Año Nuevo… Palabras nuevas para formular nuestras metas

El 2020 está a la vuelta de la esquina y fuimos por un coaching exprés sobre cómo usar (cambiar) las palabras, para modificar estados de ánimo y circunstancias y potenciar nuestros propósitos. Natalia Barrera, coach y creadora del método Alquimia Femenina, tiene la palabra…

Las palabras abren espacios emocionales e imágenes. No se puede pensar sin palabras.

Cuando cambiamos las palabras, cambiamos el estado de ánimo, y cuando cambia nuestro estado emocional, cambia la biología.

Nuestra mente inconsciente se programa a través del lenguaje y del pensamiento, pero ¿qué vino primero? Cuando somos niños aprendemos a comunicarnos a través de un lenguaje gestual, luego aparece el pensamiento y el idioma.

Foto: 123rf.

Como pensamos con palabras, comenzamos a aprender frases y dichos que, sin darnos cuenta, son la base de lo que más tarde o más temprano se materializará en nuestra vida. 

Bendecir y no maldecir

La mente está repleta de creencias, estructuras mentales, paradigmas y mitos, que nos dictan qué es y qué no es real. La clave está en lo que nombrás cuando decís algo. Sólo entra a tu vida lo que llamás, si algo falta en tu vida es porque no sabes cómo nombrarlo para que se materialice.

La clave está en prestar atención a lo que nombrás. Una vez que aprendés
BENDECIR tu vida (decir bien), dejás de MALDECIRLA (decir mal).
Y cuando aprendés a utilizar el fin de la palabra, encontrarás la llave que abre, maneja y cambia el tiempo.

La importancia de la palabra en el ámbito laboral

  • Si digo “mañana voy a BUSCAR trabajo”. lo que estoy diciendo realmente es que no voy a encontrar trabajo, sino simplemente buscarlo. O cuando manifiesto que “estoy tirando CV por todos lados”, estoy diciendo que nadie va a contratarme porque yo “tiro” los currículums.
  • Si digo “no me sale ningún trabajo”, estoy manifestando que el trabajo está, pero yo me estoy saliendo.
  • Si digo “tiene que salir algún trabajo” yo le estoy dando la orden al trabajo para que se salga.
  • Cuando expreso “quiero conseguir un trabajo” lo que realmente digo es que sólo lo con- sigo, solo sigo al trabajo, no lo tengo.

Del verbo a la acción

Primero tengo que prestar atención a los verbos que utilizo en mis metas, porque ahí está la clave de lo que vamos a materializar, ejemplo:

  • “Quiero encontrar una pareja”. Resultado: Encuentro siempre dos, por pareja significa PAR: (casados, infieles, swinger).
  • “Quiero encontrar novio”. Aparecen hombres que ESTÉN DE NOVIO, ya que un novio es novio si tiene novia.
  • “Quiero formar una pareja”. Formar no significa ser parte de la pareja. Te transformas en CUPIDO formando parejas.

Lo siguiente es el factor tiempo, tengo que poner un lapso de tiempo. Ejemplo: “este mes concreto tal cosa”, “antes de finalizar tal mes concreto”.

Las metas son un reflejo de cómo pensamos, el tema es que nuestro pensamiento tiende a repetir el pasado, por eso prestar atención a lo que decimos es clave si queremos REALMENTE CONCRETAR nuevos objetivos.

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