Justina Bustos sorprendió a su comunidad con un anuncio relacionado con una nueva faceta de su vida. La actriz de 37 años se animó a explorar el mundo de la gastronomía y presentó un emprendimiento que comparte junto a su pareja, Máximo Pardo.
Juntos crearon Barrito Cantina, una marca especializada en empanadas que nació con una propuesta clara: disfrutar del proceso, divertirse y hacer las cosas a su manera.
Barrito Cantina, el nuevo emprendimiento de Justina
El proyecto comenzó en mayo de este año como un servicio de delivery de empanadas. Con el tiempo, el emprendimiento ganó reconocimiento entre los vecinos del barrio y sus creadores decidieron dar un nuevo paso: abrir las puertas de una cantina.

El espacio está ubicado en Nicaragua 4618, en la zona de Palermo, y tuvo su inauguración hace pocos días, en donde amigos y familiares de la pareja celebraron en el espacio, entre ellos se pudo ver a Justina posando junto a Lali Espósito. A partir de este miércoles 16, el público podrá disfrutar de la carta completa en el restaurante.

La propuesta mantiene la esencia que Justina y Máximo buscaron desde el comienzo, pero suma la experiencia de compartir la comida en un espacio especialmente pensado para recibir a los comensales.

El local tiene una estética rústica y cálida, con paredes de ladrillo a la vista y diferentes sectores iluminados que le dan una identidad propia.

En el interior se distribuyen mesas con manteles blancos y también hay una cocina a la vista. El espacio cuenta también con un sector destinado a presentaciones musicales, una característica que refuerza la intención de convertir a Barrito Cantina en un punto de encuentro.

La propuesta no se limita a disfrutar de las empanadas. La ambientación también busca generar una experiencia alrededor de la comida, ya sea para compartir con amigos, reunirse en familia o simplemente sentarse a comer.

Lali Espósito y Rosalía, entre las famosas que probaron sus empanadas
Antes de convertirse en cantina, Barrito funcionaba exclusivamente con pedidos a domicilio y take away. Durante esa primera etapa, algunas figuras reconocidas tuvieron la oportunidad de probar sus empanadas.

Entre ellas estuvo Rosalía, quien disfrutó de la propuesta antes de que el emprendimiento abriera sus puertas como restaurante.

El crecimiento del proyecto llevó a Justina y Máximo a transformar aquel primer servicio de delivery en un espacio gastronómico con una carta más amplia y una identidad propia.
Así, Justina suma una nueva faceta a su carrera y demuestra que su vínculo con el mundo creativo también puede trasladarse a otros ámbitos. Esta vez, encontró en la gastronomía una manera de emprender junto a su pareja y crear un lugar pensado para compartir.
Créditos: Instagram


