Murió Oscar “el Negro” González Oro. El periodista y conductor falleció este viernes 25 de septiembre en Punta del Este, donde vivía desde hacía varios años. Tenía 74 años y una voz que, para generaciones de argentinos, fue parte de la rutina de cada mañana.
Su nombre quedó ligado a El oro y el moro, el programa con el que lideró la audiencia de Radio 10 durante años. Allí entrevistaba a figuras de la política y el espectáculo, opinaba sobre la actualidad, cantaba y conversaba con los oyentes con una familiaridad difícil de imitar. Su recordado “¡Dale gasss!” era una de las marcas de ese vínculo.
González Oro explicaba así lo que buscaba cada vez que se encendía el micrófono: “Es alegría lo que buscamos darle a la gente y sobre todo hacerla sentir acompañada”. En esa idea cabía buena parte de su manera de hacer radio. Podía pasar de una entrevista importante a una charla íntima sin perder la cercanía con quienes estaban del otro lado.
Del sueño de cantar a convertirse en una de las voces de la radio
Nació en Mendoza el 16 de octubre de 1951. De chico soñaba con ser cantante o concertista de piano. La música siguió presente en su vida, aunque fue su voz hablada la que lo llevó a ocupar un lugar propio en los medios.
Sus primeros pasos radiales fueron en Pinamar. Después trabajó en Radio Del Plata y, a fines de los noventa, llegó a Radio 10. El oro y el moro debutó en 1999 y se convirtió en uno de los programas más escuchados de la AM argentina. También desarrolló una carrera en televisión, con participaciones en Polémica en el bar y la conducción de distintos ciclos.
Fuera del estudio, hablaba con emoción de Agustín y Pablo, sus hijos. En los últimos años se había instalado en Punta del Este, más cerca de una vida alejada de la exigencia diaria de la radio.
“El Negro” sabía que su trabajo había sido más que contar noticias. “He acompañado a generaciones de hombres y mujeres que crecieron escuchándome en la radio”, dijo alguna vez. Ese es, quizás, el recuerdo que deja: el de una voz capaz de hacer que miles de personas se sintieran acompañadas.

