El dolor en el pecho es uno de los síntomas que más preocupación genera. Aunque muchas veces no está relacionado con un infarto, eso no significa que deba minimizarse. De hecho, puede tener diferentes causas y todas requieren una correcta evaluación para descartar un problema cardíaco.
El médico cardiólogo Hernán Krimer (MN 121.253) explicó que el dolor torácico siempre merece una evaluación médica, especialmente en personas con factores de riesgo cardiovascular.
El especialista recordó además un dato llamativo: "El último Mundial de Fútbol trajo consigo una curiosa epidemia silenciosa: miles de personas consultaron por dolor en el pecho. Si bien la mayoría no estaba sufriendo un infarto, eso no significa que el síntoma deba minimizarse", señaló.
Dolor en el pecho por falta de oxígeno en las arterias del corazón
Según explicó Krimer, una de las causas más importantes del dolor torácico es la falta de oxígeno que recibe el músculo cardíaco.
"Dependiendo de la gravedad del cuadro, puede tratarse de una angina de pecho o de un infarto agudo de miocardio. Nunca debe ignorarse", advirtió.
El médico detalló que este dolor suele presentarse como una opresión intensa en el centro del pecho que puede irradiarse hacia el brazo izquierdo, ambos brazos, la mandíbula, el cuello o la espalda. Además, puede estar acompañado por sudor frío, dificultad para respirar, náuseas o una sensación inminente de muerte.
Krimer explicó que una intensa carga emocional aumenta la liberación de adrenalina y noradrenalina, elevando la presión arterial, la frecuencia cardíaca y el consumo de oxígeno del corazón.
"En personas con enfermedad coronaria, ese estrés puede favorecer la ruptura de una placa de ateroma y desencadenar un infarto", agregó el especialista.

Por eso fue contundente: "Ante un dolor de estas características, la consulta debe ser inmediata. En cardiología existe una máxima que no pierde vigencia: el tiempo es músculo".
Dolor muscular: una causa frecuente que también debe evaluarse
No todos los dolores en el pecho tienen origen cardíaco. "Los músculos intercostales, el pectoral mayor o las articulaciones entre las costillas y el esternón pueden inflamarse o contracturarse", explicó el médico. Incluso, señaló que puede aparecer después de abrazos descontrolados, saltos, caídas durante un festejo o simplemente por permanecer muchas horas en posiciones incómodas.
El especialista indicó que este tipo de dolor generalmente aumenta con el movimiento, al presionar la zona o con determinadas posiciones del cuerpo. Sin embargo, aclaró que aunque habitualmente es benigno, siempre debe diferenciarse de un origen cardíaco. La ansiedad intensa también puede manifestarse con síntomas físicos muy similares a los de un problema cardíaco.
"La ansiedad puede producir hiperventilación, palpitaciones, sensación de falta de aire y dolor u opresión en el pecho, síntomas que muchas veces se confunden con un evento cardíaco", explicó Krimer. El cardiólogo aclaró que la descarga de adrenalina es real y produce cambios fisiológicos medibles.
Sin embargo, remarcó una advertencia importante: "Cuando el dolor es nuevo o existen factores de riesgo cardiovascular, nunca debe atribuirse automáticamente a la ansiedad sin una adecuada evaluación médica".
Dolor digestivo: cuando el problema no está en el corazón
Otra de las causas frecuentes del dolor torácico proviene del sistema digestivo. "Las picadas abundantes, las comidas grasas, el alcohol, las bebidas gaseosas y las cenas tardías favorecen el reflujo gastroesofágico y los espasmos del esófago", determinó el cardiólogo.
El especialista señaló que el ardor o la presión detrás del esternón pueden parecerse sorprendentemente a un dolor cardíaco.
Por esa razón, sostuvo que muchas veces es necesario realizar un electrocardiograma y otros estudios para poder diferenciarlos. El infarto en las mujeres puede presentarse de forma distinta a la de los hombres, motivo por el cual muchas veces pasa desapercibido.
"Si bien se produce por las mismas causas, en las mujeres el dolor puede ser más difuso, sentirse como un ardor o aparecer en la espalda, la mandíbula o incluso manifestarse únicamente como falta de aire o un cansancio extremo", explicó el doctor.
El especialista remarcó que estos síntomas no deben subestimarse porque suelen confundirse con gastritis, úlceras o espasmos digestivos. Además, advirtió que con frecuencia estos cuadros son pasados por alto incluso en los servicios de emergencia al interpretarse como problemas de menor gravedad.
Para finalizar, dejó una recomendación clara. "Todos los dolores de pecho deberían ser evaluados con un electrocardiograma, independientemente de si los síntomas son típicos o atípicos", afirmó.
Y agregó que esta indicación cobra aún más importancia en personas con factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, sedentarismo, obesidad o antecedentes de enfermedad cardíaca.
El mensaje final del especialista es contundente: ante un dolor en el pecho, especialmente si aparece de forma repentina o se acompaña de otros síntomas, no hay que esperar ni intentar hacer un diagnóstico en casa. Consultar a tiempo puede marcar la diferencia.






