado fue un universo floral que dialogó con los diseños de la pasarela y convirtió a los accesorios en verdaderas obras de arte, acompañando cada look con elegancia, personalidad y una estética profundamente artesanal.


Con esta colección, Maximiliano Jitric volvió a demostrar su dominio del trabajo textil y de la construcción de siluetas, ofreciendo una propuesta donde la elegancia no estuvo en la rigidez, sino en el movimiento. Una moda que fluye, cambia y encuentra su verdadera forma cuando entra en contacto con el cuerpo.











