"Mi hija ya había elegido vestido": el dolor de la mamá de Agostina Vega por los 15 que no pudo celebrar - Revista Para Ti
 

"Mi hija ya había elegido vestido": el dolor de la mamá de Agostina Vega por los 15 que no pudo celebrar

Agostina iba a cumplir 15 años en julio y ya tenía elegido el vestido para su fiesta. Su mamá, Melisa Heredia, contó el dolor de atravesar este mes sin su hija: “No voy a volver a tener mi vida de antes”.
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Julio iba a ser un mes de ilusión. En la casa de Melisa Heredia, la mamá de Agostina Vega, este tiempo tenía que estar marcado por los preparativos, las pruebas, las conversaciones sobre la fiesta, los nervios, la emoción y ese vestido que su hija ya había elegido para celebrar sus 15 años.

Pero ese cumpleaños no llegó como tenía que llegar. La fecha que debía ser de celebración se convirtió en una herida imposible de nombrar. Porque Agostina no está. Porque la adolescente de 14 años que soñaba con su fiesta fue asesinada. Y porque su mamá, en medio de un dolor desgarrador, debe atravesar el mes en el que tendría que haberla visto cumplir 15.

“Este mes va a ser el más difícil para mí porque mi hija cumplía sus 15 años, ya le estábamos organizando su fiesta de 15, mi hija ya había elegido vestido”, contó Melisa en diálogo con Telenoche.

La frase golpea por todo lo que contiene. No habla solo de una fiesta suspendida. Habla de una vida interrumpida. De una adolescencia arrebatada. De una mamá que se queda con los preparativos en la memoria y con una ausencia que ya no puede llenar nada.

El vestido que Agostina no pudo usar

En toda fiesta de 15 hay una escena que suele quedar guardada para siempre: la elección del vestido. Ese momento en el que una chica se mira, se imagina, se proyecta. Ese instante en el que una madre acompaña, opina, se emociona y empieza a ver a su hija crecer.

Agostina ya había pasado por ese momento. Ya tenía su vestido elegido. Ya había un sueño en marcha. Por eso, el dolor de Melisa no se mide solo en lo que perdió, sino también en todo lo que quedó pendiente: la fiesta que no fue, las fotos que no se sacaron, la música que no sonó, la entrada que no ocurrió, el abrazo que no pudo darse, el cumpleaños que dejó de ser espera para convertirse en duelo.

“Yo la tenía 24/7 a mi hija, yo la criaba a mi hija, vivía conmigo desde los 4 años”, recordó Melisa. Y en esa frase también aparece la dimensión de la ausencia: Agostina era parte de su rutina, de su casa, de su día a día, de su identidad como mamá.

No se trata únicamente de perder a una hija. Se trata de que todo lo cotidiano se rompa. La mesa, la habitación, la ropa, los horarios, las charlas, los mensajes, las pequeñas costumbres. Todo queda atravesado por una pregunta que no tiene respuesta.

“No voy a escuchar más su ‘mami’”

Durante la entrevista, Melisa contó que no puede dormir. Dijo que cada noche vuelve a imaginar lo que pudo haber vivido su hija y que hay una escena que se le cruza una y otra vez.

“Se me cruza mi hija pidiéndome ayuda, pensando que mi hija pidió ayuda y nadie la escuchó y nadie quiso ayudarla”, expresó.

Su testimonio fue el de una madre quebrada, pero también el de una mujer que intenta seguir de pie porque tiene otro hijo que criar. Aun así, dejó en claro que su vida ya no será la misma.

“Yo no voy a volver a tener mi vida de antes sin mi hija. Me han hecho mucho daño”, dijo.

Melisa también explicó que no quiere conocer detalles de la muerte de Agostina. No porque no quiera justicia, sino porque siente que no podría soportar más dolor.

“No quiero saber porque me voy a volver loca, ya del solo saber que a mi hija no la voy a ver más, no la voy a tener, que no voy a escuchar más su ‘mami’”, lamentó.

Esa palabra, “mami”, resume una ausencia infinita. Porque para una madre no hay sonido más propio que la voz de un hijo llamándola. Y para Melisa, esa voz quedó detenida para siempre.

Los 15 que quedaron convertidos en duelo

La fiesta de 15 de Agostina iba a ser una celebración familiar. Un momento de esos que marcan una etapa, una transición, una ilusión compartida. Pero hoy, cada detalle de esa fiesta duele.

Duele el vestido elegido. Duelen los preparativos. Duele imaginar cómo habría sido verla entrar. Duele pensar en las fotos que no existirán. Duele el cumpleaños que este julio no podrá tener velas ni abrazos como estaba planeado.

Para Melisa, ese es uno de los golpes más crueles: tener que atravesar el mes en el que su hija debía cumplir 15 años sabiendo que ya no podrá verla crecer.

“No es fácil perder a un hijo, no se lo deseo a nadie que viva lo que yo viví”, dijo.

Su dolor no necesita exageraciones. Está en lo simple y en lo irremediable: una madre que ya no puede escuchar a su hija decirle “mami”, una adolescente que no llegó a su fiesta, un vestido que quedó asociado para siempre a lo que no pudo ser.

Una mamá que pide justicia por Agostina

Después de haber sido aceptada como querellante en la causa, Melisa habló públicamente por primera vez de lo que atraviesa desde que le informaron que su hija había sido asesinada.

Por el femicidio de Agostina Vega está detenido Claudio Barrelier como principal acusado. También son investigados Osvaldo Fassetta, Soledad Andreani y Marianela Palmero, acusados de encubrimiento. La Justicia dictó prisión preventiva para Barrelier, Fassetta y Andreani, mientras la causa continúa.

Pero más allá del expediente, las imputaciones y el avance judicial, hay una madre que quedó partida en dos.

Una madre que este mes no va a preparar una fiesta, sino a sobrevivir a una fecha imposible. Una madre que no habla desde el odio, sino desde una tristeza que no entra en el cuerpo. Una madre que recuerda que su hija ya había elegido vestido.

Y una adolescente, Agostina Vega, que no debe ser recordada solo por el horror de su muerte, sino también por la vida que tenía por delante: sus 15 años, sus sueños, su voz, su “mami” y todo lo que le fue arrebatado.

 
   

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