Durante su programa La noche de Mirtha, emitido el pasado sábado 29 de agosto, Mirtha Legrand volvió a demostrar que los estilismos sofisticados son una de sus grandes marcas registradas. En esta oportunidad, la Chiqui eligió un elegante vestido con brillos que combinó una delicada tonalidad bígaro con un llamativo detalle floral.
Para la nueva emisión de su programa, Mirtha apostó por un vestido largo de silueta recta y ligeramente entallada, que acompañó su figura y se extendió hasta el piso.
La prenda, de clara inspiración de gala, tuvo como protagonista una delicada tonalidad bígaro, un color entre azul y violeta que aportó luminosidad y sofisticación al estilismo.
El diseño se destacó especialmente por su superficie completamente cubierta de pequeñas lentejuelas y aplicaciones brillantes, un recurso que forma parte del universo glamoroso de la conductora y que resulta ideal para una noche de televisión.

El detalle floral que elevó el look
Uno de los grandes protagonistas del vestido apareció sobre uno de sus hombros. Mirtha llevó un aplique floral tridimensional en tonos violetas, compuesto por diferentes capas y texturas que aportaron volumen y dimensión a la prenda.
El detalle funcionó como broche del diseño y generó un interesante contraste con la superficie cubierta de lentejuelas. Además, su ubicación sobre el hombro le dio al estilismo una impronta romántica y teatral, dos características que encajan a la perfección con el universo de gala de la conductora.

El vestido también presentó mangas largas y cuello redondeado, elecciones que reforzaron su carácter elegante y permitieron distribuir los brillos de manera uniforme a lo largo de toda la silueta.
Los accesorios y el beauty look de Mirtha Legrand
Para acompañar una prenda con tanta presencia, Mirtha eligió una joyería delicada, con aros colgantes que aportaron luminosidad alrededor del rostro sin competir con el aplique floral del vestido.

El beauty look mantuvo la estética clásica de la Chiqui. La conductora llevó su característico cabello rubio peinado con volumen y movimiento, mientras que el maquillaje puso el foco en la mirada, con sombras y delineado que resaltaron sus ojos.
Los labios, en un tono rosado, completaron la propuesta y aportaron un punto de suavidad frente a la intensidad de los brillos.
El resultado fue un look de gala en el que color, brillo y textura trabajaron en armonía. Una vez más, Mirtha demostró que un vestido cubierto de lentejuelas puede convertirse en una propuesta sofisticada cuando se combina con una paleta delicada y detalles cuidadosamente elegidos.
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