Entre las colecciones que marcaron el pulso de la Semana de la Moda de Nueva York, la de Prabal Gurung dejó un mensaje claro: la moda se vuelve más liviana, más libre y mucho más natural. Para la primavera-verano 2027, el diseñador propone abandonar las estructuras rígidas para dar paso a prendas que acompañan el movimiento del cuerpo con delicadeza.
Presentada bajo el nombre Ray of Light, la colección encontró inspiración en una idea tan simple como poderosa: la libertad. Y esa búsqueda se tradujo en vestidos de caída impecable, tejidos etéreos y siluetas que parecen flotar sobre la pasarela.

Los vestidos fluidos dominarán la próxima temporada

La gran apuesta de Prabal Gurung fueron los vestidos largos de movimiento envolvente, confeccionados en lino, gasa y tejidos livianos que aportan una sensación de ligereza absoluta.


Los drapeados reemplazaron las construcciones rígidas y envolvieron el cuerpo de manera orgánica, mientras que las espaldas descubiertas y los escotes arquitectónicos aportaron sensualidad desde un lugar elegante y sofisticado.
La propuesta transmite una feminidad mucho más relajada, donde la comodidad y el movimiento se convierten en protagonistas sin resignar glamour.

Drapeados, sarongs y transparencias
Otra de las claves de la colección fue la manera de construir las prendas. Los vestidos parecían envolver el cuerpo como si fueran chales, mientras que los sarongs anudados sobre pantalones ofrecieron una nueva forma de sumar capas y movimiento al look.

Las transparencias, utilizadas con sutileza, aportaron profundidad a las siluetas, mientras que las flores bordadas y las plumas de avestruz aparecieron como detalles de alta costura que elevaron cada diseño.

El cierre del desfile fue uno de los momentos más impactantes, con un espectacular vestido rojo de líneas limpias que culminaba en una imponente cola de plumas, aportando dramatismo sin perder la sensación de ligereza que atravesó toda la colección.


Una inspiración entre Nepal y Brooklyn
Para esta colección, Prabal Gurung unió dos imágenes muy diferentes, pero atravesadas por una misma emoción.

Por un lado, las dhunge dharas, las tradicionales fuentes de piedra de Nepal donde las mujeres se reúnen para lavar sus telas y compartir la vida cotidiana. Por el otro, la energía vibrante de una pista de baile en Brooklyn al amanecer.

Entre ambos escenarios nació una propuesta que celebra la libertad de habitar el propio cuerpo y que encuentra en la ropa una forma de expresión más intuitiva y menos estructurada.
Una paleta luminosa y optimista
El color también tuvo un papel central en la colección. Sobre una base de blanco y negro aparecieron bloques de amarillo azafrán, mandarina, rojo vibrante, verde y lila, aportando vitalidad y optimismo a cada salida.

La combinación de tonos intensos con líneas puras reforzó la idea de una elegancia moderna, capaz de equilibrar sofisticación y frescura.


El detalle fashionista
Después de varias temporadas dominadas por prendas más estructuradas, la primavera-verano 2027 propone recuperar la fluidez. Los vestidos se alargan, los tejidos acompañan el movimiento y las siluetas se sienten más livianas que nunca. La colección de Prabal Gurung confirma que la nueva elegancia no busca imponer formas sobre el cuerpo, sino dejar que sea el cuerpo el que marque el ritmo de cada prenda.







