Lejos del brillo de Hollywood, Anne Hathaway -la estrella de "El diablo viste a la moda 2"- encontró en su casa de campo un refugio donde todo parece tener otro ritmo. Más íntimo, más creativo, más personal.
La actriz mostró por primera vez este espacio en una producción para Architectural Digest que reprodujo en su cuenta de Instagram, donde dejó ver no solo la estética del lugar, sino también el proceso detrás de su transformación. Se trata de una propiedad construida en 1906, con impronta de chalet europeo, que fue completamente reinventada junto a su marido, Adam Shulman, y la reconocida diseñadora Pamela Shamshiri.
Una casa con historia… y una historia reinventada
Desde el inicio, el proyecto tuvo un enfoque poco convencional. Más que una simple remodelación, la idea fue construir una narrativa alrededor de la casa.
Lejos de buscar una estética rígida o puramente decorativa, Hathaway y su equipo imaginaron una especie de “historia ficticia” del hogar: quién lo había habitado, qué objetos habían quedado, cómo había evolucionado con el tiempo. Esa mirada se traduce en cada ambiente, donde nada parece puesto al azar.
El resultado es una casa que se siente vivida, con capas, con identidad.
El equilibrio entre lo antiguo y lo contemporáneo
Uno de los grandes logros del diseño es cómo conviven lo original y lo nuevo. La estructura mantiene el encanto de principios del siglo XX, pero los interiores suman una sensibilidad contemporánea, con una fuerte presencia del color, las texturas y las piezas únicas.

La mano de Pamela Shamshiri se nota en ese equilibrio: espacios cálidos, con carácter, donde cada objeto parece elegido por su historia tanto como por su estética.
Hay muebles vintage, detalles artesanales, obras de arte y rincones pensados para ser habitados de verdad, no solo fotografiados.
Mirá También

Qué ver en Netflix: la comedia romántica con Anne Hathaway y Peter Dinklage que está en el top 10
Un hogar pensado para compartir
Más allá del diseño, hay algo que atraviesa toda la casa: la idea de encuentro.
La cocina, el living, los espacios comunes están pensados para recibir, para cocinar, para escuchar música, para pasar tiempo con otros. No es una casa museo, sino un lugar vivo.

Esa intención también se vincula con la personalidad de la actriz, que en sus redes sociales compartió con humor su entusiasmo por el proyecto. “Cuando me pongo nerviosa, uso muchos adjetivos. Mejor lean la nota”, escribió al presentar la producción.
Un refugio lejos de todo
Ubicada en California, esta casa representa para Hathaway un escape del ritmo intenso de la industria del entretenimiento. Un espacio donde lo importante no es la perfección, sino la sensación.

Entre madera, luz natural, objetos con historia y una estética que mezcla épocas sin rigidez, el resultado es un hogar que refleja una búsqueda más profunda: la de crear un lugar propio.
Un lugar donde, como en las mejores historias, cada detalle tiene algo para decir.
Fotos: Instagram




