Entre recuerdos familiares, reflexiones sobre la crianza y una divertida historia ocurrida durante una gira en Rusia, Natalia Oreiro habló de su hijo Ata Mollo durante su visita a Otro día perdido (el Trece).
En diálogo con Mario Pergolini, la actriz contó cómo vive el adolescente el hecho de tener dos padres conocidos y compartió su mirada sobre el uso de la tecnología en las nuevas generaciones.
La inesperada aparición de Ata en un escenario de Rusia
Mientras recordaba el fuerte vínculo que mantiene con Rusia gracias al éxito que tuvieron allí sus telenovelas, Oreiro reveló una anécdota que vivió cuando su hijo era muy pequeño.
La actriz contó que viajó varias veces al país junto a Ata y recordó especialmente una gira en la que él tenía alrededor de un año y medio.
"Yo estoy cantando, cantando, cantando y de repente veo que la gente empieza a gritar algo y a mirar para otro lado", relató.
Fue entonces cuando descubrió que el pequeño se había soltado y había ingresado al escenario por su cuenta.
"Ata se había escapado de los brazos de su papá. Entró corriendo en un escenario de 80 metros de boca con un ukulele, un gorro ruso y una remera de Joe Ramone", recordó entre risas.
Según contó, el niño se puso a tocar el instrumento con total naturalidad mientras el público reaccionaba con entusiasmo.
Cómo vive Ata la popularidad de sus padres
Durante la charla, Pergolini le preguntó cómo lleva Ata el hecho de crecer en una familia donde tanto ella como Ricardo Mollo son figuras públicas.
Para Oreiro, es una realidad con la que su hijo convive desde siempre, aunque no parece ser algo que le genere especial interés.
"Es lo que le tocó un poco, pero no le molesta. Lo respeta, pero no es algo que le interese a él, al parecer", explicó.
Su postura frente a las pantallas y los celulares
Otro de los temas que surgió durante la entrevista fue el uso de la tecnología en la infancia y la adolescencia.
Oreiro coincidió con una reflexión previa de Pergolini sobre los efectos que puede generar la exposición temprana a los dispositivos electrónicos y explicó cómo aborda esa cuestión dentro de su familia.
"Cuando sabés que el exceso de algo a tu hijo no le va a hacer bien, bueno, no le das un kilo de azúcar ni un kilo de droga. Si le enchufás un teléfono siendo pequeño y no tiene la corteza prefrontal desarrollada, posiblemente no le haga bien", expresó.
Sin embargo, aclaró que entiende las dificultades que enfrentan muchas familias cuando el entorno social avanza en otra dirección.
Los acuerdos entre familias para retrasar el acceso a los celulares
Lejos de plantear prohibiciones absolutas, la actriz explicó que una de las claves fue construir acuerdos junto a otras familias cercanas.
"Hay que hacer acuerdos entre las familias", afirmó.
Según contó, el colegio al que asiste Ata promueve la ausencia de pantallas hasta determinada edad, una decisión que, según señaló, ayudó mucho.
Además, explicó que junto a un grupo de padres y madres de su círculo más cercano buscaron retrasar lo máximo posible el acceso a los smartphones, pero acompañando el proceso con información y herramientas.
"Si vos le decís que no y el mundo va por otro lado, probablemente él se sienta frustrado y se enoje. Pero si vos le das herramientas, no solo para comprender el por qué todavía no, sino también para cuando lo tenga", reflexionó.
Finalmente, destacó que existen alternativas intermedias para que los chicos puedan comunicarse sin acceder desde el inicio a todas las funciones de un teléfono inteligente.
"Primero está bueno que puedan tener un teléfono como el que teníamos nosotros. Para llamar o para mandar mensajes de texto. Lo otro ya va a llegar", concluyó.

