¿Qué le pasó a Pepa Almendra Vergara di Benedetto durante las horas en las que nadie supo dónde estaba? Esa es la pregunta que quedó después del trágico final de la búsqueda de la joven argentina de 18 años, hallada sin vida entre los arbustos de Playa Mansa, en Punta del Este.
Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir parte de su recorrido: salió de su casa en Maldonado, tomó un ómnibus sin comunicarle a su familia hacia dónde iba y caminó por la rambla hasta la zona de la parada 5. Allí se perdió su rastro y, horas después, su padre encontró su cuerpo.
De acuerdo con la Policía de Maldonado, la escena, las pericias forenses y las primeras actuaciones de Fiscalía confirmaron la hipótesis de una muerte autoinfligida. Los investigadores descartaron que otra persona hubiera participado. Sin embargo, todavía no se conoce públicamente qué estaba atravesando Pepa ni qué pudo haber motivado su decisión.
Cronología de un final impensado
La desaparición de Pepa Almendra Vergara di Benedetto, una joven argentina de 18 años que vivía en Uruguay, movilizó durante horas a su familia, allegados y autoridades. Había salido de su casa en Maldonado durante la tarde del lunes 27 de julio y, desde entonces, nadie había logrado volver a comunicarse con ella.
Mirá También

Tragedia en Punta del Este: quién era la joven argentina de 18 años que fue encontrada muerta en Playa Mansa
Dos días después, fue encontrada sin vida entre los arbustos de la zona de la parada 5 de Playa Mansa, en Punta del Este. La pregunta que atravesó desde entonces a sus seres queridos fue una sola: qué le pasó.
Con el avance de la investigación, la Policía de Maldonado determinó que no había indicios de participación de terceros y dio por cerradas las indagatorias. La hipótesis inicial, luego respaldada por las actuaciones de Fiscalía y los estudios forenses, fue que se trató de una muerte autoinfligida. Las autoridades señalaron que el expediente podría reabrirse únicamente en caso de que surgiera un nuevo elemento.
El recorrido de Pepa antes de desaparecer
Pepa salió de su casa alrededor de las 14.30. Su familia creía que se dirigía a una biblioteca, pero al advertir que no regresaba ni respondía los mensajes hizo la denuncia y comenzó una búsqueda que rápidamente se extendió por Maldonado y Punta del Este.
Uno de los datos decisivos llegó gracias a un chofer de ómnibus. El conductor reconoció su imagen en los avisos de búsqueda y contó que la había trasladado desde Maldonado hacia Punta del Este.
A partir de ese testimonio, las autoridades revisaron registros de cámaras públicas y privadas. Las últimas imágenes mostraban a la joven caminando por la rambla, primero en las inmediaciones del hotel Enjoy y luego en dirección a la parada 5 de Playa Mansa. En ese punto se perdía su rastro.
El hallazgo de su cuerpo
Con esa información, el padre de Pepa y varias personas cercanas concentraron la búsqueda en la zona indicada por las cámaras.
Cerca de las 21.30, observaron un bulto entre los arbustos y llamaron a la Policía. Cuando los agentes llegaron, comprobaron que se trataba de la joven buscada.
Las primeras observaciones de la escena orientaron la causa hacia la hipótesis de una muerte autoinfligida. Fiscalía intervino en el lugar y ordenó las pericias correspondientes. El cuerpo fue trasladado al Instituto Técnico Forense, donde se estableció que la muerte se había producido poco antes del hallazgo.
Qué determinaron las pericias
Tras analizar la escena y recibir el informe forense, la Policía uruguaya descartó, con los elementos disponibles, que hubiera intervenido otra persona.
Por ese motivo, las autoridades cesaron las indagatorias y cerraron el caso, aunque aclararon que cualquier dato nuevo podría modificar esa decisión.
La información conocida hasta el momento no permite reconstruir qué atravesó Pepa en sus últimas horas ni por qué tomó esa decisión. Su familia también manifestó que no había advertido señales que permitieran anticipar el desenlace.
“No sabemos qué pasó”
Su tía la describió como una joven buena, sencilla y reservada. Contó que estudiaba, compartía tiempo con sus amigos y no acostumbraba hablar de sus problemas.
“Quería la vida, realmente la quería. Pero no sabemos qué pasó. No tenemos explicación en este momento”, expresó, todavía conmocionada.
Pepa había vivido un tiempo en Córdoba junto a su madre y su abuela antes de instalarse en Uruguay. Su familia destacó su sensibilidad y su “espíritu único”, una personalidad que hacía todavía más difícil comprender lo ocurrido.
El pedido de su familia para poder despedirla
Después de conocerse el desenlace, sus familiares agradecieron el acompañamiento recibido durante la búsqueda y difundieron una colecta para poder cubrir los gastos del sepelio.
En el mensaje explicaron que el padre y el resto de la familia eran trabajadores y que no podían afrontar solos los costos de la despedida.
La muerte de Pepa deja una pregunta dolorosa que ninguna pericia puede responder por completo: qué estaba viviendo internamente una joven a la que todos describían como vital, querida y llena de proyectos.


